Nuevo capítulo en la lucha contra el dengue
Un nuevo capítulo en la larga lucha que se viene librando contra el dengue en nuestra región comenzará a escribirse a partir de septiembre.
Si todo marcha como está previsto, ese mes se pondrá en marcha un operativo en las distintas zonas del país afectadas por la enfermedad que transmite el mosquito Aedes aegypti, con la incorporación de una herramienta clave para reducir el riesgo de infecciones: la vacuna Qdenga, elaborada por el laboratorio japonés Takeda y que cuenta con la aprobación de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica.
Es la primera vez que el sistema de salud de nuestro país contará con una vacuna de estas características que permitirá llevar a cabo un combate más efectivo contra el dengue. El inoculante también fue aprobado por la Agencia Europea de Medicamentos, por las autoridades sanitarias de Indonesia y el Reino Unido y de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) de Brasil. En rigor, Qdenga -también conocida como TAK-003- es la segunda vacuna que existe en el mundo contra el dengue. La otra es Dengvaxia, desarrollada en 2015 por la farmacéutica Sanofis en colaboración con el Instituto Pasteur y que también genera anticuerpos contra los cuatro serotipos conocidos pero que sólo puede ser aplicada a personas que tuvieron al menos un antecedente de infección, una condición que acota la tarea de prevención, algo que no ocurre con la vacuna japonesa. Ambas son de virus atenuado, es decir que utilizan un virus del dengue que se debilita de tal modo que no puede generar una infección, pero sí activar los mecanismos de defensa del sistema inmune.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el dengue se ha convertido en los últimos años en una las enfermedades que más se ha extendido en distintas regiones del mundo. Se estima que anualmente se registran cerca de 400 millones de infecciones a nivel global y que debido a factores como el aumento de las temperaturas en muchos países la mitad de la población mundial está expuesta al riesgo de contraer la enfermedad.
Hasta ahora el combate contra el mosquito transmisor se venía librando, principalmente, con una herramienta que requiere la participación de toda la comunidad: la eliminación de criaderos de mosquitos mediante tareas de descacharrado. Es que el mosquito Aedes aegypti, prefiere poner sus huevos en recipientes que contengan agua, como tambores, baldes, barriles y cubiertas en desuso que están dentro y alrededor de los hogares. Por eso las campañas de prevención siempre hacen hincapié en la necesidad de eliminar los criaderos, cuidando que los patios no tengan abandonados latas, botellas, neumáticos o lonas con el fin de reducir al mínimo las posibilidades de proliferación de los mosquitos. En determinadas circunstancias también se apela a la fumigación y aplicación de insecticidas. Pero es importante aclarar que, en tanto medida de control, sólo es efectiva para eliminar a los mosquitos adultos, ya que son prácticas que no son eficaces si lo que se pretende es erradicar huevos y larvas. Por eso las fumigaciones siempre deben estar acompañadas por acciones de control y eliminación de todos los recipientes que acumulan y puedan acumular agua en las casas y espacios públicos. Y para eso es necesario el compromiso de toda la comunidad.
Se debe tener en cuenta que el mosquito puede completar su ciclo de vida, desde el huevo hasta la etapa adulta, en un período que va entre los siete y los diez días, y que los adultos pueden vivir de cuatro a seis semanas.
Según el Ministerio de Salud de la Nación, en nuestro país las zonas más afectadas por el dengue son Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Corrientes, Chaco y Catamarca, de manera que es de esperar que en los próximos meses estas jurisdicciones sean las primeras en recibir dosis de la vacuna japonesa. Mientras tanto, habrá que seguir con las medidas ya mencionadas, como las tareas de descacharrado, el desmalezamiento y la eliminación de recipientes con agua en los que se pueda reproducir el mosquito, además de evitar la exposición al aire libre durante las primeras horas de la mañana y al atardecer, que son las horas de mayor actividad del mosquito que transmite la enfermedad.










