Resistencia23°Min. 20° • Max. 31°
Guerra de la Triple Alianza

En Paraguay piden resarcimiento por crímenes de lesa humanidad

Mucho se ha escrito sobre este conflicto que enfrentó a cuatro naciones sudamericanas, tres unidas contra un enemigo común: Paraguay. Hoy se habla de genocidio y de crímenes contra la población civil durante la ocupación de los aliados. Al final de la guerra se exigió incluso un resarcimiento al vencido.

Foto1.jpg
Libro publicado por editorial El Lector, de Asunción, Paraguay.

En septiembre de este año, en el diario La Nación de Paraguay, se publicó un artículo del periodista Jorge Zárate titulado "¿Es posible un resarcimiento de Argentina, Brasil y Uruguay al Paraguay?". El autor expone que recientemente tres autores paraguayos publicaron un libro donde sostienen que los países aliados, que invadieron Paraguay durante la Guerra de la Triple Alianza a fines de 1864, habrían cometido crímenes de guerra contra la población civil.

Además, señalan que habrían dejado morir de hambre a los sobrevivientes durante la posguerra, lo que significaría, por lo menos, una tentativa de genocidio. Los autores remarcan que como son crímenes de lesa humanidad no prescriben, y además de una disculpa también correspondería una indemnización económica.

El tema fue tratado en el marco de la Subcomisión de Verdad y Justicia del Parlasur, órgano dependiente del Mercosur, donde son socios los cuatro países involucrados en el conflicto bélico. Los autores del libro son Noelia Quintana, José Borda y Rafael Pérez Reyes.

Jorge Zárate escribe desde hace 24 años para el diario paraguayo La Nación y es el autor de este artículo sobre las consecuencias que tendría en este tiempo La Gran Guerra (Guerra Guazú), como la conocen los paraguayos, o La Guerra de la Triple Alianza, como la conocemos aquí en la Argentina. "Este hecho fue silencioso", sostiene Zárate al tiempo que aclara que "La Subcomisión de Verdad y Justicia del Parlasur está presidida por Ricardo Canese (Partido Liberal), un hombre que ha investigado mucho a nivel técnico y político el tema de la represa de Itaipú. Es un experto en la cuestión energética regional y promovió la posibilidad de que se realizaran 14 audiencias sobre La Guerra de la Triple Alianza".

Jorge remarca en este libro que no se respetaron los códigos de honor entre los contendientes. "Hay que entender que, si bien no había tratados que establecieran las normas de guerra, había como un derecho internacional público que regía las relaciones entre los países. Era un derecho sostenido en las costumbres que se respetaban, había ciertas normas de honor en la guerra que entendían no atacar la población civil, no ejecutar prisioneros, y un montón de otros elementos que ocurrieron en La Guerra de la Triple Alianza".

Numerosos autores, tanto argentinos como paraguayos, han sacado a la luz los crímenes que se cometieron durante la guerra más cruel que se vivió en Sudamérica y que no se leen en los libros de historia de primaria y secundaria de nuestro país. Al respecto, Zárate destaca que esta discusión en el Parlasur, a través de la publicación de este libro, revela que existió un tratado secreto entre el emperador Pedro II de Brasil y el gobierno de Bartolomé Mitre de Argentina durante la guerra. "Hay muchos elementos que señalan una voluntad de persecución casi enfermiza contra el mariscal Solano López, lo que también después se hizo extensivo al pueblo paraguayo". Jorge remarca que en las comunicaciones oficiales entre ambos países "Utilizan la palabra ‘exterminio’. La mayoría de las muertes de la Guerra de la Triple Alianza se dieron en la posguerra, y estos autores sostienen que básicamente la fuerza de ocupación dejó morir de hambre a la población civil, y ven en ello una tentativa de genocidio".

Según se expone en el libro, en el último censo realizado en Paraguay en 1857, la población guaraní llegaba a 1.300.000 habitantes. Un relevamiento realizado en 1870, en la posguerra, revela una población de 160.000 habitantes. Cinco años después un censo oficial dio una población cercana a los 300.000 habitantes.

"En cualquiera de los casos los números reflejan una mortandad muy grande de la población civil y hace pensar qué pasó durante la posguerra y la ocupación aliada en territorio paraguayo, que no deja dudas de que existieron crímenes de lesa humanidad", sostiene Zárate.

Foto2.jpg
jorge Zárate, periodista del diario La Nación, de ParaguaY

Crímenes de lesa humanidad

En el libro, Noelia Quintana, una de las autoras del libro "Los crímenes de la guerra de la Triple Alianza" se refiere a crímenes de lesa humanidad durante el conflicto y durante la ocupación. Además, señala que existen cartas en las que el presidente de la Argentina, Bartolomé Mitre en ese momento, hablaba de "exterminio de los bárbaros paraguayos". Agrega que luego Domingo Faustino Sarmiento, también en su calidad de presidente, sostenía que "al paraguayo hay que exterminarlo hasta en el vientre de su madre".

"Estos son testimonios, son pruebas históricas que existen, que hacen referencia a ese ‘pacto secreto’ de eliminar al territorio paraguayo de esta parte de Sudamérica", señala Zárate. "No hay dudas de cuál era la intención de los aliados. Para mí queda claro, o sea hay cuestiones conceptuales que siguen hasta hoy".

Jorge explica que esta decisión estaba fundada en la independencia del proceso paraguayo de la época. "Hay que comprender que en Paraguay había cierta autonomía económica que tenía su base en el rubro agrícola. La gente tenía tierras y la posibilidad de trabajar y desarrollarse", destaca Zárate. "En Paraguay casi no había analfabetos en la época de la Guerra Grande, mientras que el imperio de Brasil tenía muchísimos analfabetos y esclavos. Gran parte de los soldados del imperio que participaron en la guerra eran esclavos. La Argentina, por su parte, no tenía esclavos, pero gran parte de los soldados eran analfabetos, es sabido que la Argentina tenía pocas escuelas".

Jorge insiste en que este el desarrollo económico-rural y la educación "fue el gran pecado de Paraguay. El mariscal López había conseguido instalar el segundo ferrocarril de toda Sudamérica. Había conseguido la primera fundición de hierro de la región. Para mí es el símbolo de toda la guerra, es decir, los aliados destruyeron la fundición de hierro, que hasta la guerra producía machetes, palas, arados, instrumentos agrícolas". En este punto, Jorge remarca que los conflictos bélicos en realidad van siempre sobre la capacidad de tomar el principal medio de producción del enemigo. En este caso era la fundición, que los aliados destruyeron y nunca más volvió a funcionar. "Entonces queda claro que el modelo de desarrollo agroindustrial de Paraguay no era conveniente para las élites porteñas y brasileñas. Mientras Paraguay vendía materia prima, la Argentina y el Brasil importaban lo que necesitaban para su industria desde Inglaterra", aclara.

El verdadero motivo de la guerra

Esta contienda, que terminó arruinando la economía y el desarrollo de Paraguay, se inició en 1863, cuando Uruguay fue invadido por un grupo de liberales uruguayos comandado por el general Venancio Flores, quienes derrocaron al gobierno blanco de tendencia federal y aliado de Paraguay en la región. Esta circunstancia hizo que Paraguay no pudiera sacar ni ingresar sus productos por el Río de la Plata, si es que la Argentina y el Brasil tomaban el control de esa zona. Y como Paraguay era el país más desarrollado en la región, era un enemigo a tener muy en cuenta. 

El conflicto se desencadenó a fines de 1864, cuando el mariscal Solano López, presidente entonces del Paraguay, decidió acudir en ayuda del gobierno del Partido Blanco del Uruguay, concretamente para auxiliar en la defensa de Paysandú, en guerra civil contra el Partido Colorado, apoyado militarmente por el Brasil. Algunos historiadores sostienen que ese fue el verdadero motivo que los socios comerciales, el Brasil y la Argentina, aprovecharon para frenar el desarrollo sostenido y autónomo que venía impulsando el Paraguay.

"Son dos ideas que han chocado permanentemente hasta hoy en día en todo nuestro continente", explica Zárate. "Es decir, nosotros vivimos una historia colonial, donde una potencia extranjera se adueñó de las tierras y generó un modelo de extracción. Si vos ves el diseño de las ciudades de Sudamérica, está todo hecho para sacar la materia prima de acá. No está diseñado para integrar la economía".

*Radio Apóstoles Online - [email protected]

Foto3.jpg
Soldados paraguayos decapitados por los aliados después de la capitulación de Uruguayana. (Fotografía corresponsal Evening Standard).

Desde el principio 

Cuando cayó Uruguayana, base de las tropas paraguayas que habían ido a defender a al legítimo gobierno blanco uruguayo, cerca de seis mil hombres fueron víctimas de vejámenes. El crimen de guerra fue tan flagrante que hasta puede leerse en la carta-informe del general Bartolomé Mitre a su vicepresidente Marcos Paz, el 4 de octubre de 1865:

"Nuestro lote de prisioneros en Uruguayana fue más de 1.400. Extrañará a V. el número, que debería ser mayor, pero la razón es que, por parte de la caballería brasileña, hubo en el día de la rendición tal robo de prisioneros, que arrebataron por lo menos de 800 a 1.000 de ellos, y que muestra a Ud. el desorden de esa tropa, la falta de energía de sus jefes y la corrupción de esa gente. Pues, los robaron para esclavos; hasta hoy mismo andan robando y comprando prisioneros del otro lado. El comandante Guimarães, jefe de una brigada brasileña, escandalizado de este tráfico indigno, me decía el otro día que en las calles de Uruguayana tenía que andar diciendo que no era paraguayo para que no le secuestrasen".

El robo de prisioneros para transformarlos en esclavos era un crimen de guerra que se adecuaba al propio sistema del Imperio esclavista del Brasil. Pero si los prisioneros caídos en manos brasileñas eran sometidos a esclavitud, peor suerte tenían los que caían con el caudillo oriental Venancio Flores. El corresponsal del Evening Star, de Londres, recorrió el campo de batalla y relató a sus lectores:

"Era un espectáculo horrible. Mil cuatrocientos paraguayos yacían allí sin haber recibido sepultura; la mayoría de ellos tenían las manos atadas y la cabeza reventada… Los prisioneros, una vez desarmados, habían sido degollados y abandonados en el campo de batalla".

Por su parte, los militares argentinos obligaron a muchos prisioneros paraguayos a combatir contra su propia gente. La guerra de los firmantes de la Triple Alianza contra el Paraguay, que por sí sola ya era un crimen, continuó hasta el exterminio de la nación guaraní, con el asesinato del presidente Francisco Solano López.

Te puede interesar