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La muy curiosa historia del VW Gacel

El Gacel es un auto que aún hoy permanece vigente en las reventas, pero lo más remarcable es que se trató del primer auto que VW fabricó en Argentina precediendo al mítico Gol.

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El Gacel fue la versión argentina del Voyage brasileño de dos puertas. En el país vecino los coches de cuatro puertas eran considerados de alta gama y la gente no se interesaba por ellos.

Entre 1979 y 1980, Volkswagen AG comenzó y finalizó el proceso de compra de Chrysler Fevre, la compañía que producía los autos de la marca norteamericana en nuestro país y que, por lo tanto, fabricaba el Dodge 1500. Por esa razón, desde 1980 el famoso "Milqui" dejó de ser un Dodge para convertirse en un VW.

Ese proceso de transformación fue bastante traumático en general para los empleados de la planta de San Justo, ya que estaban acostumbrados a un método de trabajo americano y repentinamente tenían que aprender otra forma, la de los europeos, que era mucho más compleja, cuidadosa en detalles y vertical en el trato.


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Rara foto de Luis Di Palma y Néstor Straimel cambiando un neumático en uno de los caminos por donde se correría el Mundial de Rally en Bariloche. El auto es el primer Gacel que apareció en el país un mes antes de su presentación oficial.

Aun antes de la formación del Mercosur, los alemanes ya anticipaban un mercado que uniera los países de la región y por entonces Argentina aparecía como el más viable después de Brasil, donde ya habían hecho pie hace tiempo. Durante los primeros años de la década del ‘80, en medio de esa época de tantos cambios, los autos que empezaron a traer a nuestro mercado venían como importados aunque llegaran desde un país vecino. No existía esto de los autos extrazona que se conoce hoy para diferenciar a los importados desde la región o desde otro continente.

La llegada del Renault 18 desplazó rápidamente a sus rivales directos, el Peugeot 504 y el VW 1500, pues era el primer vehículo de ese segmento con tracción delantera en el mercado y arrasaba en las carreras de montaña. La renovación era una necesidad para los modelos que venían de los últimos años de la década del ‘70.

DEL VOYAGE AL GACEL

En la década de 1980, el brasileño promedio no concebía un auto de cuatro puertas. De eso pueden dar testimonios quienes hayan viajado al país vecino por esos años en un Fiat 128 o un Renault 12.

Así fue como se planificó la llegada para a la Argentina del Volkswagen Gacel, que tenía una versión similar en Brasil llamada Voyage, aunque con esa particular forma que tenían en el país vecino de producir autos con forma de sedán, pero con solo dos puertas en lugar de las cuatro que corresponden a un auto de tres volúmenes tan marcados.

Lo curioso de la historia del Gacel es que en un tiempo donde no existían las redes sociales ni la globalización de las comunicaciones actuales, poco y nada se sabía del modelo antes que apareciera en las calles argentinas. Y no fue el lanzamiento oficial del modelo cuando los usuarios lo conocieron, sino una extraña aparición que se dio en el marco de una fecha del Rally mundial.

En agosto de 1983, un mes y medio antes de la fecha prevista para presentar el Gacel, se corrió en San Carlos de Bariloche el Rally de Argentina, fecha puntuable por el Campeonato Mundial de Rally, que regresaba a nuestro país en 1982 luego de un año de ausencia a causa de la Guerra de Malvinas.

Anteriormente se había disputado en tres oportunidades por los caminos de la provincia de Tucumán bajo en nombre de Rally Codasur.

EL "MULETTO" DE AUDI


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En este regreso a Argentina, Audi, una marca del Grupo Volkswagen que había irrumpido en el mundo de los rallies un año antes con el revolucionario Audi Quattro, peleaba con Lancia y su modelo 037.

La gran diferencia entre ambos vehículos radicaba en que el auto alemán tenía tracción en las cuatro ruedas, mientras que el italiano era solo de tracción trasera. En determinados caminos o terrenos, el Lancia se defendía mejor que el pesado Audi, pero teniendo en cuenta que se correría en la Patagonia en pleno agosto, las posibilidades de encontrarse con nieve y hielo en los caminos era muy alta.

En esos tiempos, el reconocimiento previo de los caminos se hacía con un auto "muletto", que era un vehículo idéntico a los de carreras, pero que luego de terminar el trabajo de hacer la hoja de ruta, quedaba parado y no corría. Al ser cuatro pilotos, los alemanes trajeron dos de esos autos extra.

Entusiasmados con la idea de mostrar todo el poderío de los Audi en un mercado al que acababan de llegar hacía apenas tres años, los ejecutivos de Volkswagen Argentina le alquilaron al equipo oficial uno de los autos "muletto" para que lo corriera Rubén Luis Di Palma.

El argentino nunca había manejado un auto con motor turbo y tracción integral, y recién podría tomar contacto con el vehículo cuando los pilotos oficiales dejaran de utilizarlo, pero los tiempos apremiaban para el reconocimiento del camino. Entonces, Volkswagen Argentina le cedió un Gacel GL de preserie, que tenía un motor novedoso, el Audi 827 de 1.6 litro, y era además el primer modelo de la marca de tracción delantera. Con ese auto, Di Palma y su navegante, el periodista Néstor Straimel, harían el reconocimiento de los caminos a la par del equipo oficial.

¿QUÉ AUTO ES ESE?


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Durante esos reconocimientos uno de los autos "muletto" de Audi se golpeó y no se pudo seguir usando. Quedaba solo uno, reservado para Di Palma luego de un repaso completo. En las calles de Bariloche, el Audi Quattro blanco estacionado frente al hotel donde se alojaba todo el equipo llamaba tanto la atención de los transeúntes como el Volkswagen Gacel dorado que tenía pegada una pequeña calcomanía de Audi Sport en las puertas delanteras.

El primero por ser un automóvil que nunca se había visto. El segundo, también por ser un vehículo que nunca se había visto, pero que pronto estaría en las concesionarias. Así nació la historia del Gacel, que ya no causó tanta sorpresa el 21 de septiembre de 1983 al darse a conocer al público, y que a lo largo de los años fue mejorando su equipamiento y apariencia, y que llegó a su punto más alto en 1988, cuando coincidiendo con el traslado de Volkswagen a su actual emplazamiento en General Pacheco junto a Ford para fusionarse y convertirse en Autolatina.

En 1993, fabricándose en Argentina el Gacel pasó a llamarse Senda y su estrella se fue apagando en lo que fue una despedida algo injusta para un modelo que había significado tanto para la marca.

El Senda se convirtió en un auto con menor equipamiento respecto al que había tenido hasta entonces el nombre de Gacel, pero tenía un alerón en el baúl demandado por los pilotos de Rally para seguir siendo competitivos y era más liviano, pero a los ojos del consumidor era un coche económico. Eran las épocas de cuando las fábricas miraban atentamente lo que sucedía en las carreras para decidir políticas de ventas y el ocaso del Gacel también fue el fin de la vieja política de "ganar el domingo, vender el lunes".

A finales de 1995, con la disolución de Autolatina, que volvió a dejar por un lado a Ford y por otro a Volkswagen, el Senda empezó a despedirse, y luego de producir 167.314 unidades entre ambas denominaciones, en 1996 dejó de fabricarse.

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