La economía del conocimiento
Las exportaciones argentinas de servicios basados en el conocimiento tienen el potencial de transformarse en una de las mejores vías para posicionar al país en el mapa de la nueva economía.
Para eso es necesario impulsar políticas públicas que fortalezcan la capacidad de exportación del sector y la formación de recursos humanos calificados tanto a través de programas de entrenamiento como de alternativas en la educación formal.
Según el último informe publicado por el Observatorio de la Economía del Conocimiento, que depende del Ministerio de Economía de la Nación, las exportaciones argentinas de servicios basados en el conocimiento (SBC) comenzaron el primer trimestre de 2023 con un incremento interanual de 8,8% que le permitió alcanzar una facturación de 1.988 millones de dólares. El dato no es menor en un contexto como el actual en el que vuelve a cobrar protagonismo uno de los problemas estructurales de la economía: el padecimiento, en forma cíclica, de un flujo de divisas insuficiente.
El desafío pasa, entonces, por alentar a los sectores que forman parte de la llamada Economía del Conocimiento, que incluye servicios como software, audiovisuales, profesionales y geológicos, entre otros. En nuestro país, las jurisdicciones con mayor presencia de empresas y trabajadores de servicios basados en conocimientos son las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza. La provincia del Chaco deberá redoblar sus esfuerzos para integrar ese grupo, con una estrategia que permita el crecimiento de la capacidad de exportación del sector y, al mismo tiempo, apuntalar la generación de recursos humanos altamente calificados a través de entrenamiento y capacitación. Cabe destacar que nuestro país, además de contar una amplia franja de población joven con estudios universitarios, tiene a su favor la ventaja de contar un huso horario que permite trabajar en forma remota con varios países de América y Europa que demandan este tipo de servicios. Por otra parte, debe tenerse en cuenta que, según datos aportados por el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de nuestro país, los principales servicios exportados por nuestro país son los "basados en el conocimiento" (SBC).
Quienes estudian los cambios que experimenta el mundo, observan que las sociedades actuales se caracterizan por el empleo masivo de tecnologías de información y comunicación, que facilita lo que se ha dado en llamar "la internacionalización de la producción", que permite a sistemas operar en tiempo real la administración de los procesos productivos y de servicios. Hace unos años, un alto funcionario nacional aseguró que la Argentina se convirtió, dentro de la periferia, en un eficiente proveedor de servicios tecnológicos basado en buena medida en la disponibilidad de recursos humanos calificados, que perciben salarios aproximadamente 50 por ciento más elevados respecto del promedio de nuestra economía, pero competitivos respecto de los países más desarrollados. Como hemos señalado en otras oportunidades en esta misma columna, está comprobado que los distintos sectores que conforman la llamada Economía del Conocimiento son fundamentales para el crecimiento y para que la Argentina logre integrarse de forma inteligente a los mercados internacionales.
Cuando se habla de Economía del Conocimiento se hace referencia al conjunto de actividades económicas que requieren un intensivo aporte del conocimiento humano para generar valor y ofrecer a la sociedad nuevos productos y servicios, que pueden ser aprovechados por todas las ramas de la producción. Entre las actividades que se incluyen en este campo se pueden citar la industria del software, producción o postproducción audiovisual, biotecnología, servicios geológicos y de prospección, servicios relacionados con la electrónica y las comunicaciones, servicios profesionales, nanotecnología y nanociencia, industria aeroespacial y satelital o tecnologías espaciales.
Según Argencon, la organización no gubernamental que nuclea a empresas prestadoras de servicios de la Economía del Conocimiento, más de 437 mil argentinos trabajan en industrias del conocimiento, es decir, en actividades que tienen el potencial de aumentar transversalmente la productividad, la cantidad y calidad de empleo y las exportaciones. Pero eso no es todo: también impacta en todos los sectores económicos, a los que incorpora mejora en los procesos, aumenta la eficiencia, baja costos y genera innovación, desde la metalmecánica y la construcción, hasta el comercio y los servicios profesionales.
Es necesario apostar a la formación de recursos humanos que estén calificados para sumarse a las empresas que forman parte de la economía del conocimiento, ya que son uno de los mayores generadores de empleo de calidad del sector privado.










