Continuaron los controles, pero sigue la resistencia a utilizar el casco
Si bien muchos motociclistas se lo volvieron a poner para poder ingresar en el microcentro, un gran número se niega a usarlo.
El proyecto de ordenar el tránsito en el centro de Resistencia tuvo ayer un segundo capítulo tras la puesta en marcha el pasado lunes del Sistema Integrado de Transporte del Área Metropolitana (Sitam) y el emplazamiento de puestos de control con inspectores municipales que alertaban a los motociclistas respecto de la imposibilidad de ingresar en el trazado céntrico sin el casco de protección puesto.
La jornada del martes tuvo el trajín propio de la víspera del inicio de clases, luego de que se efectivizara el pago de sueldos a estatales entre el viernes 24 y el 27 de febrero: mucho movimiento de última hora, y una gran cantidad de personas concurriendo a los negocios de venta de ropa, uniformes escolares y útiles y artículos de librería.
QUÉ OCURRIÓ CON EL TRÁFICO EN EL MICROCENTRO
En lo que respecta al tráfico vehicular, lo que se registró en las calles por la mañana y hasta el mediodía entre las cuatro principales avenidas fue que persiste una gran resistencia entre los motociclistas a usar cascos, pese al riesgo que eso conlleva para la propia salud y la de los demás, y a que sin ellos el acceso al centro está vedado. Se vio a muchos pilotos vocacionales haciendo verdaderas piruetas para esquivar los puntos de control con bruscas maniobras temerarias, ya que iban sin protección, con exceso de acompañantes o, peor aún, cometiendo ambas faltas al mismo tiempo.

Por otro lado, la noticia de que los controles seguirían en pie hizo que muchos volvieran a ponerse el casco, un hábito al que lamentablemente miles de chaqueños son reacios, argumentando motivos como la incomodidad, las altas temperaturas, pérdida en la percepción de los sonidos que dificulta la conducción, la reducción del campo visual y, en ocasiones, hasta el hecho de despeinarse por hacerlo.

LA REALIDAD SOBRE EL USO DEL CASCO
En busca de una opinión autorizada en el tema, NORTE visitó el local de Repnor Motos, ubicado en una de las esquinas de avenidas Castelli y San Martín en la ciudad de Resistencia. Allí, Agustín, uno de los encargados de la atención al público, indicó que "lo importante es que el casco que se use esté homologado. Todos los que ofrecemos en nuestro catálogo cumplen con esa condición. Un casco básico está en el orden de los 8000 pesos. Se puede pagar con tarjetas hasta en tres cuotas sin interés, y hay un descuento del 20 por ciento por abonar al contado, así que no creo que lo económico sea un motivo válido para no usarlo. La gente pone muchas excusas, pero la realidad es que el casco salva vidas. Si es por el calor o por la sensación de pérdida de la capacidad del oído y la vista, hay modelos abiertos que salen 7200 pesos. Luego contamos con otros de mejor calidad que valen $16.000, e incluso los de tope de gama que rondan los $50.000. Lo fundamental es que cualquier casco al ponérselo en la cabeza debe estar correctamente ajustado o no sirve. Les decimos a nuestros clientes que se los prueben antes de comprarlos, deben sentirlos cómodos y ergonómicos. Por eso es algo que pienso que no se puede adquirir online. El tránsito es responsabilidad de todos, y la educación y el respeto son bases de la convivencia que se deben recuperar".
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