El desafío de crear empleo de calidad
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierten que las economías de los países de América Latina y el Caribe enfrentan un contexto macroeconómico y social muy complejo, que afectará la dinámica de los mercados laborales. Así lo señalan en un nuevo informe que prepararon en forma conjunta ambas instituciones y en el que observan además que, a pesar de la recuperación de los mercados laborales en el primer semestre de este año, se espera que en el segundo semestre la desaceleración del crecimiento frene la capacidad de la región para generar empleos de calidad.
Se trata del informe Coyuntura Laboral en América Latina y el Caribe N⁰ 27 en el que ambos organismos de las Naciones Unidas reconocen que la pandemia de Covid 19 provocó una crisis sin precedentes en los mercados laborales y las economías de la región. Al mismo tiempo recuerdan que en documentos anteriores se ha destacado que la recuperación de esos mercados laborales desde la reapertura de las economías tras la crisis sanitaria ha sido lenta, incompleta y asimétrica.
Por otro lado, en la segunda parte del informe se muestra el estancamiento que sufre la productividad laboral de América Latina desde la década de los años 80, y cómo esto ha causado que las brechas de productividad laboral de la región respecto de las economías desarrolladas se hayan ampliado; mientras que esta ampliación ha sido incluso mayor en el caso de las brechas respecto de otras economías emergentes. "El estancamiento de la productividad laboral en la región ha sido generalizado y, a diferencia de lo que ocurre en otras economías emergentes como las asiáticas, la transformación estructural no ha sido orientada con suficiente fuerza por políticas de desarrollo productivo, para activar a los sectores impulsores y dinamizadores del crecimiento", plantea el informe.
Desde la perspectiva de la Cepal y la OIT, para revertir esta situación y estimular la creación de más empleos formales bien remunerados, es necesario elevar el nivel de las políticas de desarrollo productivo, tomando en cuenta nuevos enfoques de política sobre la manera de lograrlo y nuevas realidades asociadas con la revolución tecnológica y los nuevos paradigmas productivos que esta genera. Las políticas de desarrollo productivo, sostiene el informe de ambos organismos, deben contar, además, con un adecuado marco macroeconómico y financiero.
La creación de trabajo decente y de calidad es un paso fundamental que se debe dar para avanzar en una agenda de desarrollo sostenible, tanto en la Argentina como en otras naciones de la región. Desde luego que cada país tiene un mercado laboral con variables y características que le son propias.
En nuestro país, por ejemplo, según datos oficiales, entre enero y marzo de este año 644.000 personas accedieron al mercado laboral, dando como resultado una baja en la tasa de desocupación. Sin embargo, a pesar de esa cifra que suena alentadora, hay un problema serio que se debe resolver y es que más de la mitad de esos trabajadores que se incorporaron al mundo del trabajo lo hicieron por fuera de la economía formal. En efecto, el trabajo informal es la modalidad de empleo que más creció en el último año. Se calcula que, en todo el país, por cada puesto de trabajo en blanco se generaron cinco informales. En un contexto global que suma dificultades en todos los niveles, que a nivel local se compruebe que se reduce la desocupación es, por supuesto, un dato alentador. Pero no es aconsejable poner la vara muy baja. La informalidad en la economía puede beneficiar a individuos o, a lo sumo, a algunos grupos, pero no al conjunto de la sociedad.
La creación de puestos de trabajo de calidad es la opción más segura que tiene una sociedad democrática para distribuir la riqueza con equidad. Por eso es importante apostar al diálogo entre los distintos sectores para promover la inclusión social y potenciar a aquellos espacios de la economía que tienen capacidad para generar empleo decente, aún en un contexto como el actual que se caracteriza por tener una buena dosis de incertidumbre.










