Se intensifican efectos del cambio climático
Con la presencia de más de un centenar de líderes mundiales se puso en marcha en Egipto la Cumbre del Clima COP 27, con una agenda que incluye la discusión sobre las medidas que se deben adoptar para detener el avance del cambio climático que, entre otras cosas, hizo que los últimos ocho años hayan sido los más calurosos registrados hasta ahora.
Los expertos de la ONU advierten que los fenómenos climáticos extremos, como las prolongadas olas de calor que se repitieron en los últimos años en distintas regiones, afectan más a la población que viven en grandes ciudades debido a que en las áreas donde predomina el cemento y con pocos espacios verdes se produce el llamado efecto "isla de calor" que puede elevar las temperaturas de tres a cinco grados más comparado con las áreas con mayor vegetación.
Por su parte, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo en la apertura de la Cumbre que el cambio climático está ocurriendo a una velocidad peligrosa para la vida de las personas, los animales y las plantas en todos los continentes y océanos. También hizo un llamado urgente a incrementar la cooperación entre países ricos y pobres, al hablar de la necesidad de un pacto histórico entre las economías desarrolladas y las emergentes, en el que los países desarrollados cumplan con el compromiso de Paris y hagan un esfuerzo adicional para reducir las emisiones. Otras de las novedades de este encuentro es que se debaten posibles mecanismos para que los países más industrializados responsables de la mayor parte de la emisión de gases de efecto invernadero indemnicen a las naciones menos desarrolladas por las pérdidas y daños que sufren por el calentamiento global. Pero es poco probable que las naciones más ricas hagan concesiones importantes en este sentido. En el mejor de los casos podrían comprometerse a implementar políticas para reducir en los próximos años sus emisiones de gases de efecto invernadero. Por otro lado, en la cumbre también se discute qué camino deberán seguir las naciones para adaptar sus economías en un planeta que ya muestra claras señales de alerta, como las olas de calor extremo, inundaciones, sequías y lluvias torrenciales cada vez más frecuentes.
En la apertura del encuentro se conoció también el último informe anual sobre la evolución y el comportamiento del clima elaborado por la Organización Meteorológica Mundial, cuyas conclusiones son preocupantes. En ese documento se advierte que las mediciones de los gases de efecto invernadero de los últimos años van camino a ser los más altos de los que se tienen registro, con niveles récord de gases de efecto invernadero en la atmósfera y efectos que se sienten en todas las regiones del planeta. Además, advierten los investigadores que participaron de la elaboración de ese informe, el nivel de los mares está subiendo en forma rápida, con un agravante: el agua también se está calentando.
La semana pasada la Unesco publicó un documento con el que hizo público el acelerado proceso de deshielo que sufren los glaciares ubicados en lugares declarados Patrimonio Mundial. Según ese informe el fenómeno se produce por el aumento de emisiones de dióxido de carbono en la atmósfera que generan un efecto de calentamiento de las temperaturas. El estudio sostiene que los glaciares de un tercio de los 50 sitios declarados como Patrimonio Mundial están condenados a desaparecer de aquí al año 2050, independientemente de los esfuerzos que se hagan de ahora en más para poner algún tipo de límites al aumento de las temperaturas. Los investigadores que participaron del estudio aseguran que todavía se está a tiempo de salvar los glaciares de los dos tercios restantes de los sitios, pero para eso es necesario lograr que el aumento de las temperaturas no supere los 1,5°C en comparación con el periodo preindustrial.
En julio pasado, el Reino Unido declaró a gran parte de su territorio en alerta roja por la ola de calor, con temperaturas que por primera vez llegaron a los 40 grados. No fue el único país de Europa occidental afectado por el fenómeno: en España y Portugal el termómetro llegó a registrar máximas de 46 grados, y en algunas ciudades de Francia la temperatura rozó los 42 grados.
Es de esperar que los líderes mundiales estén predispuestos a cooperar con el fin de buscar alternativas viables y aplicar, sin demoras, medidas de mitigación para proteger al planeta.










