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CUANDO LA CIENCIA Y LA EMOCIÓN HISTÓRICA CONFLUYEN

En la búsqueda de la génesis del algodón en el Chaco

El proyecto de identificación de plantas de algodón "primitivas" en el Chaco, la gossypium barbadense, implementado desde hace varios años desde la estación experimental del Inta en Sáenz Peña "marcó" ya cincuenta puntos en la provincia, encontrándose ejemplares de hasta quince años de antigüedad.

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"En el proyecto de abordaje integral para la conservación, mejoramiento y rescate de especies amenazadas, que continúa vigente, se lograron colectar cincuenta genotipos en distintos lugares  del Chaco", menciona la licenciada en Ciencias Naturales, Mónica Spoljarich, profesional del Inta, que aprovecha para "agradecer a todas las personas que colaboraron y cedieron su material genético". 

Esos "colaboradores" son simples vecinos chaqueños, algunos de Sáenz Peña y otros de diferentes ciudades y pueblos de la provincia, que tienen en sus jardines plantas de algodón con mucha historia. 

El equipo de profesionales de la centenaria experimental en estos momentos se encuentra realizando las caracterizaciones de cada material obtenido, es decir detallando el tipo de hojas, las características de las flores, entre otras observaciones sobre el vegetal. 

El grupo  además tiene el apoyo de la ingeniera Lorena Klein, del área de biología molecular "para tratar de determinar el parentezco que tienen los individuos detectados dentro del Chaco". La idea originada en Sáenz Peña pasó los límites provinciales y actualmente el proyecto tiene también el objetivo de recolectar en Santa Fe y Santiago del Estero, contando con la alianza de la estación experimental del Inta en Reconquista.

BÚSQUEDA HISTÓRICA

El proyecto, para refrescar la memoria, busca "una especie de algodón, la barbadense, que no es la que se cultiva actualmente". 

La mira está puesta en detectar "una planta que tiene una flor amarilla ocre muy grande que contiene en su base unas puntuaciones borrabino". "Esa es la caractarística especial de la barbadense y las personas la tienen en su jardín porque generalmente los conecta a una historia particular de sus padres o abuelos en el campo", indica Spoljarich.

El trabajo desarrollado desde la capital nacional del algodón "pretende conservar ese material, guardarlo en el banco, caracterizarlo y, tal vez, poder incluir algunas de las caractarísticas genéticas en algún cultivar comercial". 

Es de mencionar que el banco de germoplasma en la estación experimental de Sáenz Peña tiene en resguardo ochocientas variedades "o genotipos" de el "oro blanco", el cultivo que marca la historia del Chaco.

El objetivo de este trabajo "es conocer la historia de distribución, relaciones de parentesco y variabilidad genética de esta especie". 

AÑOS DE VIDA

La búsqueda detectó ejemplares de "cinco, diez y hasta quince años de vida" con un porte que nada tiene que ver con las plantas que ocupan los campos algodoneros del país. En las chacras cultivadas con el textil, las plantas no superan los setenta centímetros mientras que estos rústicos ejemplares son arbustos que en algunos casos superan los dos metros de altura, con ramificaciones múltiples que "año tras año tiene alguna poda para corregir su forma".

Otra de las novedades que aporta proyecto es que en Corrientes, más precisamente en San Luis del Palmar, encontraron la especie buscada. "Lo interesante de poder encontrar el barbadences en distintas provincias nos habilita a poder realizar un estudio genético y trazar un rastro, el camino que hizo ese algodón, buscando la historia del algodón barbadence en nuestra región", menciona Spoljarich.

 LEGADO GENÉTICO


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Las plantas encontradas, con hasta quince años de estar vivas, debieron sopotar no una campaña de anegamiento o sequía, "sino varias". Los individuos encontrados, si bien tienen la ventaja de estar solos, cuidados y resguardados, pasaron por varios períodos de falta de humeda o de exceso de lluvias. "No necesariamente uno va a realizar los cruzamientos y transferir todo a una nueva variedad, sino que después de un muy delicado trabajo podrá traspasar a un material comercial determinados alelos de tolerancias que fueron generándose tras la presión de períodos de ataques de insectos, enfermedades, sequía o inundación", resume simplificando lo que es un largo período de investigación hasta que se concluya en una novedosa y mejorada oferta comercial del producto.

RESULTADOS PARCIALES CON SENTIMIENTO

En la búsqueda "se encontró mucha diversidad, detectándose también una especie brasileña, la brasiliensis, que tiene la característica de una semilla en forma de un pequeño riñón". "Es decir que en la búsqueda se encontró diversidad y eso es bueno porque un banco de germoplasma precisamente necesita de todos esos exponentes que son la base del mejoramiento genético, ya que se necesita de esa múltiple oferta para poder seleccionar", refiere.

Los resultado parciales exponen "que la mayor concentración de los genotipos buscados, el barbadences, se encuentran en los jardines". "Son ejemplares que no forman parte de las chacras porque la actividad agrícola intensiva no permite conservar las plantas", explica Mónica Spoljarich. De la cincuenta muestras colectadas, casi el total corresponden a patios de la zona urbana "con excepción de un individuo en Villa Ángela que se encuentra en un jardín de la casa del campo, pero porque el dueño del lugar cuidó de esa planta ya que tiene una fuerte historia".

"Lo interesante también de este trabajo es eso, la parte social, porque hay mucha historia personal, mucho sentimiento, en cada uno de esos ejemplares de los que el Inta colectó una muestra", remarcó finalmente Mónica Spoljarich.

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