Pequeña fogata desata un incendio
Una pequeña fogata en el Valle de Punilla, en Córdoba, se transformó esta semana en uno de los incendios más difíciles de controlar en los últimos años en esa provincia. La acción del viento, con ráfagas de hasta 60 kilómetros por hora, transformó un aparente descuido en una emergencia que puso en peligro la vida y los bienes de los pobladores de esa zona.
El incidente confirma la importancia de generar conciencia en toda la población de la necesidad de evitar prácticas desaprensivas, ya que lo que empieza como un pequeño foco ígneo puede convertirse en un incendio de gran magnitud que se vuelve difícil de controlar. Según informaron las autoridades de la Justicia de la provincia de Córdoba, por este hecho permanece detenido un hombre de 27 años que reconoció que había iniciado una fogata "para calentar agua y tomar un café". La fiscal que interviene en la causa lo imputó por incendio culposo, que contempla una pena de un mes a un año de prisión. No es la primera vez que una conducta negligente deriva en un incendio de grandes proporciones. Casi siempre, se observa que las personas que inician el fuego se retiran del lugar sin asegurarse que la fogata que iniciaron se extinguió por completo. Es que un pequeño foco ígneo puede transformarse en un poderoso (y muy peligroso) incendio forestal si se combinan vientos fuertes, humedad baja y abundante vegetación seca. Como se sabe, por la acción de la sequía también existen zonas en nuestra provincia que tienen estas dos últimas características, por lo que se debe evitar la quema de pastizales y basuras en áreas donde abunda la vegetación seca y la masa forestal.
Según el Servicio Nacional de Manejo del Fuego, el 95 por ciento de estos siniestros, que por lo general comienzan con un pequeño foco ígneo, son causados por actividades humanas. Además, debe tenerse en cuenta que los incendios forestales han sido, en los últimos años, cada vez más frecuentes y graves en distintas partes del mundo, debido al cambio climático.
En los períodos de bajos niveles de humedad en el suelo aumenta el riesgo de que se produzca una propagación rápida del fuego, especialmente en zonas rurales. Por eso es necesario un mayor compromiso de los vecinos para evitar descuidos, como arrojar colillas de cigarrillos a la vera de las rutas o iniciar fogatas en zonas de alto riesgo. El Servicio Nacional de Manejo del Fuego explica que la presencia de personas en los montes, o en sus adyacencias, inevitablemente va acompañada de elementos, quehaceres o instalaciones que pueden ocasionar incendios, ya sea por negligencia (fogón mal apagado) o fuegos intencionales para deforestar.
Se debe tener presente también que ninguna dotación de bomberos dispone de recursos ilimitados para luchar contra el fuego. Es decir que si las llamas se vuelven incontrolables siempre deben solicitar asistencia a equipos de otras jurisdicciones, con todo lo que eso implica en materia de tiempo y esfuerzos que, en situaciones de emergencias, siempre son escasos. Volviendo al incendio en el Valle de Punilla, generó gran preocupación el hecho de que las llamas hayan afectado también a un grupo de viviendas, lo que obligó a la evacuación de varias familias.
A principios de este año la Policía del Chaco brindó una serie de recomendaciones para prevenir situaciones que puedan poner en peligro propiedades y la vida de las personas: no realizar la quema de pastizales, pajonales, totoras, montes nativos y pastos secos; no arrojar fósforos o cigarrillos encendidos sobre la banquina; al realizar la poda de árboles no acumular en inmediaciones de vivienda o depósitos; mantener los alrededores de la vivienda con el pasto bajo y libre desechos; no encender fogatas en zonas de acampe; mantener elementos combustibles fuera del alcance de los niños; realizar cortafuegos artificiales mediante la utilización de rastra y limpieza de sector de alambrados y postes.
Es necesario que toda la población tenga en cuenta estas recomendaciones para evitar focos de incendios que generen peligros, especialmente en zonas rurales. Cualquier medida que se adopte para prevenir el fuego en áreas con grandes extensiones con vegetación seca y masa forestal, por pequeña que parezca, servirá para reducir los riesgos.










