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Historia de vida

"Las enfermeras somos la primera opción de la gente ante la falta de médicos"

Alejandra Peñaloza es enfermera qom en Campo Medina. "En el campo, nosotras hablamos nuestro idioma", cuenta quien superó varios obstáculos para estudiar y trabajar.

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Alejandra Peñaloza es enfermera qom, ama su lugar. “Me gusta vivir acá”, asegura. Forma parte de la red de algodón agroecológico.

"Estoy trabajando en el Puesto Sanitario Campo Medina 101. Acá me siento bien, hago de todo, en el campo no llegan los doctores, así que asistimos a la población junto con otra compañera que es auxiliar de enfermería. También trabajamos con un agente sanitario". Así comienza la charla con Alejandra Peñaloza, voz pausada, segura, firme.

El puesto sanitario Campo Medina lote 101 tiene un anexo en el lote 46, donde trabajan dos personas. "Hacemos un trabajo en conjunto con la comunidad. 

Hacemos de todo un poco, atendemos a la comunidad, vacunamos a los niños, hacemos control de peso, control de embarazada, entre  otras atenciones", comentó.

Distancias 

Ella nació en Campo Medina. La familia se ensancha con ocho hermanos. Cursó la escuela primera bajo los cielos anchos y los espacios verdes. Vivía a cinco kilómetros de la escuela, hubo días en que iba caminando y cuando podía se trasladaba a caballo.

Corrían los años finales de los 80 y comienzo de los años 90. Tiempo donde los maestros rurales vivían en la escuela.


"Tengo en la memoria caminar esos cinco kilómetros hasta la escuela. Todos los días de la semana iba a la escuela. Los maestros antes vivían en la escuela. Como ellos vivían ahí, nosotros los días de lluvia igual íbamos a la escuela. Más que a estudiar nos íbamos por la comida", cuenta y se remonta a esos años de niña. "En la escuela se comía bien. A veces si sobraba comida nosotros 
llevábamos para nuestros hermanos más chicos, que no tenían edad todavía para ir a la escuela", describió.

Una vez que terminó la escuela primaria tuvo que irse a Pampa del Indio para cursa el colegio secundario. En el pueblo había un residencia de la iglesia católica donde varias chicas quedaban internadas de lunes a viernes, los fines de semana volvía a su casa en Campo Medina.

Su padre, Mariano Peñaloza, la inscribió en la escuela. Al comienzo se trasladaba en colectivo, este le dejaba en la ruta y desde ahí tenía que caminar siete kilómetros hasta su casa. Luego, por medio de una beca, consiguió una bicicleta. "Cuando tuvimos bicicleta hacía aquel recorrido con mi padre. Hacíamos treinta dos kilómetros en bicicleta. Mi papá me acompañó durante esos cinco años en el colegio. Gracias a Dios terminé esos estudios. Gracias también a la ayuda de algunas personas. Quien más nos ayudó fue el sacerdote Mario Lobato, no era de Pampa del Indio sino que atendía en la parroquia. Él ayudaba a la comunidad y sobre todo ayudaba a los chicos para que puedan terminar sus estudios", manifiesta y un destello de emoción se percibe inconfundible en su voz.


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Este es el Puesto Sanitario Campo Medina lote 101, donde trabaja Alejandra Peñaloza desde hace más de diez años.

Entre lengua qom y el castellano


En aquel albergue de Pampa del Indio, Alejandra era la única que vivía muy lejos. Así que en ocasiones le tocó quedarse el fin de semana y se pasaba quince o veinte días sin ver a su familia. Fueron años donde lo más difícil no fue extrañar a su familia, sino aprender y manejar con fluidez el castellano.

"Los primeros tiempos de  estudio me costó adaptarme porque tenía que manejar el idioma castellano. En Campo Medina nosotros hablamos más en el idioma qom. 

El castellano me complicó  un poco, pero me fui adaptando y pude aprender rápido", recordó. ¿Cuántas personas en las ciudades grandes de la provincia del Chaco hablan dos idiomas? No se trata de conocer cómo se dice encendido en inglés o nombrar los colores. Hablamos de sostener una conversación fluida en dos lenguas distintas.  Alejandra Peñaloza habla en qom y castellano.

Doce años asistiendo en salud

Los caminos de Alejandra la llevaron a la ciudad de Resistencia tras finalizar el colegio secundario. Fue para estudiar el Profesorado en Historia. Sin embargo, por cuestiones económicas tuvo que abandonar los estudios. En su familia no había entrada de sueldos fijos. Tras dejar el estudio del profesorado, no pasó mucho tiempo hasta que en Pampa del Indio se abrió la carrera de Enfermería. Junto con tres compañeras aborígenes se inscribieron y comenzaron a estudiar. "En 2011 me recibí de enfermera. Hace más de diez años que estoy en Salud Pública, dos años como agente sanitario y diez años como enfermera", cuenta y la felicidad abraza sus palabras. 


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El Puesto Sanitario Campo Medina tiene un anexo en el Lote 46, donde trabajan dos personas.

Puesto Sanitario Campo Medina lote 101

Entre las patologías que más encuentra trabajando en el Puesto Sanitario Campo Medina 101, Alejandra Peñaloza habla de las personas con hipertensión. 

"También están apareciendo personas con diabetes. Cuando empecé a trabajar, los casos que más había eran personas con TBC. De eso nos encargábamos del tratamiento: llevábamos la medicación a la casa de los pacientes para que se tomen la medicación y puedan hacer el tratamiento", comentó. 

La lengua madre en la tierra profunda

Acá en todo momento hablamos qom. Por ahí cuando llegan personas que hablan castellano hablo castellano pero sino solo hablamos en qom", afirma Alejandra Peñaloza. Ahora en el campo abrieron un colegio secundario. Su hijo está estudiando en ese colegio y eso también la pone feliz. "Me gusta vivir acá", agrega, segura y feliz. "Me gusta el campo, acá criamos animales y plantamos, formamos parte de la red de algodón agroecológico". 

El trabajo diario de Alejandra la pone en contacto directo con la comunidad. Ese lugar le gusta y ella ocupa ese espacio con profesionalismo. "Me gusta ayudar a la comunidad. Me ocupo de algunas personas que todavía no se acercan a la medicina porque están apegados a sus tradiciones, a ellos voy y les hablo para que se hagan controles médicos. Además sigo cada caso con atención", reveló. 

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