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El drama de la baja tasa de natalidad de empresas

La Argentina adolece, entre otros males, de lo que se podría llamar una "baja tasa de natalidad" de pequeñas y medianas empresas. Si se observa la relación entre cantidad de habitantes que tiene todo el territorio nacional y el número de pymes que existen actualmente en las distintas provincias se puede observar, por ejemplo, que es muy bajo el número de nuevos emprendimientos si se compara con lo que sucede en otros países de la región.

En su cuenta de Twitter el usuario Argentina en Datos advierte que Chile, por ejemplo, cuenta con un saludable ecosistema de empresas que triplica en tamaño al de nuestro país: 58 empresas chilenas por cada 1000 habitantes contra 17 por cada 1000 que tiene la Argentina. A partir de esa información, la misma fuente plantea un interrogante: ¿Cómo sería Argentina con la misma cantidad de empresas que Chile? Para responder a la pregunta propone imaginar una ciudad de igual tamaño a cada lado de la Cordillera de los Andes, replicando el promedio de empresas por habitante de ambos países. Estas ciudades imaginarias tienen 100 mil habitantes cada una y replican el promedio de cada país. "Entonces, mientras que en Argentina tenemos 1700 empresas funcionando, en Chile hay 5800, una diferencia enorme. Y cada año esa diferencia crece: en nuestro país nace una nueva empresa cada 2.326 argentinos de la población económicamente activa, en cambio en Chile se arma una nueva empresa cada 126 chilenos de la población económicamente activa. Es decir que, en relación con la población de cada nación, por cada nueva empresa argentina, en el país trasandino hay 18 nuevas empresas chilenas", describe Argentina en Datos a partir de su ejercicio imaginario. Y agrega: "Si Argentina tuviera entonces esta relación con las empresas y el empleo privado que tiene Chile, habría 1.468.654 nuevas empresas para sumarse a las 609.000 existentes en la actualidad". Pero eso no es todo. En este hipotético escenario —dice la misma fuente— si Argentina tuviera la misma cantidad de empresas cada 1000 habitantes que Chile, con esas 1.468.654 nuevas empresas, habría 4.405.962 nuevos empleos, siguiendo el promedio actual de empleos por empresa. "Sería un salto astronómico del empleo del orden del 56%. En esa Argentina hipotética el PBI per cápita pasaría de los 8.441,9 dólares actuales a 13.169 dólares", agrega.

Según el Movimiento Nacional Pyme, un espacio que plantea la necesidad de sumar esfuerzos para potenciar a las pequeñas y medianas empresas con el fin de generar más empleo privado para combatir la pobreza, las más de 600.000 pymes argentinas que existen en todo el territorio nacional generan unos 11 millones de empleos directos e indirectos; mientras que las grandes empresas que operan en el país dan trabajo a 3 millones de personas. El Estado, en tanto, genera 3,6 millones de puestos. Dicho de otra manera, las pequeñas y medianas empresas generan el 65% del empleo registrado del país.

Pese a que estos datos confirman la enorme importancia que tienen las pymes para la economía y el tejido productivo y social (generan el 42% del PBI), por una extraña razón siguen enfrentando múltiples obstáculos que complican la vida a las que tienen abiertas sus puertas y desalientan el surgimiento de nuevos emprendimientos.

Un informe elaborado por el Banco Mundial revela que un pequeño o mediano emprendedor argentino debe dedicar un 20,5% de su tiempo para tratar de cumplir con los requisitos de las normativas estatales. Un laberinto de obligaciones hace que quien se lance a la aventura de crear una empresa en nuestro país tarde alrededor de 11 días en promedio, solo para dar respuesta a una serie de exigencias burocráticas. En Nueva Zelanda, en cambio, lo hacen mucho más simple: un emprendedor sólo tiene que dedicar menos de un día para abrir las puertas de su negocio.

Se debe promover y facilitar el surgimiento de nuevas pequeñas y medianas empresas en todas las regiones del país para que puedan generar más trabajo genuino y así contribuir de manera más efectiva a la erradicación de la pobreza. Para ello es necesario mejorar el acceso al crédito a este sector clave de la economía y aliviar la carga impositiva que lleva sobre sus espaldas.