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Proteger del grooming a infancias y adolescencias

Las denuncias por acoso en Internet a niños, niñas y adolescentes crecieron en los últimos años en nuestro país. Las acciones deliberadas en espacios virtuales realizadas por personas adultas para acercarse a menores con fines sexuales son algunos de los peligros que acechan en la red. Para prevenir ese tipo de delitos, que se conoce con el nombre de grooming, es necesario que las familias estén informadas para poder adoptar medidas de prevención.

Un estudio realizado por el Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos, organismo creado a partir de la firma de un Acuerdo Bilateral entre la República Argentina y la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, según sus siglas en inglés), reveló que entre enero y septiembre de este año se registraron 6000 denuncias por ciberacoso infantil en Argentina. Es probable que el incremento que hubo en el empleo de dispositivos, plataformas y entornos digitales por parte de niños, niñas y adolescentes durante la pandemia de Covid 19 tenga estrecha relación con el aumento del riesgo en las redes.

El 13 de noviembre de 2013 el Senado de la Nación sancionó la ley 26.904 con el objetivo de sumar un marco legal a la lucha contra el acoso sexual de adultos hacia niños mediante el uso de Internet o cualquier medio o dispositivo digital. Por eso, en nuestro país se eligió esa fecha para conmemorar el Día Nacional de la Lucha contra el Grooming.

Se llama "grooming" a las acciones que lleva a cabo una persona adulta con el objetivo deliberado de ganarse la amistad de un niño o adolescente y establecer una conexión emocional con el fin de disminuir las inhibiciones de su potencial víctima y poder abusar sexualmente de él. Cabe recordar que la mencionada ley 26.904 incorporó el artículo 131 al Código Penal, que establece que será penado con prisión de seis meses a cuatro años la persona que "por medio de comunicaciones electrónicas, telecomunicaciones o cualquier otra tecnología de transmisión de datos, contactare a una persona menor de edad, con el propósito de cometer cualquier delito contra la integridad sexual de la misma".

Es importante que quienes tienen la responsabilidad de velar por la seguridad de los chicos sepan que el abuso se puede dar a través de cualquier medio digital que permita la interacción entre el abusador y el niño, es decir que el acosador puede utilizar tanto redes sociales, como correo electrónico, mensajes de texto, páginas de juegos en línea, o sitios de chat. La organización no gubernamental Argentina Cibersegura advierte que las consecuencias del grooming pueden variar según cada caso. Por ejemplo, en una primera instancia la víctima podría sufrir traumas psicológicos debido a la manipulación que realiza el adulto; y en caso que se concrete el encuentro, las consecuencias podrían ser ya de carácter físico, pudiendo llegar incluso al abuso sexual. En estos casos siempre sucede que el acosador oculta su condición de adulto y presenta una identidad falsa con la intención de manipular, engañar y ganar la confianza de la víctima. Cabe una aclaración: para la ley, el delito existe solo con el hecho de contactarse, es decir que no es necesario que ocurra el encuentro o que se llegue a una instancia más grave.

Por todo lo expuesto, es importante que las familias estén al tanto del uso que hacen los chicos de Internet, asegurándose que no publiquen información personal y privada como dirección del lugar de residencia, número de teléfono móvil, escuela a la que asiste o ciudad donde vive. También se debe prestar atención a la lista de contactos en redes sociales para evaluar cuántos de esos contactos son desconocidos y hablar con los chicos sobre los peligros que acechan en la red. En todos los casos se aconseja que los padres mantengan un diálogo franco y respetuoso con sus hijos, de manera tal que se genere la confianza necesaria para recurrir a un adulto ante una posible amenaza de estas características.

Como se dijo, es fundamental que las familias estén informadas sobre esta amenaza para poder cuidar a sus hijos, de manera que la experiencia de los niños en la red sea más segura. La escuela también debe acompañar enseñando las medidas de prevención que los niños deben adoptar a la hora de acceder a Internet.