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Esther Asunción Di Maio de Porretti: una vida de pasión por la danza y el arte

Un reconocimiento a su memoria por parte de sus hijos, nietos, bisnietos y ex alumnas.

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Esther Asunción Di Maio de Porretti, más conocida en Resistencia, Chaco, como "la profesora Porretti", nació en la Capital Federal el 30 de julio de 1927. Hija de inmigrantes italianos, desde pequeña estuvo conectada con expresiones artísticas en todas sus manifestaciones ya que en su familia hubo artistas pintores y músicos de Sorrento. 

Cursó los estudios y se formó en el Conservatorio (Instituto) Fracassi de Buenos Aires. Allí se recibió de Profesora Superior de Danzas Clásicas, sumando a esta actividad la de escritora, poetisa y todo lo relacionado con el arte en general.

En el año 1953 llegó al Chaco, a Resistencia y abrió su soñada Academia de Danzas en la calle Córdoba al 35 convirtiéndose en pionera de la danza clásica en la ciudad. Su auténtica e inspiradora pasión por el baile, la llevó a guiar y formar a más de diez generaciones de bailarinas brillantes y excelentes profesoras. Maravillosa maestra de baile, lograba transportar a sus alumnas al mágico mundo  del ballet y era tal su trascendencia que cada año, llegaban a Resistencia profesores del Conservatorio Fracassi para tomar exámenes a ese puñado de jóvenes que soñaba  convertirse en danzantes eximias.

Se destacó por su amor al prójimo y calidez humana siendo una pionera también en cuestiones de  inclusión ya que tuvo en su Instituto a la primera alumna con capacidades diferentes, integrándola, con amor, al grupo de bailarinas.

 De sus innumerables presentaciones anuales con sus discípulas, en lugares señeros de Resistencia, cabe recordar los Festivales llevados a cabo en el Cine Teatro Sep, Cine Marconi, Anfiteatro Todaro, Colegio Don Bosco entre otros.

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Más de 400 alumnas participaban de los eventos donde la profesora Porretti desplegaba su sapiencia y creatividad con coreografías propias y también recreando ballets conocidos, como Las Cuatro Estaciones, de Vivaldi; Gisell, El lago de los Cisnes, Pedro y el lobo, Casa de Muñecas. En dúo de solistas: El Quijote de la Mancha, Romeo y Julieta, Hansel y Gretel. Tarantelas napolitanas y sicilianas en todas sus versiones.

El baile corría por sus venas, era parte de su vida, talentosa y apasionada fue líder en su enseñanza. Para ella bailar, enseñar, transmitir el amor por la danza era como soñar con un mundo mejor.  Su entrega y dedicación se vio premiada cuando tuvo el honor de compartir con Norma Fontela y su ballet,  una magnífica gala en el Anfiteatro Todaro. En el año 1965, después de tantos años dedicados a la formación de bailarinas, decidió retirarse de la danza para ejercer como profesora de Yoga (estudios que realizó en Buenos Aires).

El 5 de febrero de 1976, cerró los ojos para siempre, dejando su legado, su talento infinito, su entrega y perseverancia grabados en cientos de alumnas que pasaron por su Academia.

Alicia Aguilar, ex alumna de la tan apreciada docente manifiesta: "la querida y recordada profesora, hizo renacer el arte de la danza en muchas almas, como en mi caso. Fue mi  primera maestra y a partir de ella aprendí a amar la danza. Ella puso en mi alma esa maravillosa gracia".

A 47 años de su partida es necesario recordarla como se merece, ya que se  puede sintetizar su trayectoria en aquellas cualidades que la convirtieron en una precursora de la danza clásica en Resistencia y  en una fuente de inspiración para muchas generaciones, porque ella fue sinónimo de  profesionalismo, talento, habilidad, aptitud y pasión por la danza y el arte. 

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