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En homenaje a Teresita Blanchard de Ameri: una persona que fue un canto a la vida

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Claudio Szymula.

Una persona que vivió la vida con alegría, con optimismo, con sonrisa, con solidaridad, ayudando al prójimo; se la veía siempre con una sonrisa a flor de labios. Nunca se quejó de su diabetes tipo 1 con la que convivió el 90% de sus siete décadas de existencia. Nunca la vi quejarse de la necesidad de ponerse insulina en forma diaria. En uno de sus embarazos poniéndose dos tipos de insulina al día —y varias veces—, y además controlándose el azúcar en sangre (glucemia), seis a ocho veces por día, en esos nueve meses de gestación, se habrá pinchado unas 4000 veces, y lo hizo convencida de que estaba bien. Me atrevo a dar estos datos públicamente, porque ella lo hizo a lo largo de su vida, en la televisión, en medios gráficos, en la radio, y en numerosas jornadas, no tenía tapujos en mostrarse como persona con diabetes.

Ya no está con nosotros, Teresita Blanchard de Ameri, se nos acaba de ir, dando ejemplo de su vida. La diabetes tipo 1 con necesidad diaria de insulina, desde los 7 años de edad no le impidió progresar en la vida, jugar, estudiar, trabajar, casarse, tener hijos, tener nietos, pero además de todo de contribuir a fundar una entidad de personas con diabetes y ayudar a mucha gente con el aumento de la glucemia, sobre todo educando y dando ejemplos.

Teresita se aplicó insulina de distintos tipos desde la bovina a la humana, llegando a los análogos de la insulina humana tanto de las rápidas como las semi lentas. Ella se aplicó insulina con jeringas de vidrio en los comienzos, a las que había que hervirlas, pasando por el uso de jeringa descartables, llegando a cartuchos de insulina en aplicadores y para usar también las lapiceras rellenadas.

Teresita se midió el azúcar en orina como en sangre con las viejas tiras sin aparato algún, para después avanzar en la tecnología de modernos instrumentos medidores de azúcar. Comía sano y mantenía un peso normal y regular; se movía y hacía actividad física. No sólo se educó mucho si no que también educó a mucha gente. En muchas oportunidades, cuando en otras épocas yo atendía a pacientes con diabetes, enviaba a algunos de ellos sobre todo a quienes, como ella, necesitaban de insulina sí o sí para vivir, para que conversen, para que reciban testimonios, para que vean que se puede vivir con diabetes, para que aprendan a manejarla en forma práctica como en forma diaria y en cualquier lugar, y como vivir la vida, despojándose de temores y angustias. En diabetes, en obesidad, en enfermedades crónicas, los testimonios y ejemplos de otros pacientes, son muy necesarios y son muy valiosos.

Teresita tenía un gran corazón y la prueba lo pueden dar muchos socios allegados y pacientes con diabetes en Achasodia. Pudo vivir su vida prácticamente normal con su diabetes, pero además quería ayudar a otros. Con Hebe Nistal, Berta Pitter, Rolfi su amado esposo, Dante Tacca, José Moreno, Juan Antonio Salazar y con más gente fundamos la Asociación Chaqueña de Solidaridad con el Diabético. Con todos ellos hemos educado durante muchos años en la asociación bancaria, en cooperativas, en otras instituciones, en el hospital, y en gran parte del interior. También organizamos conferencias, cursos, debate, jornadas en la capital del Chaco y en el interior de la provincia. Con Teresita, Berta, Juan Antonio, Vladimir y con más gente recorrimos el Chaco y logramos crear varias entidades de personas con diabetes. En 1987 organizamos las primeras jornadas argentino-paraguaya de diabetes a nivel profesional y a nivel pacientes con participación de gente de las dos repúblicas y de varias provincias argentinas. Al decir de nuestro maestro el profesor Néstor Serantes y el primer médico de Teresita, fue la primera vez —por lo menos Sudamérica— que pacientes con diabetes subieron al estrado para dar conferencias y testimonios.

Con ella y otros directivos viajamos a distintas partes del país asistiendo a jornadas brindando testimonios, realizando otras actividades, lo que nos llevó a presidir en mi caso —perdón por la autorreferencia—, la Federación Argentina de Diabetes, Achasodia, Hemos tenido un micro programa semanal en el Canal 9 de Resistencia con consejos para la gente con diabetes; agradezco a los directivos de Achasodia. También con ella y otros directivos, hemos tenido una columna periódica en NORTE.

Junto con Dante, Juan Antonio, y con la dirección de Vladimir Velasco contribuyó en la construcción de la casa de personas con diabetes, en gran parte de lo que hoy existe. También creamos el servicio de atención de pacientes con diabetes, en convenio con salud pública y el hospital Perrando.

Teresita tenía virtudes artísticas, en unas Jornadas de La Falda representó teatralmente, algunos de nuestros cuentos con toda soltura. En nuestros cuentos de Achasodia, no publicados, le rendimos un homenaje. Yo no sé si ella pudo haber cometido errores en la vida, todos lo cometemos, yo también, y debo pedir muchas disculpas, pero volviendo a ella, no me consta de algún yerro, por lo menos importante. 

Por cuestiones de la vida en los últimos años no la había visto, perdón, Teresita. Fue un ejemplo en vivir la vida, en disfrutar la existencia, en no victimizarse, en hacer bien las cosas con diabetes, en tener un corazón noble, que denota su gran belleza no sólo la física sino en todos los órdenes, que la llevó a vivir una vida fecunda con mucha solidaridad, con muchas educación, y con muchos ejemplos.

Teresita, te pido saludes allá en lo alto a lo que ya se fueron, Dante, Juan Antonio y perdón si me olvido de alguien. 

La comunidad y las instituciones deben ser agradecidos y recordar a alguien que hizo mucho por la diabetes en el Chaco, en la región y, por qué no, en Argentina, como en este caso Teresita Blanchart de Ameri. Muchas gracias por lo mucho que hiciste por mucha gente. Que tu ejemplo cunda. Salud, Teresita.

CLAUDIO SZYMULA

DNI 8101B15

RESISTENCIA 

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