Mujeres con acento propio y compromiso chaqueño

SÁENZ PEÑA (Agencia). Bien temprano en la mañana, con una sonrisa, Adriana Kizur parte hacia el campo de una familia de pequeños productores, donde tiene que observar el estado sanitario de unos pocos animales en pie.
Ella va con alegría a cumplir su deber. Es médica veterinaria, egresada de la UNNE, pero también es productora de ganado caprino, su pasión, junto a la de su esposo y sus hijas.
Adriana y su familia son un ejemplo de aquellos que inversamente a lo que otros hicieron, viviendo en la ciudad, resolvieron radicarse en el campo.
Tiene perfectamente definido a dónde apuntar con su producción caprina, incorporando genética y tratando de usar todo lo que la tecnología le permite. Esta actividad le demanda tiempo y junto con su esposo divide las tareas diarias en las que también apuestan a la granja con un plantel de gallinas ponedoras.
"Hay mucha demanda de huevos de campo, y es una tarea no sencilla pero sí muy reconfortante", cuenta.
EL ROL DE LA MUJER ES MÁS VISIBLE
Como médica veterinaria, asesora a productores ganaderos a través del programa "Cambio Rural" de INTA, y como técnica de terreno del Ministerio de la Producción del Chaco recorre la zona llevando consejos e ideas a pequeños productores.
Considera que el rol de la mujer en el campo es cada vez más visible, "y está muy bueno eso, porque siempre la mujer estuvo vinculada a las tareas rurales y aportando mucho de sí", explica a NORTE RURAL.
Desde abril del 2016 vive en el campo con su familia, integrada por su esposo y dos pequeñas hijas. "Venir al campo fue una decisión importante, de fondo, de esas que si las pensás mucho o te querés ‘preparar’, nunca lo vas a hacer. La idea era estar más tranquilos e independientes de lo que habíamos estado antes. Bueno, eso resultó en parte", cuenta
─¿Cómo es un día de campo?, le pregunta NORTE RURAL.
─En el campo nunca te falta qué hacer, no tenés tiempo para aburrirte y generalmente te falta el tiempo para todas las cosas que querés hacer.
Como veterinaria trabaja fuera de casa asesorando a productores ganaderos a través del programa "Cambio Rural" del INTA y como técnica de terreno del Ministerio de la Producción del Chaco.
Además atiende a pequeños productores rurales vecinos de la colonia que a veces necesitan un veterinario para alguna emergencia o asesoramiento.
GANADO CAPRINO, AVES Y HUERTA
"En mi casa en el campo, tenemos un emprendimiento de producción de caprinos desde el 2019, además de la huerta y las gallinas ponedoras. Estamos apuntando a dar buena calidad de carne caprina y también a fortalecer la granja.
Además de las niñas y los quehaceres de la casa, no es mucho el tiempo que sobra para dedicarse ciento por ciento, pero la actividad es sostenible, y mercado hay, gracias a Dios", dice con optimismo.
En cuanto al rol que se le asigna a la mujer rural, hoy, no duda en decir: "Hoy se ve a muchas mujeres levantando bandera con la actividad agropecuaria. Es más visible ahora la importancia del aporte que le da la mujer al campo; antes no teníamos un medio radial ni escrito que destaque este trabajo, pero siempre la mujer ayudó en todo a la familia en el campo", señala.
ALINA RUIZ, UNA MUJER DE MONTE ADENTRO

SÁENZ PEÑA (Agencia). Hay una voz en El Impenetrable chaqueño que invita a los visitantes, a los propios y también a extraños, a pasar a conocer lo bueno que se puede ser ofreciendo un servicio de gastronomía donde hay una premisa: el uso de alimentos producidos en el mismo lugar.
Alina Ruiz tiene 43 años. Es cocinera y productora frutihortícola que ha logrado diversificar tareas de producción primaria, en un sentido tan literal que se puede decir que ella y su familia pusieron huevos en distintas canastas.
Vive en la estancia Don Miguel, Colonia El 42, a escasos 12 kilómetros de Juan José Castelli. Desde ese lugar, rodeada de un predio, hace de todo un poco, como miel, horticultura, ganadería, y por su fuera poco, un restaurante de campo.
EN LA REVISTA FORBES
Recientemente fue destacado por la revista Forbes Argentina, tras elaborar el primer whisky de algarroba del país, junto a un emprendedor de Río Negro. Tiene el único restaurante de este tipo en toda la Argentina, sustentado con productos de "Kilómetro Cero".
"Todo el día se trabaja y se produce", cuenta, haciendo referencia a la miel, a la carne de cabrito, cerdo, pollos camperos, pan casero, tortas, leche de vaca, y una completa y exquisita producción de frutihorticultura que se ha transformado en un pequeño clúster de producción como los melones, las sandías y el zapallo inglés, que son reclamados desde los mercados con zonas de alta concentración de gente en el centro del país.
Entre 2009 y 2016 fue la época del desarrollo de este emprendimiento, "Anna, Restaurante de Campo". Y lo levantó allí donde se levantaba la casa de sus abuelos, en la finca Don Miguel, que su padre, Paquito Ruiz, heredó de sus padres Miguel y Anna.
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