Resistencia23°Min. 20° • Max. 31°

Los peligros del armamentismo civil

En Argentina las muertes por armas de fuego superan a otras causas de fallecimientos relacionadas con enfermedades como el sida, la tuberculosis, la leucemia y la meningitis. Así lo advierte la Red Argentina para el Desarme, una organización no gubernamental que trabaja en la prevención de la violencia y promueve la reducción de la proliferación de armas de fuego, una tarea que se ha vuelto más importante en tiempos en los que aparecen voces a favor del armamentismo civil.

Estudios realizados para abordar el problema del armamentismo civil en distintas partes del mundo confirman que la proliferación de armas en manos de personas que no están preparadas para manejarlas trae aparejado un aumento del número de muertos por accidentes, homicidios, femicidios o suicidios. Además, incrementa el riesgo de morir o resultar herido en una situación de delito y contribuye a que muchos conflictos entre personas sean resueltos de manera violenta. Es por eso que expertos en seguridad remarcan la necesidad de que no se aliente la tenencia de armas en los hogares y que la administración y el manejo de las mismas queden en manos del Estado.

El ejemplo más frecuente que se cita a la hora de alertar sobre los peligros del armamentismo civil es el caso de los Estados Unidos, que es el único país del mundo donde las armas civiles superan en número a su población y donde se registra al menos un tiroteo masivo al año. Según la organización no gubernamental Gun Violence Archive, que lleva un registro de los incidentes de violencia armada en EEUU, sólo en la primera mitad de este año se produjeron 49 tiroteos en escuelas norteamericanas. El ataque a establecimientos escolares que dejó el mayor saldo de muertos y heridos en ese período fue el que ocurrió el 24 de mayo pasado, cuando un joven ingresó a los tiros en una escuela de la localidad de Uvalde, en Texas, matando a 19 menores y dos docentes.

Pero el interés por alentar el armamentismo en la población también se observa en nuestra región, más concretamente en Brasil, donde el actual presidente Jair Bolsonaro llegó a decir que "cuanto más armado esté un pueblo, mejor para todo el mundo" y, siendo fiel a esa creencia, desde que llegó a la presidencia en 2019 y bajo el pretexto de combatir la inseguridad firmó más de 30 decretos autorizando la adquisición, por parte de la población civil, de armas de fuego y munición cuyo uso sólo estaba permitido a efectivos de la policía y de las fuerzas armadas. Pero un mes antes de las elecciones celebradas el domingo pasado, un ministro de la Corte Suprema de Justicia de Brasil ordenó suspender de manera temporal estos instrumentos legales por el "riesgo de violencia política" que podía representar el aumento en la portación de armas en un contexto de elecciones muy polarizadas.

El lunes pasado se conmemoró el aniversario del nacimiento de Mahatma Gandhi, líder del movimiento de la Independencia de la India y pionero de la filosofía de la no violencia. En su homenaje la Asamblea General de la ONU declaró el 2 de octubre el Día Internacional de la No violencia. Esta semana, el organismo internacional difundió un documento en el que señala que el nombre de Gandhi trasciende las fronteras y lo recuerda no solo por su vehemente adhesión a la no violencia y el humanismo como ideal supremo, sino también como figura de referencia para hombres y mujeres en la vida pública, el pensamiento político y el gobierno, y como símbolo de los anhelos y esperanzas de todos los habitantes del planeta. Es de esperar que nuestra sociedad comprenda que la mejor manera de garantizar la seguridad ciudadana no consiste en tener más armas en los hogares, sino que, sin desconocer que la conflictividad es parte de la vida en comunidades, pasa por la promoción de una cultura de la no violencia y firme creencia en la resolución pacífica de los desacuerdos. Como bien señala la Red Argentina para el Desarme, una democracia define con claridad los mecanismos y dispositivos para gestionar la conflictividad que se produce en el seno de una comunidad, recordando que la democracia implica que existe un consenso social de no utilizar la violencia como medio para la resolución de los conflictos.

Te puede interesar