Roberto Romero: "Más allá de los géneros, lo más importante es la música"
El pianista y acordeonista estará hoy junto a Graciela Linares en La Vaca Atada. La cita es a las 22. Prometen un repertorio muy amplio donde incluirán varios géneros.

Una mañana de soles dentro de un hogar familiar, un niño de nueve años comenzó a tocar el piano. El cielo era y sigue siendo amplio en Curuzú Cuatiá, Corrientes. De aquel hecho pasaron muchos años. Hoy el músico cuenta que hace treinta años que vive en Resistencia, Chaco. ‘El único ser que me pudo sacar de Curuzú se llama Graciela Linares. Amo Curuzú pero en Resistencia me hallo, a pesar de que no podemos trabajar porque hay pocos lugares para tocar‘, desliza en un tono suave y pausado.
Hoy sábado Roberto Romero vuelve a presentarse con Graciela Linares en La Vaca Atada. La cita es a las 22. ‘Es lindo volver a tocar y poder trabajar y hacer música‘, agrega Romero. ‘El único lugar adonde vamos en Resistencia es La Vaca Atada. Junto con Graciela hemos estado en escenarios importantes y viajamos por el país. Estuvimos, por ejemplo, en Bariloche. Tocamos mucho para el público internacional‘, comentó.
La Vaca es el punto de reunión de grandes amistades y Roberto Romero, además de pertenecer a ese destacado círculo de amistad, se conjuga como uno de los máximos exponentes de la música de la región. Jorge Coqui Di Raddo comentó que la cantante y el pianista ‘ofrecerán una velada musical donde los diferentes ritmos musicales serán los protagonistas. Ellos sienten la música más allá de los géneros. La noche promete un menú especial, con las tradicionales empanadas de piernas abiertas, como así también bebidas espirituosas. Las mesas se reservan a los teléfonos 362-4640415 y al 362-4604660.
"Toda mi vida hice música"
El músico desgrana sus palabras lentamente. Nos comunicamos por teléfono desde distintas orillas, él desde Resistencia y quien escribe desde Corrientes. En el imaginario de los chamameceros tenemos la foto de Roberto tocando chamamé con innumerables figuras relevantes de la música.
"Me ha quedado pendiente grabar un disco solista de chamamé"
‘Amo el chamamé pero no soy chamamecero nato. Me fue muy bien con el chamamé y siempre estuve acompañando a diferentes músicos. Me ha quedado pendiente grabar un disco solista, pero he grabado muchos discos con Mario Bofill, Pocho Roch, Teresa Parodi, entre tantos otros. Pero en particular con estos músicos grabé varios discos completos‘, cuenta.
‘Toda mi vida hice mucha música. Amo la música. De cualquier género y por eso con Graciela Linares en esta etapa de mi vida podemos hacer un repertorio amplio y muy variado. Esto lo hacemos porque a ella también le gusta la música. Ella es una de las cantantes más importantes de la región hoy en día‘, resalta.
Roberto Romero es fanático de George Gershwin o Frédéric Chopin. Cuando hablamos de sus influencias, los nombres se amplifican en grandes magnitudes. Cuando tenía nueve años empezó a tocar y desde entonces no para de tocar. Ya tiene más de setenta años. No cree en los genios de la música sino en los dones de Dios. Hoy, con el paso del tiempo, tiene algunos problemas de salud pero frente a ello su voz se vuelve más firme: ‘Los voy a atropellar y me voy a poner bien‘, expresa con voz grave, segura.
"Repertorio amplio"
Para este reencuentro con el público, Roberto Romero y Graciela Linares están ensayando, ella para agilizar la garganta y él para mover los dedos. ‘La gente de La Vaca Atada está invitando al público para que se acerque y nosotros también. Queremos que sea una noche donde lo más importante sea la música. Habrá chamamé y tango, entre otros género. Nosotros, con Graciela, tenemos un repertorio muy amplio‘, sostiene Roberto y se le adivinan esos ojos brillosos que tiene cuando en el escenario la busca a su compañera tanto con la mirada como con la música.
Roberto es la historia viva de nuestra música regional, trabajó con grandes músicos como Pocholo Airé, Teresa Parodi, Mario Bofill, Pocho Roch, Elio Roca y la lista es interminable. Parte de su recorrido deslumbra cuando sus dedos se deslizan por las teclas del piano, la música se expande como lluvia mansa que busca las raíces de las emociones.












