La Francia Argentina y el Lote 200
El Ferrocarril Francés hacía su viaje inaugural de 17 de mayo de 1907. El convoy que debía recorrer el nuevo tramo de rieles entre Barranqueras y La Sabana partía desde Resistencia.
El tren partió desde la Estación Santa Fe, en avenida Laprida al 200 de Resistencia, a las 11.45. Empleó cuatro horas y media para arribar a La Sabana, a una velocidad de 45 km por hora.
La primera industria importante del barrio fue la taninera "La Francia Argentina", que llegó prácticamente junto al Ferrocarril Francés y se instaló donde hoy es el Paykin, por muchos años fue emblema del barrio. Nos contaba el ingeniero agrónomo Alcides Santi, mediante un viaje imaginario a la década de 1940, cómo era aquella fábrica taninera y sus alrededores, el famoso Lote 200.
En sus recuerdos, Alcides nos relataba un paseo por aquellos lugares: "Busqué la calle Pueyrredón, crucé la avenida Lavalle y, de pronto, como si hubiese entrado en el ‘túnel del tiempo’, me encontré transitando por la entonces única calle que conectaba Villa San Martín con la ciudad de Resistencia, por supuesto de tierra.
Crucé el paso a nivel del Ferrocarril Santa Fe con cuidado, porque el terraplén que soportaba las vías estaba bastante deteriorado y un automóvil bajo, o demasiado cargado, podía dejar enganchado en los rieles el cárter del motor o la caja y parte de su chasis (como me pasó a mí en una ocasión con mi viejo Rugby), doblé a mi derecha tomando la calle por entonces sin nombre que marcaba los fondos de los terrenos ferroviarios, llamados "playas de maniobras", donde las humeantes locomotoras a vapor iban y venían armando las formaciones de vagones que diariamente llegaban y salían con mercaderías de todo tipo para abastecer las necesidades de la provincia hasta donde se extendían sus vías, brindando los beneficios de la civilización, mientras otras con la misma diligencia ordenaban los vagones cargados con maderas, tanino, algodón y otros elementos de nuestra laboriosa provincia, que ya se insinuaba como poderosa productora no solo forestal sino agrícola, ganadera e industrial.
La misma empresa ferroviaria poseía en esa zona, entre lo que es hoy avenida Wilde y Mitre, el llamado "brete", que no eran sino corrales con espacio para alojar el ganado vacuno en tránsito. Estas instalaciones se ubicaban en un sector periférico de nuestra capital denominada Lote 200, lugar de armas llevar, limitante casi con el viejo Balneario Municipal, famoso por los lugares non santos y de riñas callejeras".
"Pero yo ahora recién estoy ingresando imaginariamente en la Villa. Transitados 200 metros, tomo mis precauciones, porque la ancha calle con la que me encuentro, hoy amplia avenida pavimentada de doble mano, rodeada de muy buenas viviendas y comodidades y la principal conexión que tenemos con nuestra vecina, la ciudad de Corrientes, era en esos tiempos solo un callejón.
Sobre el lado izquierdo se encontraba un desvío ferroviario que servía a la fábrica "La Francia Argentina", emporio industrial al que abastecía de rollizos de quebracho colorado que eran día y noche triturados incesantemente en sus aserrineras y convertidos en el apreciado tanino, que una vez embolsado se cargaba y trasportaba a los distintos puertos de embarque para su exportación.

El desvío al que hago alusión provenía de la playa de maniobras, y emergía imprevistamente de un denso matorral de tacuaras que lo disimulaba. Era, sí, anunciapor largos pitazos del maquinista, que de todas maneras debía ser cauteloso porque no eran extraños los accidentes, al punto que un hijo del gerente de la ‘Francia’ pereció en un lamentable hecho, aprisionado a su regreso de la escuela por vagones en movimiento.
Normalmente, la gente cruzaba todas las zonas de vías en toda la extensión del ferrocarril, al no haber otra forma de hacerlo, dado que el único acceso a la Villa lo brindaba la calle Pueyrredón que mencioné al principio".
"Mi destino era la vivienda que ocupaba el gerente de la Francia Argentina, don Pedro Mudry. La casa aún existe y en muy buenas condiciones en la urbanización conocida como "Barrio Paykin", porque era el lugar donde nos reuníamos para estudiar al cursar nuestros estudios secundarios.
Se conserva ahora como una vivienda familiar más, lo mismo que las oficinas de la fábrica, las canchas de bochas que usaban obreros y empleados de la taninera, un poco más alejada una vivienda casi gemela a la de don Pedro, habitada por el jefe de la fábrica, Remigio Borque, uno de los fundadores del Club Villa San Martín junto a Mudry y otros amigos emprendedores.

La avenida Sarmiento no sobrepasaba mucho los terrenos de la planta fabril, porque un arroyo cortaba el paso y un precario puentecito de madera permitía el cruce de los pocos pobladores que se hallaban más adelante. No existían puentes sólidos que permitieran el tránsito de vehículos, salvo algunos sulkys o carretones tirados por caballos que se arriesgaban a pasar el arroyo. En toda esa zona, llamada Villa Camors, solo había pequeñas quintas.










