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CARTA ABIERTA

Cuando los tiempos legales no condicen con la urgencia de la víctima

Señor director de NORTE:
Hoy nos toca hablar en nombre de nuestra compañera de trabajo Alejandra Calvo, quien confió en una justicia que, al final, nunca se hizo presente.
Alejandra era una excelente mujer, alegre, atenta, comprometida con su trabajo, tenía ilusiones, proyectos, un precioso hijo de tan solo 5 años. 
A casi un mes de haberse animado a denunciar su ya insostenible realidad ante el Departamento de Violencia Familiar y de Género, nunca se hizo efectiva la orden perimetral, nunca llegó a tiempo la contención psicológica como víctima de violencia y mucho menos recibió el botón antipático solicitado como único mecanismo de resguardo de su integridad física.
Alejandra hoy es una víctima más de un sistema judicial burocrático, sin empatía, es una víctima más de la tardía aplicación de los protocolos creados para resguardar a cada mujer maltratada, convertida en un instrumento de obsesión, vulnerada, presa del pánico y la desesperanza una y otra vez.
¿De qué sirven tantos discursos y dispositivos creados si no van a activase a tiempo? Alejandra recibió la primera atención psicológica el día viernes 21 (un día previo al fatal desenlace), el día lunes 24 (un día después) tenía prevista su primera audiencia, para quizás lograr un poco del alivio emocional que necesitaba para ella y su pequeño hijo.
Ya es tarde, una vez más. Un expediente más archivado por la desaparición física de una víctima de femicidio. 
Alejandra ya no está entre nosotros, dejando un vacío y un inmenso pesar entre aquellos que quisimos ayudarla y no pudimos.
El desamparo y la burocracia se llevaron la vida de una gran persona y con ella, la de muchas otras más. Ya no es suficiente exponer la situación de emergencia por la que está atravesando nuestra sociedad, sino afrontarla como tal, con procedimientos efectivos y equipos interdisciplinarios que brinden a las víctimas la contención necesaria en tiempo y forma.
Como Equipo de Trabajo del Hospital Pediátrico, pensamos y nos preocupa ese niño que ha quedado solo, el terrible impacto emocional que deberá afrontar, lejos —para siempre— de los brazos de su madre. Basta de dejar hijos sin madres, víctimas de un Estado que se rasga las vestiduras, pero permanece ausente.
Ante este grave flagelo, es urgente que los tres poderes —que son los que tienen la responsabilidad de velar por la seguridad de los más vulnerables— se puedan reunir y considerar que los tiempos legales no condicen con la urgencia de la víctima, se debe corregir, reordenar y poner en marcha de forma operativa, todos los protocolos ya vigentes.

EMILCE CARDOZO
DNI 16349270
GRACE PIAT
MARINO GIOIA
JACQUELINE SOTELO
CLAUDIA GONZALEZ SOSA
JIMENA RUIZ
PATRICIA GLAVAS
PAULA FERRARIO

(Hay más firmas)

HOSPITAL PEDIATRICO
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