Canillita desde los nueve años, la historia de Hugo "Pato" Escobar
Primero con el reparto tradicional y desde hace años asentado en el microcentro, Pato repasa su relación con el trabajo que empezó como un legado familiar.

A los nueve años una afección respiratoria de su padre empujó a Hugo ‘Pato‘ Escobar a ayudar en el reparto y la venta de diarios que era el sostén económico de la familia. Pasó mucho tiempo desde entonces y hoy este canillita querido por todos abraza su trabajo y repasa su historia en diálogo con NORTE.
‘De a poco aprendí el camino, el asma que padecía mi padre llevó a que de niño colabore con las tareas, esto me permitió conocer y relacionarme con mucha gente, que partir de la amabilidad y la cordialidad llevó a ganarme su respeto‘, cuenta. Pato, quien indica que hoy el apodo se impuso al nombre en cuanto a la forma de llamarlo expresó que en paralelo al tradicional reparto su familia contaba con un puesto ubicado en plena zona comercial.
‘Empezamos al lado del Banco del Chaco cuando estaba asentado por la calle Antártida Argentina y luego nos trasladamos cuando se cambió a Güemes e Yrigoyen‘, rememora sobre el vínculo con la entidad comercial cuando se ubicó en la arteria tradicional para el comercio para luego trasladarse donde hoy se ubica la banca comercial y donde continúa desempeñándose.
Con una familia numerosa compuesta por cuatro hijos, diecinueve nietos y cuatro bisnietos, Hugo señala que disfruta la actualidad y de su entorno que lo acompañó en todos estos años. ‘NORTE siempre fue muy generoso con los canillitas, tuve el acompañamiento constante durante todo este tiempo‘, indicó.
CONOCIDO POR TODOS
Entre las anécdotas que más recuerda Escobar es que en el tratar diariamente con personas vinculadas al mundo financiero, una vez se acercó alguien que se presentó como un cronista de España, que quería contar en un medio de ese país europeo las vivencias de Escobar.
‘Yo no podía creer que mi historia le provoque interés a alguien de un país tan lejano‘, se sincera. Indicó que naturalmente por permanecer desde 1985, en conjunto con la llegada del Banco del Chaco a ese punto de la capital chaqueña, se generó una suerte de relación familiar con los trabajadores quienes comentó que además de la cordialidad le organizaron un festejo cuando cumplió 10 años en su puesto.
EL ORIGEN DEL APODO
Se sabe que en todos los años que lleva en la actividad, Escobar debió sortear lluvias y hasta inundaciones para poder cumplir con sus tareas, a lo que se sumaban caminos que no eran los mejores y que el compromiso diario debía renovarse incluso cuando el cielo se caía sobre la capital chaqueña.
‘Un día de precipitaciones intensas, con calles totalmente anegadas pero con temperaturas que eran muy altas, recuerdo que dejé mi bicicleta apoyada sobre un cartel y me tiré como si fuese una pileta, y los clientes, que esperaban su diario, me bautizaron Pato al ver esa escena‘, explica.
Finalmente, volvió a subrayar el respaldo permanente desde diario NORTE e invitó a quienes transitan de forma constante por esa esquina a encontrar también revistas infantiles como también semanarios o publicaciones sobre todo lo referido al mundo del espectáculo.











