Titanes bajo la lupa
Los gigantes tecnológicos Google, Amazon, Facebook y Apple lograron en pocos años cautivar a miles de millones de personas de todo el planeta y transformar la economía mundial.
Sin embargo, desde hace tiempo están bajo la lupa, sospechados de prácticas que dificultan la competencia y los procesos de innovación. Al menos eso es lo que afirman sus detractores.
Una de las tantas instituciones que volvieron a poner la lupa sobre estos titanes es la Comisión Europea, que considera que usufructúan la potente infraestructura de telecomunicaciones que interconecta a los países del viejo continente, sin pagar absolutamente nada por ello. Ni un centavo. En ese sentido, el órgano ejecutivo de la Unión Europea advierte que casi un 60% del tráfico de datos en internet en esa región corresponde a estos cuatro gigantes (a los que se suman también Microsoft y Netflix), pero no tributan ningún impuesto que podría ser destinado al mantenimiento de las costosas infraestructuras por donde circulan los valiosos datos de los que tanto provecho obtienen.
Pero no es el único motivo por el cual las autoridades de distintos países comienzan a seguir con atención los movimientos de estos titanes. En Estados Unidos también se las acusó de manipular sus plataformas para generar un entorno desigual, favorecer a sus propios productos y competir de manera desleal. Amazon, por ejemplo, fue cuestionada por cómo utiliza los datos de sus socios comerciales. Concretamente se la acusó de recopilar información acerca de cuáles son los productos más vendidos para luego ofrecer artículos similares bajo su propia marca, al tiempo que reduce la visibilidad de la competencia. En el caso de Apple las sospechas apuntan a su servicio para descargar aplicaciones App Store y que le permite quedarse con un 30 por ciento de todas las operaciones que se realizan en los dispositivos iOS.
A Facebook, en tanto se le señala que con la adquisición de Instagram (en 2012) y WhatsApp (en 2014), se quedó con una tajada enorme de la torta de la industria de redes sociales, lo que acentuó su posición dominante en el mercado de la publicidad digital, que solo comparte con Google, empresa a la que se la acusa de modificar su algoritmo para favorecer la aparición de sus propios productos en los resultados de búsqueda.
En el campo de la publicidad en línea, se estima que Google y Facebook concentran en sus manos casi el 75 por ciento de ese rubro, lo que les permite obtener enormes ganancias gracias a la facilidad con la que acceden a los datos de sus usuarios. Las otras dos compañías Amazon y Apple, actúan con la misma lógica utilizando la estrategia de comprar empresas más pequeñas para quitar de su camino a potenciales rivales.
Pero de estos cuatro gigantes, Google es el que, por sus características, llama más la atención. "Es el dios del hombre moderno", sostiene Scott Galloway, de la Escuela de Negocios de la Universidad de Nueva York, en su libro "El ADN secreto de Amazon, Apple, Facebook y Google". El autor de esa obra observa, por otra parte, que el buscador se ha convertido en la principal fuente de conocimientos de miles de millones de personas y, como si eso fuera poco, se entera de los secretos más íntimos de sus usuarios. Además, dice Galloway, responde a todas nuestras preguntas, desde las triviales hasta las más profundas. No hay -afirma- otra institución que cuenta con la confiabilidad y la credibilidad de Google: entre una y seis de las consultas que se escriben en su buscador nunca antes habían sido formuladas. ¿Qué rabino, sacerdote, académico parece tan sabio y metódico como para que se le presenten tantas preguntas que nunca antes nadie se había planteado?, se pregunta Galloway.
En diciembre de 2020 la Unión Europea impulsó dos proyectos de ley sobre derechos y operación de empresas de servicios digitales, con el objetivo de enfrentar mediante regulación fenómenos como discursos de odio divulgados en gran escala, desinformación, liquidación de los pequeños comercios o la creación de gigantescos conglomerados que eliminan la competencia. Para el bloque regional, el modelo de negocios de estas plataformas en línea "tiene un impacto no solo en la competencia libre y justa, sino también en la democracia, la seguridad y en la calidad de la información".










