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Esperando el semáforo, en medio de la niebla

A una semana de una de las decisiones más importantes que tiene la ciudadanía argentina, el hecho de elegir bien, es clave para el futuro inmediato de la Argentina y para sentar las bases de la recuperación económica del país.

Sin embargo, a juicio de los "debates", muy estructurados por cierto, y de algunas declaraciones de los candidatos a ejercer la presidencia del país, hay un fuerte sabor a nada en cuando a lo que pretenden muchos de ellos para sacar de la incertidumbre y de la pobreza a esta Argentina rica en potencial, pero marginal y desdichada en términos de la realidad económica.


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MIRAR OTRA PANTALLA

La clase política no quiere interactuar con las cuestiones de fondo de la Argentina. No quiere tocar temas cruciales porque le puede restar votos de algunos nichos que van más allá del plan "platita" que lo pagarán con sus impuestos todos los argentinos.

Hay una dirigencia tradicional que parece estar muy cómoda en la situación que le toca vivir a la sociedad. Y tiene sus razones, dado que la pobreza, la marginalidad, la escases de valores y la falta de incentivos para desarrollarse, le cae como anillo al dedo para profundizar planes de gobierno esclavizantes. "No es bueno que el pueblo piense mucho, ni se entere de lo que pasa", seguramente tendrán como máximas de  pensamiento, aunque lo digan en otros términos y en otros formatos más modernos, pero que no dejan de tener el mismo contenido. Es decir, hay una coincidencia no expresada en la clase política tradicional en la Argentina.

POR ESO, ES LA INCERTIDUMBRE

Ciertamente por estas razones es que lo que ocurra en la Argentina, sea imprevisible. Alienta por un lado que hay segmentos de la población argentina que estén muy sofisticados y hoy "no se traguen cualquier verso". El rol superlativo de las redes sociales es una gran ventaja para crear los debates por un lado, y por otro, se cae en el error de no profundizar aspectos relativamente importantes para el país.

Y al ser todo impredecible, la lógica consecuencia termina siendo la incertidumbre, porque se descree de los planes que se prometen en campaña, pero que a la hora de alcanzar los votos, muchos hacen  un giro de 180 grados y vuelven al "modo soy yo, no escucho, ni miro a nadie".

LA RECUPERACION NO SOLO ES ECONÓMICA

La Argentina está en quebranto, pero no solo en lo económico sino en lo financiero, pero también en otros aspectos que pocos hablan: el quebranto de los valores, en la ética y en lo que respecta al bien común.

La viveza criolla, instaurada de arriba para abajo, con parte de una justicia cómplice y de aquellos que tienen que hacer las leyes, que se acostumbraron a este estado de cosas.

Todo es confusión, todo es desconfianza, todo, para un pequeño sector privilegiado, es "la vida loca" y de eso no se habla.

Es, como dice Mollo, "cuando la mentira es la verdad", y cuando el que trabaja honradamente, en uno o dos trabajos, no puede llegar holgadamente a fin de mes, pero los que andan en la marginalidad, alejados de la ley tributaria, encuentran rápidas salidas con total impunidad.

Entonces la recuperación como República, va a llevar su tiempo y va a demandar pagar el precio político de hacerlo.

La corrupción es tremenda, de tal modo que el "modelo Insaurralde" vino a ser la muestra de los que muchos, con impunidad lo vienen haciendo desde hace tiempo. Las cuadras de pavimento que faltan, los insumos en los hospitales que no hay, las tizas ni los elementos necesarios que no hay en las escuelas, se han ido a bolsillos de algunos personajes corruptos, algunos de los cuales intentan andar por las calles ostentando lo logrado, lo arrebatado de las arcas de los argentinos.

LAS PLAGAS SOBRE ARGENTINA

La producción primaria argentina no puede recuperarse. El primer escollo es el clima.

El VAB (valor agregado bruto) de las cadenas agroalimentarias cayó 14% en el primer semestre versus igual período del 2022. El mayor impacto se de en la producción primaria, donde la caída alcanza el 30% interanual. La región triguera sufre por la sequía y ha hecho caer las expectativas. Según describe un reciente informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, se proyectó una producción de 14,3 millones de toneladas, un 5% menos de lo que se esperaba hace apenas un mes. La falta de precipitaciones ha dejado a casi el 46% de las tierras sembradas en condiciones regulares a malas, lo que podría resultar en la pérdida de alrededor de 340.000 hectáreas de cultivo.

La producción de carnes, como la de Chaco, encuentra un serio inconveniente por la falta de lluvias, y hay que tener en cuenta que se liquidó un importante stock de terneros y que futuras madres de reposición en algunos casos, han tenido que ser vendidas por no tener comida ni agua suficiente.

La campaña de girasol en el caso del Chaco empieza a sufrir las consecuencias del mismo problema, y a nivel nacional se observa un fuerte impacto que tiene el clima.

Sin embargo, no se ha escuchado a los candidatos presidenciales hablar de manera clara y contundente de estas cosas. Pasa desapercibido, aunque algunos hagan mención a la sequía para justificar otros males mayores de la economía del país y, por si fuera poco, solo faltaría que culpen de la suba del dólar al conflicto de la fracción terrorista Hamas con el estado de Israel.

La incertidumbre paralizó la actividad económica sumada a los problemas con las importaciones de insumos para el campo.

¿Hacia dónde marcharemos así? Estamos esperando que cambie el semáforo, pero la niebla es tan intensa que no nos deja ver con claridad el panorama.

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