El resurgir de la amenaza nuclear
Las tensiones globales que desató la guerra en Ucrania volvieron a poner en el centro de la escena la posibilidad del uso de armas de destrucción masiva.
Los recientes ejercicios realizados por tropas rusas que simularon un ataque nuclear generaron preocupación en todo el mundo e hicieron recordar la crisis de los misiles de 1962 que llevó al planeta al borde de un conflicto atómico.
Este mes se cumplen, justamente, 60 años de la denominada crisis de los misiles en Cuba, cuando la entonces Unión Soviética desplegó misiles de alcance medio en la isla caribeña, a pocos minutos de objetivos estratégicos de EEUU, lo que llevó al mundo a estar más cerca que nunca de una guerra con armas de destrucción masiva. Exactamente seis décadas después, hace pocas horas el presidente de Rusia, Vladimir Putin, dijo en una conferencia de prensa que brindó en Moscú que "la próxima década será la más peligrosa desde el fin de la Segunda Guerra Mundial".
Según el mandatario ruso, la actual ofensiva de su país sobre Ucrania es solo uno de los movimientos de piezas en el tablero de la geopolítica mundial. Luego aseguró que el mundo unipolar conocido hasta ahora en poco tiempo se convertirá en algo del pasado.
¿Será, entonces, que la invasión rusa a Ucrania es la primera fase del proyecto de Putin para alterar el actual equilibrio de potencias y auspiciar el surgimiento de un eje oriental que dispute la hegemonía estadounidense, como plantean los expertos Yuri Felshtinsky y Mijail Stanchev en su libro "Ucrania: la primera batalla de la Tercera Guerra Mundial"?
De una manera u otra, la escalada de tensiones que generó el conflicto en Europa del este trajo de regreso el temor a una guerra nuclear, algo que no se veía desde el final de la Guerra Fría. El propio papa Francisco expresó su preocupación por el posible uso de armas nucleares y dijo que esa peligrosa alternativa ahora "constituye abiertamente una amenaza".
Bergoglio también comparó la actual situación mundial con la crisis de los misiles de Cuba de hace 60 años e hizo un fuerte llamado a la paz.
Varios analistas internacionales también coinciden en señalar que la escalada genera inquietud, como ocurrió en los años 60 con la crisis de los misiles, y advierten que no es lo mismo cometer un error de cálculo en el marco de una guerra convencional que equivocarse en un conflicto con armas atómicas, ya que en este último caso las consecuencias serán mucho más graves.
En enero pasado, antes del conflicto en Ucrania, los cinco países que ocupan una silla permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido y Francia) concluyeron que "en una guerra nuclear no puede haber ganadores y no debe librarse nunca", y por eso firmaron una declaración conjunta comprometiéndose a cumplir los acuerdos en materia de no proliferación nuclear, desarme y control de armamentos.
Pero, lamentablemente, pocos días después -en febrero- el avance de tropas rusas sobre territorio ucraniano vuelve a agitar el fantasma del uso de armas nucleares. En aquella declaración, las cinco potencias que integran el Consejo de Seguridad de la ONU coincidían también en otro punto y afirmaban que "dado que el uso de las armas nucleares tendrá consecuencias de largo alcance, también confirmamos que esas armas -mientras existan- deben cumplir con los objetivos de la defensa, la disuasión de la agresión y la prevención de guerras".
Según la ONU, en el mundo existen todavía alrededor de 13.080 armas nucleares. Según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri, por sus siglas en inglés), hay más: unas 14.465. Estas armas de destrucción masiva están en mano de un puñado de países.
A las ya mencionadas que integran el Consejo de Seguridad de la ONU se suman India, Pakistán, Israel y Corea del Norte, con poder nuclear. Pero solo dos países concentran cerca de 92% de este tipo de armamento que existe en el mundo: Rusia y EEUU.
Por otra parte, en 2018, las naciones que participaron en la Conferencia de Desarme que se realizó en Ginebra, en febrero de ese año, remarcaron en esa oportunidad que las armas nucleares, mientras existan, serán la mayor amenaza sobre la humanidad, ya que la enorme capacidad destructiva de una sola de ellas es suficiente para matar a cientos de miles de personas y devastar ecosistemas, economías, regiones agrícolas y establecimientos sanitarios en pocos minutos.










