Resistencia23°Min. 20° • Max. 31°

El desafío de fortalecer la convivencia democrática

 Los obispos de la Conferencia Episcopal Argentina expresaron su deseo para que el nuevo año que se aproxima sea propicio para "renovar las actitudes para la convivencia democrática" de todos los sectores de la sociedad. Así lo señalaron en el mensaje de fin de año de la Iglesia en el que, además, destacaron la necesidad de "dejar de lado todo lo que acreciente las divisiones" entre los argentinos.

"Este tiempo hemos podido celebrar juntos el inolvidable triunfo de la Selección nacional de fútbol. Festejando supimos postergar diferencias y superar divisiones. Anhelamos para el año que comienza que podamos renovar las actitudes y las disposiciones para la convivencia democrática, dejando de lado todo lo que acreciente las divisiones, ponga en riesgo la institucionalidad y postergue la discusión de los temas urgentes en relación con la pobreza, la deuda social, la educación y el crecimiento del país", señala el comunicado de los obispos que integran este organismo permanente de la Iglesia Católica y que es presidido por monseñor Oscar Ojea.

No es la primera vez que los obispos hacen un llamado a la unidad nacional. En esta oportunidad, además, evocaron las palabras del Papa Francisco para la tradicional Jornada Mundial de la Paz que se celebra cada 1° de enero: "Concebirnos a la luz del bien común, con un sentido comunitario, es decir, como un nosotros abierto a la fraternidad universal. Es hora de que todos nos comprometamos con la sanación de nuestra sociedad y nuestro planeta, creando las bases para un mundo más justo y pacífico, que se involucre con seriedad en la búsqueda de un bien que sea verdaderamente común".

Las ideas de bien común, diálogo y unidad nacional siempre han estado presentes en los mensajes de los obispos. Y es por eso que observan que la crisis que vive el país "exige para este nuevo año 2023, no pensar solo en preservar los intereses personales, partidarios y electorales, sino buscar decididamente, en el máximo respeto a la Constitución Nacional, aquellos consensos básicos que aseguren el compromiso para superar los urgentes problemas del país". En tiempos complejos como los que hoy vive el país y el mundo, que vienen sorteando las enormes dificultades que trajeron la pandemia y el conflicto bélico en Europa del Este, resulta imperioso promover los lazos de confianza entre los distintos sectores de la sociedad.

La Argentina, en particular, necesita dejar atrás las confrontaciones para poder hacer frente a problemas tan graves como la pobreza que sufre una gran parte de la población. El mensaje de los obispos requiere también superar las divisiones estériles que dificultan la construcción de una sociedad más justa y equitativa. Lo que hoy se necesita es sumar esfuerzos para erradicar los flagelos del desempleo, la inflación, la pobreza y la exclusión. Es tiempo de dar un paso hacia adelante y poner lo mejor de cada uno en la búsqueda de coincidencias. La ciudadanía debe acompañar a aquellos que asumen el desafío de construir a partir de la diversidad, promoviendo relaciones de confianza en la comunidad. Agudizar las contradicciones es una estrategia peligrosa y poco inteligente porque la sociedad está hecha de vasos comunicantes, y lo que afecta a unos, tarde o temprano, afecta a todos. No hay que repetir los errores del pasado y salir de la trampa de la intolerancia para poder construir, entre todos, una sociedad más respetuosa con mayor calidad democrática. Es de esperar que el nuevo año traiga consigo una nueva voluntad colectiva para impulsar y sostener las grandes transformaciones que el país necesita. Para ello se debe tener clara conciencia que la predisposición al diálogo y a los acuerdos es una condición necesaria para impulsar los procesos de cambio que el país requiere. Como se dijo, hay que promover el fortalecimiento de los vínculos de confianza y dejar a un lado la retórica fácil de la confrontación para dar paso al debate serio de ideas. No se trata de negar la existencia de los conflictos y de las tensiones que generan los distintos intereses, que son inherentes a la vida en democracia, pero es importante abandonar los discursos agresivos para comenzar a apostar más al diálogo, a la construcción de los acuerdos básicos que la mayoría de la ciudadanía reclama.

Te puede interesar