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Suecia: protesta contra el aumento de los alquileres 

Unos 10.000 manifestantes se concentraron el lunes en las calles de Estocolmo para protestar por la falta de vivienda y contra intentos de derogar la ley que congela el precio del alquiler en la ciudad.

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   Los manifestantes portaban pancartas contra "la locura de los alquileres" y agrupados en organizaciones contra la especulación inmobiliaria mostraron su oposición a proyectos de ley presentados por diputados conservadores y liberales en el Parlamento local.

Un sistema histórico que comienza a fallar

   Los jóvenes de menos de 30 años deben reservar –en promedio- la mitad de sus ingresos para pagar el alquiler. Un departamento monoambiente en algún suburbio de Estocolmo cuesta más de u$s 1.000 mensuales, lo que supera el 50% de un salario promedio. A ello se suma la escasez de alojamiento en Estocolmo y las principales ciudades del país.

   Históricamente el país ha aplicado y defendido los controles de renta desde la II Guerra Mundial. Los alquileres debían mantenerse bajos debido a las normativas nacionales y a la negociación colectiva entre las asociaciones de inquilinos y de propietarios mediadas por el Estado.

   Según la ley, cualquier ciudadano puede postular al sistema estatal de alojamiento que los suecos llaman "de primera mano". Una vez obtenido uno de esos contratos, el inquilino puede vivir allí de por vida si quiere.

   Pero en Estocolmo, el tiempo de espera promedio para conseguir un alquiler de este tipo es ahora de nueve años, en comparación con los cinco años de hace una década, según la agencia de vivienda de la ciudad (Bostadsförmedlingen). Y este tiempo de espera se duplica en ciertos barrios de Estocolmo.

   El atasco viene alimentado un mercado de subalquileres de "segunda mano", con inquilinos y propietarios de "primera mano" que ofrecen departamentos a precios altísimos, a pesar de las regulaciones diseñadas para evitar que estafen a la gente.

   "Realmente siento que Suecia ha fracasado en materia de vivienda", dice Stark, quien cree que paga el doble del precio por el que debería alquilarse su departamento. Otras propiedades de alquiler controlado se pasan entre familiares y amigos, lo que beneficia a quienes tienen relaciones y desafía a los recién llegados a la ciudad.

  En Östermalm, el distrito central de Estocolmo, Christoffer subalquila un departamento y comparte los gastos con su novia. "Obviamente es un privilegio estar en esta situación", dice el estudiante y trabajador de 24 años. "Pero no es una buena solución a largo plazo tener que depender de esto", le dijo a la BBC.

   Como los subarrendamientos legales rara vez pueden extenderse más allá de uno o dos años, los inquilinos de "segunda mano" tienen que vivir saltando entre contratos de corto plazo, siempre que los consigan.

   Las habitaciones compartidas también son difíciles de conseguir. La mayoría de las viviendas de alquiler están diseñadas para que las habite una persona, y no son aptas para un grupo. Suecia tiene la mayor proporción de hogares unipersonales de Europa.

   "Tengo muchos amigos que tienen dificultades y deben mudarse muchas veces al año", dice Maria Grigorenko, empleada de 29 años en Estocolmo originaria de Rusia. Recientemente, consiguió un apartamento de alquiler controlado después de estar en una lista de espera durante nueve años.

   Pero dice que conoce a pocos "tan afortunados" como ella. "En principio, creo que el sistema está ahí para ayudar, sin embargo, creo que el mercado y la demografía han cambiado mucho".

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¿Un problema europeo?

   A pesar de todo, Suecia está en mejor posición en materia de vivienda que muchos otros países de la Unión Europea. Solo un 8% de los suecos vive en hogares que gastan más de la mitad de su renta disponible en vivienda, en comparación con el 15% en Reino Unido y casi el 40% en Grecia, según datos de Eurostat.

   Hasta no hace muchos años, conseguir un apartamento en buen estado y con alquiler regulado al terminar los estudios era algo que algunos suecos simplemente daban "por sentado", argumenta Liza, una trabajadora del sector tecnológico de 37 años. 

  Liza se mudó a Londres desde Estocolmo el año pasado y cree que los suecos que se quejan de la escasez de viviendas deberían mirar lo que pasa "En el Reino Unido, donde los departamentos suelen ser muy antiguos y no tienen un buen nivel, aunque el alquiler es mucho más alto que en Suecia".

   Otros argumentan que Estocolmo va por ese camino: los jóvenes se ven cada vez más excluidos de las ciudades por falta de viviendas.

   Un informe de la Fundación Abbé Pierre en mayo mostró un aumento del 11,5% de jóvenes suecos de bajos ingresos que viven en propiedades abarrotadas de gente desde 2009. Las empresas también expresaron su preocupación por el impacto de la escasez de viviendas, ya que las ciudades se volverán cada vez más caras y eso obligará a pagar salarios mayores.

   La Confederación de Empresas Suecas dijo que una de cada cinco compañías tiene dificultades para contratar personal debido a la falta de viviendas.    "Queríamos traer una familia de Londres a Estocolmo y no pudimos encontrar vivienda adecuada para que esto fuera factible", dice Harald Överholm, quien dirige una empresa de energía solar en Estocolmo. "Es muy frustrante".

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Buscando soluciones

   Entre 2015 y 2019, Estocolmo consiguió poner en alquiler regulado 83.000 nuevas viviendas y la construcción aumentó a un ritmo "inusualmente alto", según Länsstyrelsen, organismo estatal integrado por autoridades municipales y nacionales.

   Sin embargo, los partidos políticos suecos están profundamente divididos. Los de oposición de centroderecha proponen incentivos para ayudar a más jóvenes a comprar en lugar de alquilar, como por ejemplo, requisitos de pago de hipoteca más bajos.

  Otros argumentan que si los propietarios privados fijaran sus propios precios –como en la mayoría de las ciudades europeas- eso estimulará la inversión en los alojamientos de alquiler. 

   "Se necesita un nuevo modelo de mercado para fijar el precio del alquiler con más precisión", dice Dennis Wedin, portavoz de vivienda del Partido Moderado, opositor a nivel nacional pero gobernante en Estocolmo. "El resultado sería alquileres ligeramente más altos en la ciudad, pero más bajos en los suburbios", prometen.

   Los socialdemócratas, que lideran el centroizquierda, plantearon reformas que admitieran rentas de mercado para las nuevas construcciones, pero dieron marcha atrás en junio después de que la idea provocó una crisis de gobierno.

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   "Nos gusta nuestro sistema con el control de rentas, porque es un sistema en el que todos pueden pagar un departamento de alquiler", señala Karin Wanngård, líder socialdemócrata de Estocolmo. Ella dice que un sistema de mercado haría subir los alquileres, haciendo que la capital se vuelva "cerrada" a residentes de bajos ingresos. Pero reconoce que, incluso con inversiones importantes, llevaría una década reducir el tiempo de espera para alquilar a menos de uno o dos años.

   El sector privado también trata de abordar el desafío, diseñando viviendas para la convivencia compartida, incluidos edificios de apartamentos reconvertidos en forma similar a un apart hotel. Las cocinas y los espacios comunes son compartidos. Algunos ofrecen alquilar camas, al estilo de los albergues para presupuestos ajustados. Sin embargo, no es para todos. "Los suecos son muy introvertidos en general y no tan sociables", reconocen.

   Mientras se debaten las posibles soluciones, la creciente población de Suecia complica el problema. Estocolmo es una de las regiones de más rápido crecimiento de Europa, y se esperan 400.000 nuevos habitantes en la ciudad para 2030.

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