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Coqui Ortiz: "Hace treinta años que soy un agitador cultural"

A la par de su andar como músico y compositor, sembró y está cultivando nuevos caminos. Destacó el apoyo de artistas e intelectuales.

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"Todos los procesos que he llevado adelante en la gestión siempre fueron colectivos, con artistas e intelectuales que enriquecieron cada proyecto que generé". argumentó Coqui Ortiz. Foto Miguel Romero

Afuera el calor va ganando cada espacio en la ciudad. Durante la última semana hicimos una pausa y cortamos la mañana. El músico y poeta abrió las puertas de su casa, donde gobiernan libros, instrumentos musicales, luces, discos, cajas y más cajas, que contienen el archivo de tantos años de trabajo cultural que lleva en la ciudad. ‘El camino de músico, compositor e instrumentista lo llevé siempre a la par con la gestión cultual. Hace treinta años que soy un agitador cultural. Nunca en mi vida me dediqué plenamente a la guitarra o a la voz, siempre estuve haciendo muchas otras cosas al mismo tiempo‘, así arranca esta charla con Coqui Ortiz, donde nos disponemos en pocas palabras, haciendo síntesis y trayendo nombres de distintas épocas para dar cuenta de sus acciones.

Teatro Obrero

A finales de los 80 y comienzo de los noventa, Coqui trabajó acompañando la organización de chocolatadas para chicos y juntada de juguetes para algunos barrios. Acciones que se impulsaban desde el pulmón del barrio donde vivía y aun sigue viviendo. Luego, con un grupo de amigos, realizó una tarea de recuperación del Cine Teatro Obrero de Villa Del Carmen, Resistencia. Eso fue un hecho importante que le llevó varios años y que los empujó a formar una asociación desde la cual promovieron distintas actividades culturales. 
Se ofrecían actividades diversas como música, danza, teatro, pintura, entre otras artes que se ponían en ebullición los fines de semana, cuando había espectáculos de teatro, danza y música. ‘Este fue mi primer trabajo en un grupo donde estaba mi hermano Jorge ‘Quico‘, César Francia, Laura Chávez, María Berrini, Mónica Palacios y Walter Villafañe‘, Luis Mariscotti, entre muchos otros‘, cuenta Coqui sobre sus comienzos, agitando los ánimos sociales desde la actividad cultural. 

En aquellos años 90 también es muy significativo su paso por el Taller Musical Jonhy Behr de la UNNE como alumno, donde pudo estar cerca de Marilyn Cristófani, Sergio Perez, Alejandro Ruiz, que luego desarrollaron una gestión histórica para la provincia. ‘Tiempo después me marcó para siempre el vinculo con Ricardo Panissa, maestro que me enseñó tanto de música como del oficio y de generar espacios en cuanto rincón de la ciudad se te ocurra. Le debo a Panissa el acercamiento a grandes músicos argentinos que luego fueron importantes en mi camino, como el Negro Aguirre y Luis Salinas‘, agregó. 

La Ronda


Inquieto y siempre en movimiento, aquel primer impulso fue girando a otra movida por parte de Coqui. En todos los movimientos siempre está rodeado de otros músicos, artistas de diferentes ramas de la cultura, de la literatura y de la filosofía. Junto con Sebastián Llano armó el grupo La Ronda. Las actividades comenzaron a emerger en la casa del propio Coqui Ortiz. Llegaban ahí artistas de la ciudad, del interior del Chaco y del país. Con La Ronda estuvieron juntos durante ocho años, en ese tiempo cortaban la calle frente a su casa para hacer pequeños conciertos, obras de títeres y de teatro. 

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El autor y compositor habló sobre su nuevo proyecto, la fundación Madre Canción. Foto Miguel Romero.

‘Recuerdo ahora que un día Juan Stegmayer me dice: ‘Vamos hacer un mural que cubra todo el frente de tu casa’. Cuando hubo que hacer el mural iban a trabajar cuarenta y ocho horas de corrido sobre el material. Entonces nosotros organizamos un montón de actividades culturales para acompañar ese proceso y pasamos la noche entera haciendo una vigilia artística. Eso derivó en que otro artista que visitó la provincia, Marcelo Carpita, me dijera que quería hacer otro mural. Así las cosas fueron creciendo y después hicimos murales en la casa de los vecinos‘, las palabras de Coqui desgranan los recuerdos de un momento importante en su vida. La Ronda se extendió con actividades culturales por distintos espacios de la cuidad. Organizaban eventos y producciones en la UTN, en La Máscara, en la Asociación Española, en la Universidad Popular y en otros espacios de la ciudad. Además de la producción de eventos, La Ronda tuvo una característica especial, tuvo sus ojos puestos en la formación. Estas cuestiones de gestión Coqui las mantuvo mientras también se comprometía con otros proyectos, como fue La Música de Todos. Este era un proyecto de Nación que le permitió llegar con la música a todas las escuelas de Resistencia, Vilelas, Barranqueras, Margarita Belén, Colonia Benítez y algunos parajes. ‘Es fue un proyecto maravilloso que también nos abrió las puertas del trabajo conjunto con la Nación. Proyecto que se desarrolló en varias provincias‘, recuerda ahora el músico.

Su  paso por organismos culturales

‘Todos los procesos que he llevado adelante en la gestión siempre fueron muy colectivos. Muchas personas importantes pasaron por La Ronda y hoy tienen cargos destacados en distintos proyectos culturales oficiales e independientes. Corcho Benítez en el Cecual, Carolina Sampor en Industrias culturales, Nito Denis en el Área de música del Instituto de Cultura, Sabrina Taborda como subdirectora de la Banda Municipal, Sebastian Llano con La Pituca Granja educativa, donde desarrolla actividades culturales, y grandes músicos como Patricio Hermosilla‘, reflexiona, mientras por un momento hace silencio e insiste con ese concepto: ‘Todos los procesos que he llevado adelante en la gestión siempre fueron colectivos, con artistas e intelectuales, que siempre enriquecieron cada proyecto que pude llevar adelante‘.

En la provincia trabajó en distintos proyectos. Algunos proyectos los pudo llevar adelante y otros proyectos quedaron truncos. ‘En el hacer y no concretar, en el proceso queda lo que aprendimos como agitador cultural. En 2014, cuando se crea el Ministerio de Cultura de la Nación, Teresa Parodi me llevó a trabajar con ella. En ese tiempo logramos hacer un proyecto importante, no nos dio el tiempo de concretar porque cambió el gobierno y el proyecto se cayó con la nueva administración‘, explicó Coqui, al tiempo que pone de relieve la mirada de Teresa Parodi, autora fundamental de la canción argentina y también agitadora cultural importante para la cultura de nuestro país. 

‘En el Instituto de Cultura hice varios trabajos pero nunca fui funcionario. Nunca tuve un cargo. En un momento me designaron como director de la Casa de las Culturas pero no duré ni dos meses, hubo conflictos políticos y por eso me bajé, mi intención no es hacer carrera política‘, explicó. 

En 2019, Coqui Ortiz dejó el Instituto de Cultura. Dejó en su paso proyectos que se pudieron hacer y otros tantos que no se pudieron concretar, como fue la Casa Museo de Aledo Meloni. ‘Cumplí un ciclo dentro del Instituto de Cultura. Las cosas que quise hacer dentro del Estado no las pude hacer porque había otras prioridades. Así que tengo que poner la energía en otro lugar‘, describió sobre cómo fue tomar la decisión de dejar ese lugar y abrirse paso hacia nuevos horizontes.

Madre Canción

Difícil traer hoy en estas palabras todo lo que hemos conversado con Coqui. El repaso por lo que hizo en Teatro Obrero, La Ronda, Cecual, Instituto de Cultura, La música de Todos, demanda muchas páginas de diarios o quizás algún libro. Sin embargo esta charla repaso nos brinda el marco de por qué hoy ha formado una fundación y tiene proyectos concretos de cara al futuro. 

Durante estos últimos treinta años de agitador cultura además grabó discos solistas y uno recordado con las coplas de Aledo Meloni. Tiene más de cinco discos por grabar, con música que viene escribiendo desde hace tiempo. 


‘La creación de la fundación Madre Canción se basa en tres ejes. Los escenarios con la canción, una escuela de la canción y algo que me quedó pendiente de hacer, que es rescatar la historia de poetas, compositores y canciones del Chaco‘, describe. ‘Con Fernando Barrios, Julio Ramírez y Paloma Ortiz armé la fundación, pero Fernando fue el motor para animarme a emprender este nuevo camino. Después de la pandemia motorizamos la fundación. Él fue el vínculo para tener una reunión con Josese Eidman de la fundación Urunday, con la intención de conocer cómo es la cocina y el fondo de lo que significa trabajar desde una fundación. Descubrimos que tenemos muchas cosas en común‘. 
Madre Canción ya comenzó a trabajar. Tuvo su primera ronda de Canción con Teresa Parodi. ‘Vamos a poner el eje en la canción. Estamos en contacto con referentes importantes de la región y del país. La llegada de Teresa en este primer impulso significa la toma de dimensión de que esta fundación será importante para la provincia y para la región‘, describió.

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