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EL HOSTIGAMIENTO SE DA DESDE 2019, SOSTUVO MIRTA QUINTANA

La trabajadora comunal amenazada con un arma pidió su urgente traslado

Mirta Quintana es una trabajadora de la Comuna que tomó notoriedad en los últimos días por un desagradable suceso que le tocó padecer, Diego Vilar, que es el encargado de la oficina en la que ella se desempeña la amenazó con "pegarle un tiro". 

Mirta Quintana en NORTE.

La agresión era parte del trato diario sostuvo la agente comunal y ante los dichos del hombre, lejos de amilanarse, la mujer enfrentó a su superior y con un grupo de vecinos lo mantuvo hasta que llegó la Policía. Efectivamente el sujeto tenía un arma del cual no portaba registro y resultó detenido.

Mirta se acercó a la Redacción de NORTE comentó que los maltratos laborales comenzaron en 2019 cuando ella tomó una decisión extrema de encadenarse en su lugar de trabajo porque en ese momento era precarizada y tenía información de que muchos que nada tenían que ver con la Comuna ingresarían a trabajar en blanco mientras ella que llevaba años debía seguir esperando.

La mujer logró su regularización laboral al mismo tiempo que empezó su calvario. Mirta tiene debilitada su salud padece cáncer de mama, se sometió a varias cirugías y no puede desarrollar tareas que demanden demasiado esfuerzo físico.

Una vez como parte del plantel permanente comunal, cumplía tareas en la dependencia central de Limpieza, en Ávalos casi 25 de Mayo.

Narró que junto con su hijo, con quien se desempeña diariamente, fueron objeto de una notoria persecución por el solo hecho de exigir el pase a planta.

"Solo pedía lo que me corresponde, me enfermé por el diario contacto con la basura", asegura.

El acoso en el ámbito de trabajo fue tal que, según Quintana, su hijo fue arrojado adrede desde algunos metros de altura cuando estaba sentado en una pala mecánica, lo que le provocó una hernia de disco que, no quiso ser certificada por el médico a cargo de la aseguradora que opera con la Comuna pero sí fue avalado por un profesional particular.

CAMBIOS PARA PEOR

Quintana consiguió el traslado a una dependencia del barrio San Cayetano, con la natural esperanza que termine el hostigamiento nada de eso ocurrió. Otros intérpretes y las mismas arbitrariedades que la hacían víctima.

Con su hijo era quien tenía el radio más amplio de recorrida para limpiar las calles y era una situación que solo se daba con ellos dos y no el resto de los agentes. 

"Teníamos que limpiar 33 contenedores del barrio San Cayetano", recuerda marcando que era un número excesivo teniendo en cuenta la posibilidad de dividir la tarea entre más empleados.

Consiguió un segundo traslado y llegó hasta la dependencia ubicada en el barrio Malvinas Argentinas, allí fue cuando comenzó a ser víctima de Vilar. 

Los maltratos eran recurrentes, a pesar de la fragilidad de su salud Quintana le pedía realizar otras tareas y su pedido no encontraba eco. 

Llegó el viernes 3 de febrero y en uno de los tantos episodios de abuso, contó que Vilar le pidió a su hijo que buscará una pala en la oficina municipal que se encontraba a unos minutos de donde el muchacho limpiaba con su madre. El joven fue y quedaron en plena arteria solo Mirta y el hombre.

La mujer agrega que se genera un entredicho y Vilar se toca la riñonera que lleva a todos apartes y cuando desliza el cierre alcanzaba a verse el arma. "Te voy a pegar un tiro", le dice a la mujer que no se atemorizó y comenzó a gritar que estaba haciendo amenazada. A Vilar se lo retuvo hasta que vino la Policía. 

Lo cierto es que a unos días de este penoso hecho, Quintana solo busca justicia, que personas de este tipo no vuelvan a estar al mando de grupos de trabajo y ella ser trasladada por su salud y su paz interior a la oficina de limpieza del barrio Los Cisnes, que además queda cerca de su domicilio.