Río Turbio, el último reducto de los camiones a vapor
A inicios del siglo pasado, el transporte por rutas empezaba a mecanizarse, tratando de competir con el entonces ya consolidado ferrocarril y superando a los carros tirados por animales. La opción para potenciar a los camiones eran las calderas y motores a vapor.
Concebidos como locomotoras adaptadas a los caminos, los primeros camiones a vapor (Steam Wagon) aparecieron en 1896 de la mano de la marca Daimler.

Sin embargo, pese a la inigualable fiabilidad de una buena máquina de vapor su conducción requería de un fogonero y la carga constante de carbón y agua, una logística más difícil de implementar que con los trenes.
Pese a todos los camiones a vapor fueron muy utilizados en Alemania e Inglaterra para el transporte de carbón ya que en la mina podían disponer de todo el combustible necesario.
Es poco conocido que Skoda, una fábrica checa que aún existe, fabricaba automóviles a vapor y en 1924 comenzó a fabricar bajo licencia inglesa, los camiones Sentinel, equipados con motor a vapor, que podían transportar una carga de hasta siete toneladas.

ARGENTINA, EL ÚLTIMO BASTIÓN
Hubo muchas versiones de los camiones Sentinel desde la década del ‘20 hasta el final de su fabricación en los ‘50, cuando los últimos fabricados en Inglaterra fueron embarcados hacia Argentina, donde puede decirse que finalizó la era de las "locomotoras del camino".

Los camiones a vapor Sentinel fueron conocidos en el Sur argentino como "Chufi", y comenzaron a llegar a Río Turbio a fines de 1949. Fue un total de 50 unidades, la mayoría de 12 toneladas de capacidad, y otros de 6 de 3 ejes con propulsión en los dos traseros.
El problema de nuestro país por esa época era que el carbón se producía muy lejos de sus principales consumidores, las centrales eléctricas del centro y la Capital Federal. Era necesario enviar el carbón desde las minas hasta un puerto argentino para transportarlo al Norte.
En 1949 el almirante Juan A. Martín, de la Armada Argentina, aseguró que "bajo ninguna circunstancia saldría carbón desde Río Turbio por Puerto Natales (Chile)" .

Inicialmente para sacar el carbón hacia el puerto se usaron camiones a nafta pero usaban más energía que la que llevaban como carbón.
En 1950 llegó una flota de camiones a vapor Sentinel (fabricados en Shrewsbury, Inglaterra) tipo "S-bajo" (con los cilindros debajo del chasis). Eran de diseño moderno, pero todavía usaban un factor grande de su carga como consumo en el viaje de 520 km entre Río Turbio y Río Gallegos y retorno.
Esos camiones fueron la última serie producida en 1949 por Sentinel Waggon Works de Shrewsbury, Inglaterra, y apodados "Chufi" por los habitantes de la zona. Rápidamente se descubrió la necesidad de un ferrocarril para hacer la tarea adecuadamente.
EL FINAL
Los "Chufi" del Sur fueron desapareciendo de a poco, quedaron limitados por la provisión del carbón, así que esa zona fue el último lugar de donde se los vio marchar y en 1959 ya no quedaba ninguno en operaciones de tipo comercial.

Se operaban en convoyes de 10-15 camiones, bajo la supervisión técnica del Señor McKay, un británico que llegó desde las Islas Malvinas para trabajar como jefe de mantenimiento de Yacimientos Carboníferos Fiscales creada en 1942 y que dio origen a la próspera ciudad de Río Turbio.
Esos camiones fueron los últimos camiones a vapor construidos en todo el mundo. Se dice que la compra argentina fue de 100 camiones y que nuestro país nunca completó el pago tras la Revolución Libertadora de 1955.

Hoy existe un camión Sentinel en el museo minero de Río Turbio y otro se encuentra en el Zoo de Luján. Los "Chufi" desaparecieron casi en silencio y hoy algunos entusiastas se dedican a buscar chatarra sobreviviente para restaurar esa parte tan importante de la historia argentina.










