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Un nuevo entorno, nuevas amenazas

Las nuevas tecnologías están transformando las sociedades a una velocidad vertiginosa. Para algunos expertos, el nuevo entorno cibernético que comenzó a gestarse a partir de internet se está convirtiendo en un ámbito cada vez más importante para la actividad humana, en el que no faltan los peligros. Aseguran, además, que el cambio de paradigma que está en marcha es de tal magnitud que es comparable al proceso que se inició en la segunda mitad del siglo XVII con la Revolución Industrial.

Una de las voces que, con mayor claridad, advierten sobre los cambios que están en marcha es la del catedrático de la Universidad de Tel Aviv, Eviatar Matania. Considerado uno de los máximos expertos del mundo en la materia, define el ámbito cibernético como la conexión de los sistemas informáticos y los sistemas de comunicación ensamblados con el conocimiento que producen las sociedades. Por esa razón, dice, la red internet abre las puertas a una nueva dimensión virtual de las actividades humanas, que no existía hace un cuarto de siglo cuando el mundo material solo interactuaba en las dimensiones físicas. Ahora, en cambio, miles de millones de personas en todo el planeta utilizan internet para hacer compras, para ver una película en línea o para realizar transacciones en los sistemas bancarios y financieros, es decir, para hacer muchas cosas que hasta hace relativamente poco solo se podían concretar en el mundo físico. No es casual que muchas personas estén conectadas varias horas al día, todos los días de la semana, a través de su celular o computadora personal. De esa forma, observa Metania, el ser humano puede en la actualidad acceder a enormes cantidades de datos que en este nuevo entorno están disponibles en todas partes. Y la mayor parte de ese fenómeno, sostiene, es positiva. Advierte, sin embargo, que una porción de ese nuevo mundo cibernético trae consigo nuevas amenazas, como los ataques cibernéticos que pueden dañar los sistemas de empresas o sectores estratégicos de un país. En ese sentido, cita como ejemplo el caso del ataque cibernético que sufrió en 2017 la empresa multinacional del transporte Maersk, cuando un virus informático dejó fuera de servicio durante ocho días a su sistema informático. Durante todo ese tiempo, la compañía se vio impedida de controlar el movimiento de sus barcos que llevaban contenedores alrededor de todo el mundo, provocándole un daño estimado en unos 200 millones de dólares.

Un ataque similar padeció en 2014 la compañía Sony Pictures, semanas después de anunciar el estreno de una comedia sobre Corea del Norte. En esa oportunidad todas las computadoras de la empresa fueron formateadas y varias de sus películas se filtraron completas y en alta calidad en internet.

En los últimos años, los ataques contra sistemas informáticos de empresas, hospitales, redes de energía, de agua y de gas, se hicieron más frecuentes en distintas partes del mundo y comenzaron a preocupar a las más altas autoridades de los diferentes países. En mayo del año pasado piratas informáticos vulneraron los sistemas de más de 150 agencias gubernamentales de EE.UU, revelando de esa manera la amenaza que representan para la seguridad nacional los ataques a infraestructuras que pueden alterar en forma repentina la vida cotidiana de los ciudadanos. Uno de los incidentes más inquietantes fue el ciberataque que sufrió, también en mayo del año pasado, la mayor red de oleoductos de Estados Unidos, que obligó al gobierno de Joe Biden a declarar un estado de emergencia regional. En esa oportunidad, el ataque fue perpetrado por piratas informáticos que lograron desconectar por completo y robar información sensible del Oleoducto Colonial, que transporta más de 2,5 millones de barriles por día, lo que representa casi el 45 por ciento del suministro de diésel, nafta y combustible que consumen los aviones que operan en la costa este. En esa oportunidad, el estado de emergencia -que abarcó 18 estados de EEUU- obligó también a levantar las restricciones horarias existentes para el transporte de combustible por rutas.

Sin ir más lejos, la semana pasada en nuestro país la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales (ARSAT) sufrió un ciberataque en la previa al partido que enfrentó Argentina contra Polonia, que hizo caer las redes internas de la empresa. Los ejemplos brindados confirman que los ataques cibernéticos son una nueva amenaza que puede afectar tanto a las personas, como a las empresas y los países y por lo tanto es un asunto que no debe estar ausente en el debate público.

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