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LOS PRECIOS DE LA FIBRA SIGUEN BAJANDO

El invierno sin frío complica a la cadena textil

La producción algodonera en el país está entregando rendimientos "inesperados" por el contexto de sequía en el que se desarrolló el cultivo, pero el panorama no es del todo positivo ya que la ausencia del frío del invierno complica al eslabón textil que no puede ubicar la producción confeccionada para la estación.

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El empresario textil chaqueño Luis “Pinky” Alal considera que “la cosecha, que aún continúa, se está desarrollando en un contexto influenciado por factores como el clima”.

SÁENZ PEÑA (Agencia).  La Argentina, en la producción de algodón, "está jugando el mismo partido que se juega a nivel mundial donde existe una superproducción". El empresario textil Luis Alal explica que "en el inicio del año agrícola se creía que no habría algodón, sembrándose el grueso de la campaña desde la segunda mitad de noviembre hasta promediar enero".

"La fecha fue totalmente inusual para muchas zonas algodoneras argentinas pero el período de siembra resultó acertado y cuando estábamos descorazonados la cosecha, que comenzó en junio entregó rindes excepcionales que nadie los esperaba", destaca Alal.

NO TODOS LOS RINDES SON MALOS

"Se están dando casos en los que el productor pensaba que iba a sacar cuatrocientos kilos por hectárea y sin embargo está levantando entre mil quinientos y dos mil kilos y esa realidad cambia todos los posibles números finales de la zafra", agrega.

La sumatoria de toneladas de algodón que puede dejar la campaña "aún es una incógnita porque falta bastante por cosechar, además de que el ochenta por ciento del trabajo se está realizando con máquinas striper".

El sistema de cosecha utilizado, según lo entiende Luis Alal, "trae aparejado que una máquina striper coseche mucho más que una piker, entonces en un mes se produjo una avalancha de algodón a las desmotadoras que no era normal". "Se cosecha todo al mismo tiempo y con máquinas que rinden una mayor cantidad de algodón pero que provocan que las desmotadoras trabajen lentamente porque es necesario limpiar el producto entregado que llega muy sucio", comenta.

INVIERNO CRÍTICO


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La cosecha, que aún continua, "se está desarollando en un contexto influenciado por factores como el clima que tuvo y tiene impacto sobre toda la actividad textil en Argentina". El comportamiento del tiempo, "casi sin invierno", genera que las hilanderías y confeccionistas tengan disponible "cualquier cantidad" de mercadería de la estación invernal. "Los tejedores no pueden comercializar las prendas gruesas que son las que más consumo de hilado llevan", menciona Alal, ejemplificando lo que ocurre.

La imposibilidad de ubicar la mercadería de temporada "provoca que se resientan los ingresos de los meses de junio, julio y también los de agosto, porque los textiles trabajan en contraestación".

TEJER EN CONTRAESTACIÓN

Las estaciones "son muy importantes" en el sector textil. La contraestación es el momento del trabajo de la temporada venidera, "es decir que, por ejemplo, en el verano se teje lo que se vendrá en el invierno". "Desde diciembre y hasta mayo se tejió lo que se debería vender en junio, julio y hasta mediados de agosto, que es la temporada fuerte de invierno pero este año la estación no estuvo presente", detalla Alal.

La ausencia de frío en la temporada invernal "hizo que el confeccionista se quedara con toda la mercadería y eso implica que tenga muy poca disponibilidades para empezar a tejer el verano, que debió comenzar a trabajarse desde la segunda quincena de junio". "El confeccionista no tiene dinero para afrontar la colección de verano con fuerza y recurrir hoy a un banco en busca de ese efectiva cuesta entre un nueve y once por ciento mensual", refiere el industrial.

"Ese es el motivo que explica porqué cayó tanto la demanda, además del contexto político y económico que vive hoy la Argentina", resume.

ATRASO CAMBIARIO

El factor político económico de Argentina impacta también en todos los eslabones de la cadena algodonera. "El atraso cambiario provoca que el mercado interno, es decir las hilanderías nacionales tan cuestionadas por muchos productores y políticos, sean las responsables de ´salvar las papas´ porque pagaron permanentemente entre un treinta y hasta un cincuenta por ciento más de los que valía el algodón en el mundo", advierte el empresario textil. "El valor del dólar no es un problema del hilandero argentino, es un problema del atraso cambiario que tiene la república Argentina", reitera Luis Alal.
"Es un combo pocas veces visto lo que estamos atravesando", remarcó finalmente.

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