El transporte de sustancias peligrosas
El transporte de productos peligrosos está reglamentado a fin de evitar que esos productos generen algún tipo de siniestro que puedan producir víctimas o daños en el ambiente, en los medios de transporte utilizados o en otros bienes. Por otra parte, los reglamentos deben estar redactados de manera que no dificulten el tráfico de esas mercancías, con la excepción de aquellas que sean demasiado peligrosas para ser admitidas para el transporte. Así lo señala un documento de Naciones Unidas que contiene recomendaciones relativas a este asunto que, por sus implicancias, no deben ser desatendidas.
Las normas vigentes en el país y en nuestra provincia establecen que el transporte y el almacenamiento de sustancias y productos peligrosos debe llevarse a cabo según estrictos procedimientos que están en sintonía con lo recomendado por normas internacionales, de manera tal que en caso de siniestro se pueda identificar claramente el tipo de producto y grado de peligrosidad del mismo. Hace unos años, un incidente ocurrido en el Puerto de la Ciudad de Buenos Aires puso en el centro de la agenda pública el tema: el derrame de un pesticida almacenado en un contenedor estibado en forma incorrecta encendió las alarmas y distintas organizaciones no gubernamentales que promueven el cuidado del ambiente advirtieron sobre la necesidad de exigir que se respeten todos los protocolos de seguridad en la manipulación, el almacenamiento y el traslado de estos productos. En esa ocasión, se generó una nube tóxica que produjo temor entre la gente que estaba en la zona afectada y, además, provocó una enorme preocupación porque al no estar correctamente identificado el producto no se supo desde un principio de qué sustancia se trataba. Las crónicas policiales de esos días señalan que en un primer momento se especuló con que se trataba de un derrame de mercurio, luego se dijo que el problema se había generado con el incendio de un pesticida tóxico y con el paso de las horas algunos medios de comunicación llegaron a hablar de ácido sulfhídrico. Se supo luego que el contenedor dañado en la terminal portuaria número cuatro tenía en su interior 17 toneladas de Thiodicarb. Recién en las últimas horas de la tarde en la que ocurrió el incidente se informó que el pesticida en cuestión era un producto de baja toxicidad, diluido al 35 por ciento. Cabe acotar que, si bien en ese momento distintos expertos en la materia coincidieron en señalar que no se estaba ante la amenaza de una sustancia de alta peligrosidad, indicaron que de todos modos el pesticida derramado podía provocar irritaciones en las vías respiratorias, e incluso podía llegar a producir vómitos o náuseas a las personas que habían quedado expuestas al producto durante varios minutos.
Testigos de aquel incidente aseguran que el susto que se llevaron fue mayor, ya que el contenedor que explotó y se incendió tenía poco más de 17 mil kilos de insecticida sólido distribuidos en unos 390 tambores. Fue por eso que escuelas, edificios de la administración pública, torres de oficinas, terminales de trenes y microbuses y los tribunales federales de Comodoro Py fueron evacuados en esa oportunidad, mientras cientos de transeúntes intentaban cubrirse ojos y bocas con pañuelos por la irritación generada y el temor a la toxicidad.
En las jornadas siguientes al accidente se supo también que la carga con Thiodicarb que estaba almacenada en el contenedor había llegado en un buque procedente del puerto de Shangai, en China, y estaba en tránsito hacia Paraguay, aunque llevaba diez días en el puerto.
Según las normas vigentes en el país, se consideran sustancias peligrosas a aquellos productos que se presentan tanto en forma sólida, como líquida o gaseosa, y que en casos de accidentes o mala manipulación tienen la capacidad de producir algún tipo de daño a la salud de las personas y al medio ambiente.
El caso mencionado es un ejemplo que confirma la necesidad de adoptar todas las medidas de seguridad que son propias del manejo de estas sustancias y evitar el relajamiento en los controles que se deben aplicar a la manipulación, el transporte y almacenamiento de aquellos productos que pueden poner en riesgo a la salud de la población o dañar severamente al ambiente.










