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Impactos de la crisis climática en la salud

La salud de la población en varios países de América del Sur es afectada por las transformaciones provocadas por el cambio climático. Las prolongadas olas de calor y la exposición al humo de los incendios que son más frecuentes por las sequías afectan en mayor medida a los sectores más vulnerables, advierte un reciente informe publicado por la revista científica The Lancet.

El aumento de las desigualdades sociales y la vulnerabilidad, la deforestación y la degradación de la tierra, entre otros factores, contribuyen a agravar los efectos negativos del cambio climático sobre la salud de la población. Así lo advierte el Lancet Countdown Sudamérica, un trabajo que analizó datos de doce países sudamericanos —entre ellos la Argentina— para generar conciencia sobre el impacto que tiene el cambio climático en la salud pública. Según ese documento, la crisis climática golpea con mayor dureza a los sectores más vulnerables, por lo que propone adoptar medidas para mitigar los efectos de una crisis que en los últimos diez años se tradujo en olas de calor más frecuentes e intensas, que pusieron en peligro la salud de niños menores de un año y de los adultos mayores de 65 años. Según este informe, desde el año 2000, el número estimado de muertes relacionadas con el calor ha aumentado continuamente entre las personas mayores de 65 años en casi todos los países. Brasil, Argentina, Colombia y Venezuela fueron los más afectados de la región.

Por otra parte, y tal como ya han señalado en publicaciones similares de años anteriores, los investigadores advierten que si las temperaturas continúan aumentando habrá menos superficies de cultivos de maíz, trigo, soja y arroz, lo que provocará un aumento del precio de los alimentos, incrementando así el riesgo de malnutrición de niños y adolescentes. Además, no descartan que en los próximos años los chicos estén más expuestos a padecer enfermedades infecciosas, debido al aumento de la contaminación y las olas de calor extremo. También advierten que este nuevo escenario es propicio para que se propaguen más rápidamente enfermedades como el dengue.

El documento contiene el resultado que arrojó el estudio de indicadores sobre el impacto, la exposición y vulnerabilidad de niños al cambio climático; la adaptación y capacidad de recuperación de la salud; las medidas de mitigación y el compromiso asumidos por los gobiernos de los distintos países para detener el calentamiento global.

Pero esta publicación no es la única que advierte sobre el asunto. El año pasado, Unicef publicó un documento en el que los niños son los que más riesgos corren de sufrir los efectos de la crisis climática desde el punto de vista físico, fisiológico y epidemiológico. En ese sentido, los expertos del organismo indicaron que los rápidos cambios en el clima están propagando enfermedades, agravando la intensidad y frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos y aumentando la inseguridad en los alimentos y el agua. Por todo lo expuesto, urge adoptar medidas para revertir el aumento de temperaturas en el planeta.

La semana pasada, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) también advirtió que la quema de combustibles fósiles y el uso desigual e insostenible de la energía y las tierras durante más de un siglo han provocado un calentamiento global de 1,1 °C por encima de los niveles preindustriales. Como resultado, dice un informe de ese grupo, se han producido fenómenos meteorológicos extremos más frecuentes y más intensos que han generado impactos cada vez más peligrosos en la naturaleza y las personas en todas las regiones del mundo. El citado documento advierte, además, que la única manera de garantizar un futuro habitable para todos consiste en adoptar en forma urgente medidas para evitar una catástrofe climática.

Los expertos en clima vienen analizando miles de datos obtenidos a través del estudio de la atmósfera, los océanos, los glaciares, las capas de hielo y la biósfera que demuestran que además del incremento de la temperatura global hubo cambios en la composición de la atmósfera. Todo esto demuestra la urgencia de reducir las emisiones de carbono para detener el calentamiento global y evitar el impacto negativo sobre el planeta y sobre la salud de la población. Se debe reconocer que el cambio climático es producto de la actividad humana y, a partir de allí, buscar soluciones y actuar sin demoras para proteger al planeta y a la población.

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