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NÉSTOR BOMBARES PIDE A LA JUSTICIA QUE REANUDE LA INVESTIGACIÓN

"Lo que me enferma es no saber si mi hijo está vivo o muerto"

A 6 años de la desaparición de Alfredo, la salud de su padre se deteriora. "Un abogado me pidió $1,5 millones para mover mi caso, y no tengo".

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Néstor Raúl Bombares (52 años) ruega a la Justicia que reanude la investigación.

En la tarde del 11 de diciembre del 2016, Alfredo Rubens David Bombares (de entonces 33 años) salió de su casa del asentamiento Ávalos para ir a la casa de su ex mujer a visitar a su hijo. Sin embargo, nunca volvió. Desde entonces, las versiones de lo que sucedió se multiplicaron.

Su padre, Néstor Raúl Bombares (52 años),  no descansa con la esperanza de volver a verlo. El hombre se acercó a NORTE con la intención de recordar su caso, buscando que no quede en el olvido.

Según comentó, este maestro mayor de obras que hasta la desaparición de su hijo era un activo y dinámico trabajador de la plomería y albañilería, está sufriendo un abrupto deterioro en su salud. Y es que los nervios le siguen pasando factura.

"A raíz de los nervios por lo de mi hijo me salió una hernia de disco. Me inmoviliza", informó, a lo que se añade una avanzada artritis en su mano derecha: "Me afecta a la hora de trabajar, de todas maneras intento hacer changas cuando puedo".

La desaparición de su Alfredo está haciendo estragos en su humanidad y, entre exigencia y ruegos, pide a la Justicia que reanude la investigación para hallarlo.

"Lo que más me enferma es no saber si mi hijo está vivo o muerto. Dejaron de investigar. Hace más de seis años no logro dormir bien. Ya las fuerzas en el cuerpo se me están yendo. Yo le tuve que llevar las pistas a la justicia para que se mueva la causa, y ni así lograron avanzar, hoy lo están teniendo todo archivado", dijo.

La tristeza y la impotencia que rodea a este padre desesperado: "Busqué un abogado y me dijo que cobraba un millón y medio de pesos para mover mi caso, y esa plata no tengo, de dónde voy a sacar".

Néstor comenzó a llorar amargamente luego de acordarse de su nieto: "Alfredo tiene un hijo de 11 años que me dice ‘abuelo, ¿se supo algo de mi papá?’, y yo qué le voy a decir. Por eso tengo que seguir luchando para encontrarlo".

La pista clave que expone Néstor es que tres personas fueron a buscar a Alfredo a su casa ese día a su casa por una supuesta deuda de $500.

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