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Jimena Gusberti: "Me gustan los libros que no están tutelando a los niños y niñas"

En esta charla sobre la importancia de que las personas pequeñas tomen contacto con la lectura, nuestra entrevistada reveló que en su formación fue fundamental la biblioteca de la escuela pública: "Había ahí gente idónea que me invitaba a leer". 

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Desde hace más de treinta años está en la educación. Se especializó en literatura para niños, niñas y jóvenes y trabaja en la promoción de la lectura. Hace tiempo tiene un espacio en Radio Nacional Resistencia, en el programa Aire de Mañana. En la página de la radio están grabados sus micros y es posible acceder a sus recomendaciones de cuentos, novelas, poesías. Afloran allí autoras y autores de la región y del país que se encienden con su voz.

 "Los lenguajes artísticos están en ebullición y Resistencia es una ciudad que genera actividades artísticas en diversas ramas -literatura, música, teatro, artes plásticas, entre otras. Mi familia estaba interesada en el arte y mi trayecto lector arranca ahí, con el deseo de leer libros desde niña. Seguí con ese interés en la adolescencia y después elegí la carrera de letras", así revive Jimena Gusberti sus comienzos como lectora. 

Cuando estudió el profesorado en Letras, hace más de treinta años, no existía una especialización sobre literatura para las infancias. Por aquellos años había un estallido editorial, había mucha gente escribiendo para niños y niñas. Pero todavía no estaba formalizado el campo de estudio de la literatura en esas áreas, estaba en plena formación. Hoy está consolidado.

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5inco Imprescindibles: María Elena Walsh, “Zoo loco”; Gustavo Roldán, “Dragón”; Laura Devetach, “Canción y pico”; Graciela Montes, “Aventuras y desventuras de Casiperro del Hambre”; Ema Wolf, “Los imposibles”

Bibliotecas escolares

Una niña habla con adultos y adultas que le acercan libros. Mira los estantes y sus ojos recorren los nombres de escritores y escritoras de distinta índole. Las palabras que destellan metáforas le permiten soñar o crear mundos. En la charla Jimena abrió la intimidad de su hogar: "Mi familia era una familia de municipales, se invertía en libros y teníamos textos de política, ciencias sociales, arte, entre otras cosas. Pero yo quería leer libros de aventuras y de mundos de ficción. Esos libros que yo buscaba los encontraba en mi escuela pública. La biblioteca de la escuela era un refugio. Hoy lo pienso y estoy convencida de que una parte muy valiosa de mi formación vino de las bibliotecas escolares. En la biblioteca había gente idónea que me invitaba a leer y que todo el tiempo me facilitaba textos. Fui una niña lectora", afirma, y su sonrisa se adivina en la voz amable y cálida que llega a través del teléfono. 

A ella le gusta hablar de libros, de lecturas y de cultura. Hizo programas de radio y en estos momentos se está formando para hacer podcasts para fomentar la lectura en otros formatos. 

Es profesora de Letras, egresada de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) y es Master en Promoción de la Lectura y la Literatura Infantil por la Universidad de Castilla-La Mancha. Por estos y otros motivos llegamos Jimena Gusberti. Las palabras van pintando de colores una comunicación telefónica que preparamos durante días para poner de relieve la importancia de que niños, niñas y adolescentes lean.

—¿Por qué es importante leerle a los chicos?

Jimena sonríe. Sus palabras llegan más lentas a través del teléfono como quien baja el volumen de una canción. Se abre una pausa por un momento, hasta que ella corre el eje de la entrevista.

—Para ser más cuidadosos podemos reformular la pregunta: ¿por qué es importante que uno lea? 

—Porque a veces ponemos toda la expectativa en niñas y niños, pero la cosa se sistematiza y se vuelve valiosa cuando ellas y ellos entienden que en su entorno la lectura es buena. Más allá de un discurso favorable a la lectura, lo más importante es una práctica de lectura que se vea en la conducta de los adultos. Si no, como depositar en las infancias la necesidad de leer, mientras en el mundo adulto se hace otra cosa. 

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Jimena Gusberti rodeada de textos para niñas, niños y adolescentes en tiempos donde hacía radio en el Cecual. (Foto: Mario Caparra)

—Ahí entramos también en otro debate que atañe a los adultos. ¿Hoy se lee más o menos que antes?

—Claro, ese es un tema eterno hoy en los seminarios. Hoy se lee el doble que antes, pero la cuestión recae sobre qué se lee. Hoy todo el tiempo la gente está leyendo, escribiendo o viendo mensajes, pero… ¿qué hay en el menú? Una experiencia de lo literario, si no es cuidada, puede ser nociva. Es buena la práctica lectora, pero hay que saber seleccionar y revisar qué estamos leyendo.

La experiencia de la lectura es hermosa, sin importar la edad que tengas. También es hermoso que te lean. Nos encanta cuando nos leen, porque ahí se establece un vínculo, el lector le pone una voz y una interpretación a un texto. Cuando leés, acompañás la construcción de un sentido; eso es irreemplazable y es una experiencia única. Se trata de una experiencia que no se adquiere de otra manera. Cuando te leen pasa algo especial. Estoy a favor de las múltiples experiencias de lectura para las infancias.

—¿Existe una literatura especial para niñas, niños y adolescentes?

—Esta es una discusión abierta. Hay distintas líneas de pensamiento al respecto: por un lado, tenés a los autores "clásicos", a los que hoy llamamos clásicos, pero que en su momento no escribieron para niñas y niños. Por ejemplo, "Caperucita Roja", de Charles Perrault, uno de los cuentos más tradicionales del mundo, no fue pensado para las infancias. Es una historia muy vieja que viene de la tradición oral, recogida por Perrault, quien la escribe en francés y la acomoda para las adolescentes de la corte en una de las primeras versiones escritas que circulan. Desde ahí hasta el día de hoy tenemos miles de versiones del mismo cuento. Por ello, insisto, hay muchos autores que escribieron para adultos o para jóvenes y después se las apropiaron las infancias. 

Por otro lado, hay una corriente que sostiene que sí existe una literatura para niñas, niños y adolescentes. Es una franja del mercado: ahí se abre una tensión donde están los que escriben para niños y niñas que tienen menos tiempo viviendo en este mundo y por ello tienen recursos distintos para construir sentido. Teniendo presente estas cuestiones, hay escritores y escritoras que ponen por delante la construcción de lo literario, es decir que ponen en primer plano cómo decir ciertas cosas, y después dejan ver el tema del que están hablando. Porque en definitiva, se trata de otorgarles a les niñes y adolescentes el derecho a la metáfora. El lenguaje metafórico es el canal de creación de un mundo imaginario y por ello me gustan los libros que no están tutelando a los niños y niñas. 

—Mencionaste el cuento de "Caperucita Roja", ¿el segmento también está conformado para la reescritura?

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—Claro. Este cuento, por ejemplo, es un clásico que ha sufrido muchas modificaciones y reelaboraciones. Esto es lo que llamamos reescritura. Tenemos escritores y escritoras que piensan ya en el grado de circulación que tendrá su obra. El que escribe "para". Por otro lado están las editoriales que están enfocadas en vender. Todo el circuito de literatura para niños y niñas es una franja de mercado, está segmentada sobre sí misma. 

Por ejemplo, vos tomás la contratapa de un libro y encontrás toda la información: para la maestra que lo quiere usar, para el padre o la madre que lo va a comprar, hay varios elementos de para-textos diseñados para que vos consumas ese material. 

—En la radio hacés varias recomendaciones de distintos géneros, ¿con cuál te sentís más cómoda?

—Soy lectora. Busco sorprenderme como lectora. Hace más de veinte años que trabajo en la promoción de la lectura, y todos estos años me llevó a leer de todo. Me gusta que la literatura me deje pensando, con personajes inesperados que abran el juego a diferentes temas. La poesía es lo más sorprendente, renueva dentro de la palabra poética, toca fibras íntimas, y hacer resonar algo es importante. Además, me gusta releer. Retomo un libro cuando estoy preparando algo para la radio, y por ello releo mucho.

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