Ladrilleros apuestan a mecanizar el trabajo y satisfacer un mercado demandante
"El objetivo nuestro es poder reconvertir la actividad ladrillera", explicó Oscar González del consorcio de ladrilleros de Presidencia Roque Sáenz Peña.
SÁENZ PEÑA (Agencia) - La mecanización en la fabricación de ladrillos es el objetivo que persiguen los trabajadores "para reconvertir al sector" y terminar con el rudimentario sistema manual. Están transitando un contexto de posibilidad de apertura de nuevos mercados debido a la demanda que tiene el adobe desde distintos puntos del país.

Los trabajadores del adobe congregados en los consorcios tienen con objetivo mecanizar parte de la fabricación de los ladrillos para lo que están recepcionando máquinas cortadoras. En el 2022 diez de estas herramientas fueron entregadas y otras tantas llegaron la pasada semana para ser dadas a consorcios de distintos lugares de la provincia, entre ellos el de Presidencia Roque Sáenz Peña. Las máquinas cortadoras de adobe fueron adquiridas por el Instituto de la Agricultura Familiar y Economía Popular (Iafep) que contiene a los ladrilleros.
"El objetivo nuestro es poder reconvertir la actividad ladrillera, más allá de que no se puedan destrabar fondos que nos corresponden como el de la Ley de Minería, porque no podemos seguir trabajando en las condiciones actuales y de siempre", comenta Oscar González del consorcio de ladrilleros de Presidencia Roque Sáenz Peña.
Las "condiciones" a las que hace referencia el hombre que les pone la voz a los ladrilleros de la provincia se relacionan con el esfuerzo del trabajo rudimentario, por ejemplo, de "empujar una carretilla con doscientos kilos de barro para cortar. Los tiempos han cambiado y los actores tenemos que luchar para modificar esa metodología de fabricación del ladrillo de adobe que tiene demanda pero necesita de la mecanización del sector", refiere.

Cambiar para mejorar
La reconversión no está relacionada con el cambio de productos que fabrica el ladrillero, "tiene que ver con la forma de trabajar la materia prima para obtener el ladrillo". "El adobe del Chaco es muy requerido en el centro país, el norte de Santa Fe, Entre Ríos, La Pampa o Mendoza. Si los compradores hacen más de mil kilómetros es porque la mercadería es de calidad y el precio es bueno", resume "Misky" González.
"La calidad de nuestros ladrillos ha desplazado a otras provincias en la provisión al centro del país y para mantener ese mercado estamos tratando de aumentar la producción pero también de humanizarla", menciona el ladrillero. El concepto de "humanizar" implica que los hombres y las mujeres que trabajan en las ladrillerías no tengan que cargar tanto peso o forzar su cintura y las articulaciones con los cortes. A la necesidad hacerse de cortadoras para alivianar al trabajador se añade la utilización de "amasadoras" del barro para terminar con la tracción a sangre en el pisadero.
Pequeñas empresas
El eterno problema del ladrillero es que no se lo percibe como el responsable de fabricar el insumo esencial para las construcciones estatales o privadas y las políticas que los contemplan son asistencialistas y pocas veces empresariales.
"Nosotros somos pequeñas pymes y en cada campamento -el lugar donde se fabrica el ladrillo- se desarrolla una actividad privada en la que trabaja la familia o esa gente que no tiene trabajo y temporalmente se acerca a cortar o banquetear –armar el horno- ", remarca Oscar González.
El objetivo de los emprendedores nucleados en los consorcios "es que el ladrillero avance en su actividad con más productividad pero mecanizándose para desarrollar una actividad más liviana e higiénica".
"El paso siguiente es que logremos la posibilidad de obtener créditos blandos, a través de Fiduciaria del Norte, para poder acceder a un préstamo y comprar la maquinaria propia para no depender siempre del Estado", dicen. "La actividad es un desarrollo privado en el que hoy le estamos pidiendo ayuda al Estado para la reconversión pero después es nuestra responsabilidad seguir avanzando y mejorar nuestras condiciones de trabajo porque no podemos seguir siendo tan rudimentarios teniendo demanda de ladrillos", refiere finalmente Oscar "Misky" González.
En la burocrática espera
SÁENZ PEÑA (Agencia) Los ladrilleros, si bien están siendo asistidos a través del Iafep, siguen en la espera de la liquidación de los fondos que les corresponden por la ley nacional de fomento de la minería que los contempla como actividad. El dinero "aún se está viendo cómo se transferirá a la provincia para utilizarlos en la mecanización del sector".
La deuda no es solamente nacional ya que también están pendientes de ser depositados los fondos del Instituto de Vivienda que, según la ley provincial 7.290, debe destinar el 3,5 por ciento de los montos nacionales para unidades habitacionales a los consorcios de ladrilleros.
Se adiciona el 2,5 por ciento del recupero de cuotas, además del 0,3 por mil de las licitaciones de las empresas constructoras que operan en el Chaco y usan ladrillo artesanal. El hacerse del dinero que está estipulado les corresponde es un objetivo que aún no han logrado los ladrilleros.
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