El artista silvestre
Nació el 4 de marzo de 1919 en Santiago del Estero, hijo de Cayetano José Mariscal, famoso cantor y coplero de principios del siglo XX que alguna vez llegó a cantar con Carlos Gardel - Por Roly Pérez Beveraggi

José Eliseo Mariscal fue escultor, poeta y cantor. A los 16 años ya era modelo y cantante y residía en la Capital Federal. Amigo de Tito Alonso y de Atahualpa Yupanqui, integró el conjunto Los Manseros del Tulún, y luego Llajta Sumac, con los que actuó en Radio Belgrano. Grabó con Buenaventura Luna y Eduardo Falú y fue solista en los cines más importantes, en uno de los cuales conoció a su esposa.
En Buenos Aires trabajó de estibador en el puerto, pero volvió al Chaco y se dedicó a la escultura utilizando sobre todo madera. Se radicó en el Chaco en 1958, a los 37 años, siguiendo los dictados del corazón para acompañar a su esposa Margarita, designada maestra en El Caburé, paraje cercano a Mesón de Fierro, con quien tuvo cuatro hijos y uno más, de otra mujer.
Desde el oeste de la llanura chaqueña, desde Santiago del Estero, José Mariscal llegó a nuestra zona con su costumbre tempranamente adquirida de tallar rostros en madera blanda, de vivir la vida entre coplas, guitarras y su familia lo más naturalmente posible.
Y fue a vivir a Colonia Mixta, casi sin comunicaciones, pero rodeado del gran monte y su entonces interminable madera de variada consistencia. Decía de él Rolando Canepa: "Allí, Mariscal se construyó a sí mismo al erigirse en artífice de las formas: habló el lenguaje de los árboles y los pájaros, del verano y de la siesta, de la tristeza y de la alegría, con palabras dichas a través de la figura, del contorno inteligible, de la armonía natural. Esa expresión elemental alcanzada en la materia a la que Mariscal incorpora un encanto sutil es puesta a consideración del público de Resistencia en los primeros años de la década del ´60, en una exposición de obras presentadas por el poeta Enrique Gamarra que él recordaba con precisión y nostalgia".

Continuaba relatando: "Mariscal manejaba con acierto la técnica de la escultura sin otra escuela que su desarrollado sentido de la proporción y la perspectiva. Estudiaba la madera, veía en ella la figura que resultaría y lo demás quedaba a cargo de sus manos, hasta alcanzar lo imaginado, siempre que los accidentes y circunstancias de esa madera lo permitieran. Alguna vez se ha definido como un artista silvestre, tan rodeado de montes que le impedían acceder a concursos y salones; siempre llegaba demasiado pronto o demasiado tarde, y eso le provocó momentos de enojo y decepción, hasta que decidió hace muchos años no intentarlo más y afirmarse en ser lo que eligió ser: un artista silvestre".
De entre tantos escultores caracterizados, admiraba y destacaba a Carlos Schenone y a Crisanto Domínguez, tal vez porque por encima de matices y diferencias, a los tres los unía la común búsqueda de la figura que en Mariscal resultaban lánguidas y de miembros estirados. Pero hace a su grandeza silvestre agregar que su prestigio y su talento trascendieron naturalmente las fronteras del Chaco y de la Argentina.
Su primera obra fue "Cabeza de un Criollo", que se encuentra en la Biblioteca de la Cámara de Diputados. Su primera exposición la realizó en la corresponsalía del diario Clarín, cuando el corresponsal era Adán Molfino Vénere. Quinquela Martín le compró una obra, "Flor de Cardo", para el Museo de La Boca.
Incursionó también en la poesía y publicó un libro denominado "Coplas talladas". Desde la década del ´90 estaba radicado en Ushuaia. Falleció allí el 2 de noviembre de 2003, a los 84 años.













