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Saqueos: también en el Chaco las redes sociales se llenaron en los últimos días de información falsa

Como ante cada situación colectiva crítica, las redes fueron las herramientas ideales para quienes buscan acentuar la angustia social.

En río revuelto, ganancia de pescadores, afirma el viejo dicho. Algo como eso parecen pensar quienes aprovechan cualquier situación de angustia social para difundir información falsa que la acentúe. Ocurrió en ocasiones anteriores, en el país y en la provincia, y vuelve a suceder ahora frente a los saqueos producidos en distintos puntos de la Argentina y que generaron una preocupación lógica en la población.

La parte que no está clara es cuál es la ganancia de esos "pescadores" de la confusión general. ¿Lo hacen por pura malicia personal? ¿Son parte de una estructura que "baja línea" para montar esos engaños y alimentar un clima de inestabilidad? Es difícil saberlo. Además, podría ser una mezcla de ambas cosas.

UN ANTECEDENTE

La experiencia no es nueva. Cuando en diciembre de 2013 las policías proviniciales llevaron a cabo un inédito paro de actividades en diferentes jurisdicciones reclamando mejores salarios, el Chaco fue una de ellas y la seguridad pública quedó en manos de unos pocos uniformados que se negaron a adherirse a la medida y optaron por seguir custodiando la integridad de los vecinos y sus propiedades.

Pero esos policías no daban abasto para cubrir toda la demanda de seguridad, y durante los tres días que duró la huelga los chaqueños vivieron una pesadilla que parecía sacada de una película de tono apocalíptico.

Los saqueos y robos se sucedían en distintos puntos de la provincia, pero sobre todo del Gran Resistencia. Los delincuentes, sintiendo que el área metropolitana era una gigantesca zona liberada, asaltaban y robaban sin contención. En el centro y en los barrios se veían las bandas circulando y observando dónde podían atacar, así como también había vecinos que se instalaban en veredas y calles ostentando armas de fuego, a modo de advertencia para quienes acechaban sus sectores.


Clip sin imágenVideo de saqueo trucho

En realidad, era el tránsito normal de esa hora en la avenida Chaco, que  siempre tiene una intensa circulación de vehículos. Como las imágenes no eran estables ni nítidas, era fácil pensar que los bolsos de los que hablaba el relator realmente existían, aunque viéndolas con mayor detenimiento podía observarse que esas personas no llevaban ningún tipo de paquetes o bolsas.

Sin embargo, las luces de los patrulleros policiales a lo lejos le daban verosimilitud a la historia. ¿Qué había pasado? Un delincuente había asaltado en la calle a una joven, y logró ser reducido por personas que transitaban por el lugar, quienes dieron aviso a la policía, dando lugar al procedimiento en cuestión.

¿PARA QUÉ?

Lo demás fue la dosis de dramatismo que el autor de los videos puso en su producción. Todo indica que deliberadamente tomó la escena a la distancia para que no se pudiera ver que la verdad era que en el supermercado no estaba sucediendo nada raro y que la circulación por la zona era la normal, excepto por la detención del arrebatador callejero. NORTE acudió a esa misma zona al día siguiente de los supuestos hechos, ya que no estaba claro si el episodio crítico había sido inventado o no. Personal de un comercio de ese sector, que antes habían hablado por otro medio diciendo que tuvieron que armarse para resistir la amenaza planteada por un grupo de personas que se había concentrado sospechosamente a metros de su local, respondió que en realidad había sido todo un malentendido, y que el grupo en cuestión era de personas movilizadas para detener a un arrebatador.

Es decir, se confirmaba la falsedad de la información difundida en los videos viralizados. De nuevo la pregunta: ¿Para qué? ¿Para obtener qué tipo de beneficio? ¿Solo por el placer de darle un golpe más al castigado ánimo de la comunidad? Y los mismos interrogantes caben para audios, mensajes de texto y otras comunicaciones que en estos días van y vienen.

La falta de respuestas se mantiene. Lo que está claro es que todos podemos tomar la decisión de propagar ese tipo de informaciones sin ningún tipo de chequeo ni análisis u optar por evitar el reenvío compulsivo, para no hacerles el juego a aquellos que se ocupan de empeorar lo que ya de por sí es terrible, como la situación social que vemos a diario.

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