El padre del sargento Gerardo Ramos acusa a jefes de Investigaciones de "armar causas"
El suboficial Gerardo Ramos se negó a declarar ante la fiscal Liliana Irala. Fue uno de los que halló los 40 kilos de cocaína en una casa de Barranqueras.
El sargento primero Gerardo Ramos se desempeñaba en la comisaría Segunda de Resistencia. Para la fiscal Irala, que lo tuvo ya sentado frente suyo y no declaró, Ramos tenía connivencia con delincuentes, según una pericia practicada al celular.
El hombre de la Policía del Chaco estuvo presente, en agosto, cuando allanaron el domicilio de Lestani al 500 en Barranqueras por una causa de robo y en el techo hallaron 40 kilos de cocaína: la droga fue valuada en 130 millones de pesos, siendo el secuestro más grande de la historia en el Gran Resistencia.

El hilo conductor hasta Ramos surge a partir de la detención de Néstor "Tuly" Carrizo Fernández, a quien se le secuestró su celular cuando cayó preso: de acuerdo con los fundamentos que ofreció la fiscal a la jueza María de las Mercedes Pereyra para que habilite el allanamiento en el domicilio de Ramos y su aprehensión es que se peritó el teléfono de "Tuly" y se hallaron mensajes que demostrarían connivencia entre el policía y el delincuente.
El padre del sospechoso, comisario inspector retirado Horacio Ramos, en una nota dirigida a NORTE dio su versión de los hechos, y asegura que no hay pruebas que incriminen al hijo.
Apuntó contra varios
"El sargento Ramos sigue detenido y desde la fecha de su detención al día de hoy no se reunió ningún tipo de pruebas en su contra. El jueves próximo pasado debía realizarse una audiencia para determinar la veracidad de algunos procedimientos policiales, pero esta fue suspendida para el jueves que viene. Nosotros creemos que todo está armado, vaya a saber con qué finalidad, por el personal de la División Delitos Contra la Propiedad de Investigaciones", apuntó.
Ramos dio nombres de los que, según él, están detrás: "Ellos son el comisario principal Rolando Daniel Sosa; el subcomisario Marcelo Fabián Leites; la subcomisario Soraya Elizabeth Ibarrola; y el oficial auxiliar Nicolás Domínguez Portillo. El mencionado Sosa, según dicen los que lo conocen, tiene un buen verso y un poder de convencimiento tremendo, el mismo siempre se jacta de manipular como quiere a la mayoría de los fiscales para obtener los objetivos que pretende, que sería involucrar sin pruebas a personas inocentes en hechos que se investigan".
El exjefe policial repasa: "En fecha 12 de abril de 2020 se produce un hecho delictuoso en la joyería Alemis, ubicada en Calle Cordoba 85 aproximadamente, donde los cacos se apoderaron de joyas varias. Los integrantes de esa división por este hecho detuvieron a dos personas que trabajaban como trapitos, quienes aparentemente el delito que cometieron fue pasar ese día frente a la joyería, y esto se demuestra días después cuando personal de las comisarías Segunda y Octava identifican a los verdaderos autores y secuestran gran parte de las joyas sustraídas. También tenemos el caso ocurrido el 21 de junio de 2022, en el asalto al esposo de una fiscal, cuando delincuentes le sustrajeron ocho millones de pesos. Por este caso detienen y le hacen un allanamiento a un empleado municipal de apellido Acuña, el que estuvo detenido quince días y es liberado porque demostró que el día y hora del hecho se encontraba trabajando. Siguiendo con la investigación es dable destacar la detención que sufrió una persona de apodo "Bruja" y de apellido Zalazar, por un robo ocurrido en un shopping, demostrando que este señor nada tenía que ver con el caso y recuperó su libertad", recalcó Bravo.
Otro caso "es la detención de un policía que trabajaba en Basail, quien es detenido en averiguaciones de varios hechos a mano armada, supuestamente cometidos por dos masculinos altos y robustos, montados en una motocicleta, siendo que el mencionado policía es de estatura baja, que hablando con los damnificados de estos delitos todos fueron contestes en afirmar que en Investigaciones le exhibieron la fotografía del policía y les exigieron que afirmaran que se trataba de uno de los autores".
El comisario retirado agrega: "Ahora vamos al modus operandi de los allanamientos a personas que toda su vida trabajaron de armeros. Por medio de un informe policial de un subalterno, los relacionan con un delincuente y así conseguían los oficios judiciales para allanar, porque ellos sabían de antemano lo que iban a secuestrar. ¡Sí, adivinaron!, se encontrarían con armas, y aquí empezaba el show mediático en la prensa. Los aludidos armeros son uno de Fontana, uno del barrio Juan Bautista Alberdi; y el último un policía retirado de apellido Cardozo (que se retiró con la última jerarquía y una conducta intachable durante sus más de treinta años de servicios), con quien dialogué, y muy apesumbrado me contó que le armaron la causa y, hasta el día de hoy, por el hecho que se otorgó el allanamiento no le hicieron ningún tipo de notificación, ni en Investigaciones, ni en Fiscalía, solamente pasaron el expediente al fuero federal".
Solicita testigos que se animen a denunciar
"Como estos deben haber ocurrido numerosos casos en esta ciudad, y aquí, si se investiga como corresponde, y se determina la responsabilidad de los policías, ahora sí, nos encontraríamos ante el delito de asociación ilícita, cuyo requisito es la participación de tres o más personas que conforman una banda para cometer ilícitos".
"Por medio de NORTE pido a las personas que de una u otra manera hayan sido perjudicadas, que hagan las demandas que corresponden, porque como sociedad no nos merecemos estos funcionarios policiales ya que la Policía está para protegernos, no para hacernos daño. Y si dejamos pasar esta oportunidad, van a seguir con sus andanzas y el día de mañana le puede tocar el turno a cualquier ciudadano inocente".
"Esto se va a agravar"
"Nosotros creemos que la detención del sargento Ramos es un mensaje mafioso del narcotráfico, porque fue él, con algunos compañeros, los que hace poco tiempo secuestraron 44 kilogramos de cocaína. Esto, anticipo desde ya, se va a agravar porque no sé si se dieron cuenta de que en esta ciudad y en Sáenz Peña ya comenzaron las amenazas, extorsiones y algunos crímenes: por ejemplo, los ocurridos en el barrio Jorge Newbery, que hasta la fecha no se han esclarecido. Sabemos que el narcotráfico compra voluntades de las personas, tal cual ocurre hoy en día en la ciudad de Rosario, donde en lo que va del año se cometieron más de 250 homicidios. No esperemos a que esto suceda en esta ciudad o en Sáenz Peña, porque si en un solo procedimiento se incautó la cantidad antes mencionada, es dable pensar que en este momento en esta provincia deben existir cientos y cientos de kilogramos de este estupefaciente", concluye Horacio Edmundo Ramos











