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Oportunidad demográfica

Se dice que un país está frente a una "ventana de oportunidad demográfica" cuando la porción de su población que está en edad de trabajar es mayor que la de adultos mayores y niños que, por obvias razones, no se agrupan en el sector considerado productivo.

 Argentina es una de las naciones del mundo que tiene esa ventaja, pero ese "bono demográfico" dejaría de ser tal en poco más de dos décadas, con todo lo que eso significa en términos de impacto en el sistema previsional y la caída en la participación laboral.

Argentina experimenta actualmente una transición demográfica, un tema que no debería faltar en las agendas de los distintos candidatos que competirán en las próximas elecciones. En efecto, nuestro país es uno de los que ya comienza a registrar una mayor cantidad de personas adultas mayores, si se lo compara con otras naciones de países de América Latina y el Caribe. En 1914, la mitad de la población argentina tenía hasta 20 años y la de 60 años y más representaba apenas el 4%. En la actualidad, la edad mediana de los argentinos alcanza los 30 años, mientras que la población de 60 años y más asciende al 14,3%. Según los especialistas, debido a que el fin del bono demográfico está cada vez más cerca, urge comenzar a diseñar políticas públicas para atenuar el impacto en una sociedad que, para entonces, tendrá tasas de dependencias más altas. Pero mientras tanto, atravesamos un período con más habitantes en el segmento de población económicamente activa. No es, por cierto, un dato menor y es de esperar que no se desaproveche esta ventaja para apuntalar la economía y fortalecer las bases de un desarrollo con más inclusión.  

Sobre este tema, un documento del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento, titulado "Políticas públicas para reducir la pobreza en la transición demográfica" observa que "en el futuro la proporción de personas mayores irá aumentando y entonces el desafío para sostener y mejorar el Estado de bienestar tomará más relevancia". "En gran medida, los recursos para responder a este desafío dependerán de la capacidad que tenga la sociedad de aumentar la productividad de sus trabajadores, puesto que su proporción respecto al resto de la población irá paulatinamente disminuyendo en años venideros".

Respecto a la productividad en los puestos de trabajo, cabe destacar que son cada vez más los países, como Alemania, Australia y Canadá que enfrentan el problema de la falta de trabajadores cualificados. Por esa razón, el Parlamento alemán aprobó el mes pasado una reforma a la ley que regula la migración con el fin de incorporar cerca de 75.000 especialistas al año y cubrir las necesidades laborales del país, según informó el canal de noticias DW, que estimó que son más de 400 mil puestos de trabajo especializados que se encuentran actualmente vacantes en Alemania. Para algunos observadores, son varios los factores que contribuyen a esta carencia de profesionales calificados y uno de ellos es la caída en la tasa de nacimientos que registra esa nación europea. Dicho de otro modo, el número de profesionales que se jubilan comienza a ser mayor al de incorporaciones al mercado laboral.

Volviendo a la situación en nuestro país, el documento del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento al que se hizo referencia plantea que para superar el desafío del fin del bono demográfico existen estrategias que resultan de la convergencia de dos agendas que son clave para el desarrollo del país: la priorización de la primera infancia y la equidad de género. 

Según el economista Rafael Rofman, el bono demográfico es una de las oportunidades más importantes que nuestro país no debe desaprovechar y para eso, la población debe tener empleos de alta productividad y, al mismo tiempo, se deben mejorar las habilidades que las nuevas generaciones reciben en el sistema educativo formal. En este punto, hay que decir que a algunas empresas argentinas les resulta difícil conseguir trabajadores calificados. Para algunos estudiosos del fenómeno este desajuste entre la oferta y la demanda en el mercado laboral está relacionado con la incorporación de nuevos dispositivos tecnológicos en las cadenas de producción. Para otros, en cambio, la alta informalidad y los retrocesos en materia educativa son dos factores clave que hay que tener en cuenta a la hora de resolver el problema.

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