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Netanyahu y su "alianza de halcones" en el gobierno de Israel

El líder derechista juró esta semana como primer ministro por sexta vez; la composición de su gabinete preocupa a las fuerzas armadas y a EEUU.

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   Luego de 18 meses alejado del poder, Benjamin Netanyahu juró el jueves como primer ministro encabezando una coalición tan prolífica en partidos de extrema derecha y fundamentalistas religiosos que el veterano líder derechista quedó como el "moderado" dentro de la coalición.

   El nuevo gobierno puso en alerta a EEUU, aliado histórico que prefiere seguir manteniendo la ilusión de un Estado palestino independiente. También perturba a las tradicionalmente conservadoras fuerzas armadas de Israel, en las que más de un millar de militares retirados firmaron una carta advirtiendo que el nuevo gobierno amenaza el futuro del país.

   Tras el fracaso de la coalición de centro que gobernaba desde junio de 2021, el Likud de Netanyahu obtuvo en el primer lugar en las parlamentarias del 1 de noviembre y recibió mandato del presidente Isaac Herzog para formar gobierno.

   La ley de Israel dice que la coalición gobernante debe tener mayoría en el parlamento (la Knesset, de 120 bancas). El Likud obtuvo 32 escaños, y aliado a Sionismo Religioso-Poder Judío (24), Shas (11) y Judaísmo Unido de la Torah (7), suma 64 bancas.

   Así Netanyahu consiguió volver a la primera magistratura un año y medio después de su derrota electoral y con causas de corrupción abiertas por sobornos, abuso de confianza y fraude, cargos que él niega.

   Además, la alianza que formó otorga cargos ministeriales a líderes que sostienen posiciones extremistas tanto sobre de la cuestión palestina, como respecto a los derechos LGBTIQ+, la diáspora judía, los asentamientos judíos en los Territorios Palestinos, la administración de justicia y los sitios religiosos islámicos en Jerusalén.

   La coalición publicó el pasado miércoles un acuerdo firmado por todos sus partidos con el programa de gobierno, en el que, entre otros puntos, defiende prioritariamente la expansión de los asentamientos judíos en los Territorios Palestinos de Cisjordania, ilegal según las normas de derecho internacional. 

   Ese programa también declara la intención de cambiar las leyes de antidiscriminación del país, que según uno de los partidos de la coalición permitirá a los dueños de comercio puedan negarse a prestar servicios a miembros de la comunidad LGBTIQ+.

   El profesor Arie Kacowicz, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, considera que "Esta coalición de ‘halcones’ llega con una agenda muy dura, lo que puede tener consecuencias muy serias para Israel, que históricamente se identificó como un Estado judío y democrático, y ahora podría transformarse en un Estado mucho más judío pero mucho menos liberal y democrático".

   La alianza de Netanyahu abunda en personajes extremistas -algunos con causas judiciales y condenas-, que provienen de sectores ultraortodoxos y de extrema derecha. Varias de esas figuras son poco apreciadas por el electorado israelí, pero el nuevo primer ministro se vio necesitado de recurrir a ellos para formar gobierno (y para tratar de frenar los procesos que se le siguen por corrupción).

   La lista de nuevos ministros está encabezada por Bezalel Smotrich, líder del fundamentalista Sionismo Religioso, acusado por las fuerzas de seguridad de haber planeado ataques violentos contra los palestinos hace unos años.

   "Smotrich asumirá el ministerio de Economía y un cargo ministerial recién creado por Netanyahu para supervisar los asentamientos judíos en los territorios palestinos de Cisjordania, lo que conducirá a una "anexión de facto" de esos territorios", dice Kacowicz. Smotrich es además homófobo, y dijo que la marcha del orgullo gay es un "desfile del bestialismo".

   Otro miembro de la coalición es Itamar Ben Gvir, de Poder Judío, que será ministro de Seguridad Nacional. Tendrá autoridad sobre la policía y la gendarmería en los Territorios Ocupados: "Tendrá el control sobre el área del Templo en Jerusalén -que incluye los sitios sagrados islámicos-, el área más neurálgica de todo Medio Oriente, donde estallaron los dos últimos levantamientos palestinos (Intifada)", dijo Kacowicz.

   Otro hombre controversial del nuevo gobierno es Aryeh Deri, que lidera el partido Shas, y que asumirá como ministro del Interior y Salud Pública. Deri ha sido condenado por fraude fiscal y pasó 22 meses de prisión en 2002. Eso le hubiese impedido hacerse cargo del ministerio, pero Netanyahu consiguió que la Knesset apruebe una ley para habilitarlo.

   Deri es repudiado por la diáspora por su propuesta de limitar la "ley del retorno", que hasta ahora permitía obtener la residencia a todos los judíos que lo solicitaran. También pretende reformar el sistema judicial para reducir su autonomía.

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