El apoyo que merece la Escuela Aeronáutica
La Escuela de Educación Técnica Aeronáutica N° 32 "Martín Lidoro Guzmán", que tiene sus instalaciones en el acceso al Aeropuerto Internacional de Resistencia, celebró en junio pasado su 56° aniversario y hace pocos días recibió una buena noticia.
El establecimiento educativo contará con una nueva aeronave para que sus estudiantes puedan realizar actividades formativas acordes con el perfil profesional en el que se están formando.
Creada el 13 de junio de 1967, la escuela dispondrá de un Cessna 210 Turbo Centurión II para que sea empleado en prácticas profesionales de sus 650 alumnos. Se trata del avión que fue hallado accidentado en una zona rural de Avia Terai, con más de 300 kilos de cocaína en su interior. Según informó la Junta de Seguridad en el Transporte (JST), que depende del Ministerio de Transporte de la Nación, desde ese organismo se coordinaron acciones con las autoridades de la Procuraduría de Narcocriminalidad de la Procuración General de la Nación (PROCUNAR) y del Consejo Profesional de Ingeniería Aeronáutica y Espacial, con autorización del Juzgado Federal de Primera Instancia N°1 de Chaco, para concretar la entrega y el traslado de la mencionada aeronave, con matrícula boliviana "CP-3123", hasta la Escuela de Educación Técnica Aeronáutica N°32 de la ciudad de Resistencia. La medida se enmarca en la decisión de proveer a escuelas de educación técnica aeronáutica de diferentes localidades del país aeronaves previamente secuestradas en causas penales para que sean utilizadas para la realización de prácticas de mantenimiento y aprendizajes sobre su funcionamiento por parte de los alumnos.
Debe destacarse el esfuerzo que realizan directivos, docentes, padres y alumnos de la Escuela Aeronáutica N° 32, que es única en su tipo en el NEA, para que el establecimiento siga brindando educación de calidad en sus dos orientaciones, técnico en Aeronáutica y Técnico en Aviónica, ambas con certificaciones oficiales. Debe señalarse que esfuerzos similares se realizan en otras escuelas técnicas, con otros perfiles, que funcionan en la provincia con el objetivo de articular la teoría con la práctica, algo que no es menor en tiempos en los que la preparación de los alumnos para el mundo laboral representa un gran desafío no solo de las escuelas, sino también de toda la sociedad. Según un relevamiento estadístico de escuelas técnicas realizado por el Ministerio de Educación de la Nación, el número de alumnos que cursan sus estudios en escuelas secundarias que imparten formación técnica creció en la última década en todo el país: mientras que en 2010 había poco más de 590.000 inscriptos, en 2020 la cifra se incrementó a 710.081. El dato confirma la relevancia que tiene esta modalidad educativa en las distintas realidades de la Argentina.
Como hemos señalado en otras oportunidades en esta columna, en nuestra provincia necesitamos que sean cada vez más las escuelas técnicas que tengan la posibilidad de ofrecer a sus estudiantes las herramientas necesarias para adquirir capacidades, conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes relacionadas con desempeños y criterios de profesionalidad propios de esta modalidad educativa que, por cierto, tiene una larga tradición en el Chaco y en todo el país. Es importante que se siga apuntalando la labor de los establecimientos educativos que imparten formación técnica, asegurando que los alumnos tengan acceso a una formación de calidad, combinando tanto los aspectos teóricos como prácticos que se comparten en las aulas y los talleres. Mejorar la formación técnico profesional de los y las estudiantes implica también establecer una aproximación gradual de las prácticas profesionalizantes al cambiante mundo del trabajo, teniendo en cuenta las necesidades productivas de nuestra región.
Un informe publicado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) destaca, justamente, que la educación técnica y profesional brinda oportunidades de inclusión y equidad, ya que permite a las personas adquirir habilidades y conocimientos que les permiten acceder a empleos de calidad y contribuir al desarrollo económico y social de sus comunidades.
Los distintos sectores de la sociedad chaqueña deben apuntalar la labor que llevan adelante estos establecimientos en los que se imparten enseñanzas técnicas y generar las condiciones para que sus estudiantes aprovechen los conocimientos adquiridos en las aulas, ya sea siguiendo carreras universitarias o desempeñándose en actividades laborales en las que puedan aplicar su formación técnica que, sin dudas, servirá para afianzar las bases del desarrollo industrial, social y económico de nuestra provincia.










