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Acceso a Internet en regiones productivas

La agricultura familiar campesina e indígena es el sector de la ruralidad que más gravemente tiene vulnerado su derecho a la conectividad rural y la comunicación.

Así lo revela el informe preliminar Conectividad y Comunicación en Zonas Rurales de Argentina elaborado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom).

Según el documento, esta carencia impacta de lleno en el acceso a servicios básicos, prestaciones sociales y derechos humanos esenciales, así como en las condiciones productivas y de comercialización de su producción.

Se trata de un informe publicado el año pasado que sirvió, entre otras cosas, para instalar el debate alrededor de una temática que tiende a ser eclipsada por los conflictos y tensiones de los grandes centros urbanos.

El diagnóstico, que se apoya en una muestra de 311 parajes rurales de distintos puntos el país, muestra que más del 40,2 % no tiene acceso a Internet, índice que aumenta a un 86 % cuando se incluyen las zonas que cuentan con una mala o regular conectividad, realidad que -según los autores del trabajo de investigación- es común en todo el territorio productivo federal.

Cabe recordar, a modo de ejemplo, que en diciembre del año pasado mujeres y hombres que forman parte del Frente Nacional Campesino se vieron obligados a viajar desde El Impenetrable a la ciudad de Resistencia para volver a alertar que las históricas postergaciones que empeoran las condiciones de vida en puestos y parajes no hacen más que profundizar el éxodo rural hacia las periferias de las ciudades.

Si bien se están desarrollando distintos proyectos de conectividad con fondos del servicio universal del Ente Nacional de Comunicaciones, tal como lo señala el informe Conectividad y Comunicación en Zonas Rurales, la compleja situación económica que atraviesa el país podría demorar esas y otras iniciativas similares pensadas para mejorar la conectividad en las zonas más postergadas.

Mientras tanto, es necesario que el asunto se mantenga en la agenda pública y así lo entendió el Consejo Agroindustrial Argentino, que llevará a cabo el 13 de octubre próximo, un encuentro federal a fin de poner la lupa sobre el desafío que representa revertir el problema de las limitaciones que existen en el acceso a Internet en grandes regiones productivas del país.

Se trata del encuentro que se realizará en esa jornada, tanto con modalidad remota como presencial (en sedes de Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Bahía Blanca), bajo el lema "Conectividad rural, arraigo y productividad" y que tiene como objetivo poner en agenda la importancia clave de la conectividad en las políticas públicas que se diseñen para mejorar la productividad y la educación y para promover más y mejores oportunidades en localidades del interior de todo el país.

Hay otro dato a tener en cuenta a la hora de abordar el debate sobre esta cuestión: de acuerdo con datos relevados por el INTA, para 72 % de las organizaciones de la agricultura familiar que trabajan con ese organismo, las tecnologías móviles son muy necesarias en su vida diaria.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que casi un 70 por ciento de las empresas agrícolas y ganaderas productivas registradas en el último Censo Agrícola y Ganadero que contiene datos de todo el país, están constituidas por organizaciones familiares, un dato que confirma la importancia que tiene la agricultura familiar que se basa en pequeñas extensiones de tierra, de donde sale más del 60 por ciento de los alimentos que se consumen en los hogares argentinos.

La brecha que aún existe en materia de acceso a la salud, a la educación y a infraestructura básica entre las zonas rurales y los centros urbanos más poblados de nuestra provincia es una de las principales causas del éxodo silencioso de jóvenes que migran hacia las ciudades con mayor población en busca de mejores oportunidades.

Si bien la migración desde el ámbito rural al urbano no es un fenómeno nuevo en el Chaco, y mucho menos en el resto del país, sí lo es la posibilidad de abordar el problema con herramientas -como la conectividad rural para reducir la brecha digital- que pueden generar nuevas oportunidades e impulsar el desarrollo en localidades más pequeñas.