En Ohio se desarrolla un "Chernóbil químico" del que pocos se enteran
El viernes 3 un tren de Norfolk Southern descarriló cerca de la frontera entre Ohio y Pensilvania. La mitad de los vagones, unos 50, que transportaban químicos peligrosos, estallaron y se incendiaron.

(Con informaciones y fotos de ABC News, News Nation y Xataka) - La semana pasada la agencia de seguridad en transporte National Transportation Safety Board identificó el problema del accidente: "falla mecánica". Y la agencia ambiental oficial EPA declaró que el daño ambiental debía considerarse "limitado".
Ambas calificaciones apagaron los titulares de "Chernóbil químico" con que la prensa local lo etiquetó al principio, y llevó la discusión a un asunto más corriente: la empresa Norfolk Southern habría hecho lobby para rebajar las exigencias de dispositivos que podrían haber impedido el siniestro.

Fue por eso que el accidente pasó casi inadvertido, pese a la gravedad del daño ambiental del incidente y que los medios locales lo cubrieron en el momento. Pero el miércoles 8 de febrero el periodista Evan Lambert, de New Nation, fue detenido mientras investigaba la catástrofe.
Esto amplió el debate nuevamente, y las fotos que los residentes en East Palestine (pueblo fronterizo de unas 5.000 personas) comenzaron a difundir masivamente en redes sociales son impactantes. Aun así, la zona no fue evacuada hasta el domingo 5.
El gobernador republicano Mike DeWine dijo que "Existe la posibilidad de una falla catastrófica de las cisternas que podría causar una explosión con una metralla mortal en un radio de una milla (1,6 km)". Advirtió que los equipos de extinción no estaban siendo capaces de controlar el fuego, que empezaba a cercar unos 14 vagones cisterna llenos de cloruro de vinilo.
Esta es una de las sustancias químicas utilizadas en la fabricación de PVC, y es muy inflamable, tóxico y cancerígeno (con afección directa a cerebro, pulmones, sangre e hígado). El cloruro de vinilo es un líquido muy volátil y es incluso muy peligroso pasarlo de unos tanques a otros.
La situación se agravaba porque, con las vías destruidas y en medio de incendios, no había forma de retirarlo del lugar. Por ello, las autoridades decidieron quemarlo "de forma controlada", a pesar de las previsibles consecuencias: generaría una nube de humo tóxico y lluvias ácidas en toda la región.
Pero además del cloruro de vinilo, el tren llevaba otras muchas sustancias peligrosas que tras el siniestro ferroviario se estaban derramando y/o evaporando. La EPA reconoció que muchas de esas sustancias se filtraban hacia las vías fluviales cercanas y miles de peces murieron casi de inmediato.

La EPA explicó que, aunque se habían "tomado medidas para minimizar" el impacto, los esfuerzos se habían centrado en la "protección" del agua potable que, según la agencia, no habría sido afectada aún. La semana pasada, la EPA dijo que los marcadores de contaminación habían "recuperado la normalidad".
Pero los residentes están llenos de dudas y temor, avivado tras la detención de Evan Lambert. El periodista fue puesto en libertad 48 horas después por un juez "por falta de caso", pero ya no se le permitió acercarse a la región. Sin embargo, lo que hubiese podido ser portada de diarios y apertura de informativos televisivos durante semanas, casi no se menciona.
"Podías oler y hasta sentir el gusto de esa cosa con solo respirar, me dolía la cabeza", dijo un residente que no quiso brinda su nombre a la prensa y muchos otros dijeron que llegaron a "temer por sus vidas".
Huelgas ferroviarias

El accidente sucedió en medio de una gran polémica, porque en diciembre de 2022 la mayoría de los trabajadores ferroviarios estadounidenses se preparaban para ir a una huelga general en reclamo de un aumento salarial y denunnciando malas condiciones laborales y de mantenimiento de equipos e infraestructuras.
El Congreso –a pedido de la Casa Blanca- saldó la discusión sancionando una ley para impedir la huelga, obligando a las empresas a que subieran salarios, pero no tanto como reclamaban los trabajadores. El Congreso tampoco consideró las denuuncias de los sindicatos sobre el estado de equipos e infraestructuras. Desde entonces, gobierno, legisladores, empresas y sindicatos están trenzados en una polémica que se volvió mucho más ácida sobre la gestión del accidente.
Así es que al día de hoy, entre los escasos datos oficiales, que dicen que todo está controlado, y las versiones periodísticas y de redes sociales que hablan de un "Chernóbil químico", son las opciones "informativas" disponibles. En tanto se conocen noticias sobre ganado muerto y algunos casos extraños, difíciles de comprobar debido al cerco informativo y físico en torno a la región.
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