Un debate poco conocido: ¿Orinar en la ducha o en el inodoro?
Leé la nota y enterate de por qué el tema divide las opiniones entre diferentes especialistas.
¿Orinar en la ducha es una práctica saludable, ecológica y económica o es un hábito insalubre, antihigiénico y desagradable? Esta es una pregunta que divide opiniones y que genera debate entre quienes lo hacen y quienes lo rechazan. ¿Qué dicen los expertos al respecto?
Según el médico Pedro Pinheiro, autor del sitio web MD.Saúde, la orina es un fluido básicamente estéril, compuesto por un 95% de agua y un 5% de solutos presentes en la sangre, como urea, cloro, sodio, potasio, creatinina, ácido úrico, etcétera. Estos componentes no son dañinos para el cuerpo humano ni para el medio ambiente y se pueden eliminar fácilmente con el agua de la ducha.
Además, la orina tiene muchos menos microbios que otros fluidos corporales, como la saliva, las secreciones nasales o el sudor. Por lo tanto, desde un punto de vista estrictamente sanitario, no hay riesgos de orinar en la ducha.
OTROS ASPECTOS
Sin embargo, hay otros aspectos que hay que tener en cuenta a la hora de decidir si orinar en la ducha es conveniente o no. Uno de ellos es el ahorro de agua y papel higiénico que supone esta práctica.
Según las organizaciones de protección del medio ambiente, cada vez que se descarga el inodoro se gastan entre 3 y 6 litros de agua, dependiendo del tipo de cisterna. Si se orina en la ducha al menos una vez al día, se puede ahorrar hasta 5.000 litros de agua al año por persona.

Esto también implica una menor contaminación de las aguas residuales y un menor consumo energético para su tratamiento.
Los defensores del hábito mencionan que, además, al orinar en la ducha no hace falta usar papel higiénico, lo que supone un ahorro económico y ecológico. El papel higiénico requiere el uso de madera virgen, lo que pone en riesgo los bosques y su biodiversidad. Y el papel higiénico también genera residuos que hay que gestionar adecuadamente.
Otro elemento que mencionan es que orinar en la ducha puede ayudar a prevenir algunas infecciones urinarias o -en las mujeres- vaginales. Esto se debe a que la orina ayuda a limpiar el área genital y a eliminar posibles gérmenes o irritantes. Además, al no usar papel higiénico se evita el riesgo de arrastrar bacterias fecales hacia la uretra o la vagina.
Quienes, en cambio, rechazan la idea de abandonar el método tradicional, mencionan principalmente cuestiones vinculadas a la higiene personal y del baño. La ducha no está hecha para orinar, y eso significa que hacerlo puede causar problemas, como un olor desagradable.
Finalmente, hay un aspecto psicológico que puede influir en la decisión de orinar o no en la ducha. Según algunas doctoras especializadas en salud pélvica, orinar en la ducha puede crear una asociación en el cerebro entre el sonido del agua corriendo y la necesidad de orinar. Esto puede provocar problemas como incontinencia urinaria o vejiga hiperactiva.
CUANDO UN PRESIDENTE LO PIDIO
Es probable que pocos recuerden que del tema se ocupó incluso un presidente de un país de América Latina. En el año 2009, el entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en un programa de televisión, instó a sus compatriotas a orinar en la ducha como una forma de ahorrar agua y cuidar el medio ambiente.
Chávez dijo que esa era una medida necesaria ante la sequía que afectaba al país y que ponía en riesgo el suministro eléctrico, dependiente de las centrales hidroeléctricas. El presidente, como para alentar a la ciudadanía, afirmó que él mismo practicaba este hábito y que no tenía nada de malo.
"Yo sé que suena feo, pero es una recomendación ecológica. Yo lo hago. No es nada del otro mundo", dijo Chávez en su programa Aló Presidente. "¿Qué cuesta? Nada. Uno se levanta temprano y se mete en la ducha. ¿Qué cuesta? Nada. Uno se mete en la ducha y hace pipí", agregó.
La propuesta de Chávez generó reacciones diversas entre la población y los medios de comunicación. Algunos lo apoyaron y lo consideraron un gesto de conciencia ecológica, mientras que otros lo criticaron y lo tildaron de grotesco e irrespetuoso.
La idea de orinar en la ducha no era nueva ni exclusiva de Chávez. En otros países, como Reino Unido o Brasil, se habían lanzado campañas similares para promover el ahorro de agua y papel higiénico.
En conclusión, orinar en la ducha tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Depende de cada persona evaluarlos y elegir lo que le resulte más cómodo y adecuado. Lo cierto es que, mientras tanto, un asunto aparententemente tan menor movilizó a varios especialistas de diferentes áreas a plantear sus miradas sobre el tema.










