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Una elección, muchas incógnitas

Todo acontecimiento puede ser objeto de múltiples interpretaciones.

Y si eso que sucede tiene relevancia para la ciudadanía y está dentro de los dominios de la política, entonces las lecturas pueden multiplicarse por diez, por cien o por mil. Es lo que sucede por estas horas con el resultado de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias que se celebraron el domingo pasado. Muchos intentan entender el fenómeno que llevó al candidato de la Libertad Avanza, Javier Milei, a cosechar la mayor cantidad de votos. Algunos ponen la lupa sobre el controvertido perfil que muestra en público el dirigente de la ultra derecha, otros sobre el contenido de sus discursos, pero hasta ahora muy pocos se preguntaban sobre los sectores del electorado que respaldan su candidatura.

Para algunos analistas, con su mensaje Milei logró conectar con el segmento joven de la población. Sobre todo, entre los menores de 25 años. Sondeos que se llevaron a cabo en las principales zonas urbanas del país mostraron que el apoyo a su figura es más intenso entre varones que entre las mujeres, aunque no deja de llamar la atención que en algunos distritos del conurbano bonaerense algunas jóvenes que se definieron como feministas reconocieron que tenían intenciones de votar al economista, pese a que dijo públicamente que entre el hombre y la mujer hay igualdad laboral y remunerativa, o que no está de acuerdo con la ley de cupo femenino. Con este escenario de fondo, los resultados de los comicios del domingo arrojaron, por supuesto, varias sorpresas. Entre ellas, el segundo lugar que logró el candidato libertario en las urnas de La Matanza, el distrito que históricamente votó a favor de figuras del peronismo. Y a nivel local, no menos sorprendente fue la cosecha de casi un 30% de los votos emitidos en la provincia, superando a la propuesta de Juntos por el Cambio, que debió conformarse con el tercer lugar de la competencia.  Ayer, quienes fueron testigos directos del recuento de votos en escuelas de distintos barrios de Resistencia una vez que concluyó la jornada electoral coincidieron en observar que les llamaba la atención la cantidad de votos cosechados por Milei, pese a que no contaba con una estructura de envergadura que apuntalara ese resultado.

La gran incógnita se plantea entonces en torno al perfil de los votantes de Milei. Esa porción del electorado dispuesta a votar por alguien que no posee el poder de fuego que ofrecen las estructuras partidarias tradicionales (que se vieron sorprendidas por la aparición de este nuevo fenómeno político) y el resultado que arrojó, por decirlo en términos futbolísticos, este primer tiempo. Y que se puede dar el lujo de lanzar propuestas polémicas como, por ejemplo, que está de acuerdo con crear un mercado para la compraventa de órganos humanos, dolarizar la economía o dinamitar el Banco Central, todo eso mezclado con un discurso antipolítica sobre el que se puede apoyar sin inconvenientes porque, en ese sentido, no tiene un pasado en la gestión de los asuntos públicos que el electorado pueda juzgar, como sí ocurría con los otros aspirantes a llegar a la Casa Rosada,  e incluso con los ex presidentes Mauricio Macri y Cristina Kirchner quienes, conscientes de sus posibilidades electorales, optaron por dar un paso al costado y conformarse con expresar su apoyo a un candidato.

No cabe dudas que Milei ha construido su candidatura principalmente a través de su participación en programas televisivos de alcance nacional, pero sería un error pensar que eso fue suficiente para alcanzar el nivel de adhesión del domingo pasado. El fenómeno libertario, es cierto, surgió en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, pero se extendió en poco tiempo por buena parte del territorio nacional. Y lo hizo no a través de los candidatos locales que presentó la Libertad Avanza en cada distrito, sino fundamentalmente por el peso propio que adquirió la figura del polémico economista. El mérito del libertario, en todo caso, pasa por la capacidad que tuvo para conectar con sectores de la población a los que, al parecer, los partidos tradicionales no supieron llegar con sus narrativas. A partir de ahí, surgen nuevos interrogantes: ¿Qué expectativas, qué deseos y qué temores tienen los más de 7 millones de argentinos que votaron por él en las PASO del domingo? ¿Esa base electoral es el piso o el techo del candidato libertario?

Nunca antes en la historia reciente una elección planteó tantos interrogantes. Es casi seguro que en lo que resta del año tengamos algunas respuestas.

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