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Ciudades más saludables

Promover el uso de las bicicletas o el transporte público y que las personas caminen por las ciudades disfrutando de sus calles y espacios verdes son algunos de los objetivos de la Semana de la Movilidad Sustentable, que se celebra hasta el jueves en todo el mundo.

La iniciativa surgió en el año 2000 en unos pocos países de la Unión Europea, pero al cabo de más de dos décadas la idea de sumar esfuerzos para reducir el uso de vehículos particulares, y así disminuir la contaminación en las grandes urbes, hoy se extiende por ciudades de todos los tamaños y de todo el planeta.

Los más entusiastas de la movilidad sustentable aseguran que son cada vez más las ciudades que diseñan políticas públicas para garantizar un mayor bienestar a sus ciudadanos, a través del desarrollo de infraestructura y el impulso de actividades más saludables como andar a pie o en bicicleta. Es que, según los especialistas, varios minutos al día dedicados a alguna actividad física contribuyen a reducir las tensiones y a mantener un buen estado de salud.

Se dice que una ciudad contribuye a cuidar la salud de sus ciudadanos cuando sus calles invitan a caminar, andar en bicicleta o, simplemente, a disfrutar del tiempo al aire libre. Por el contrario, en aquellas urbes donde no se promueve la actividad física, donde hay un uso exagerado de vehículos particulares que sobrecargan el tránsito y generan más ruidos y contaminación, son más altas las probabilidades de padecer alguna enfermedad.

La actividad física diaria, en espacios urbanos más naturales y agradables, contribuye a una disminución en enfermedades coronarias y cardiovasculares. Además, las calles bien diseñadas, con espacios que invitan a permanecer en el lugar, ayudan a reducir el estrés. No es casual que en muchas ciudades actualmente se aliente el uso de bicicletas en lugar de los autos. Según los especialistas, pedalear regularmente todos los días, además de ayudar a quemar calorías, resulta muy beneficioso para la buena salud del corazón. También contribuye a tonificar los músculos de las piernas, fortalecer la zona lumbar y a prevenir lesiones en las rodillas. Para que una persona pueda gozar de estos beneficios no hace falta que se dedique al ciclismo deportivo en forma profesional: usar la bicicleta para salir de paseo en los ratos libres, o bien para ir al trabajo, es un buen comienzo para quienes pasan muchas horas sentados frente a una computadora o cumpliendo tareas que no requieren mucho movimiento físico.

En los Países Bajos, por ejemplo, la secretaria de Estado de Infraestructura y Obras Públicas de Holanda alienta a los ciudadanos a usar la bicicleta y a dejar los vehículos particulares solo para viajes de larga distancia. Hace unos años, el gobierno propuso pagar una compensación de 19 centavos de euro por cada kilómetro que se recorra en bicicleta hacia y desde los lugares de trabajo, con el fin de evitar los embotellamientos y el aumento de la contaminación en las áreas más densamente pobladas.

Una iniciativa similar en Francia paga 25 centavos de euro por cada kilómetro recorrido a los empleados que utilizan bicicletas para ir a sus trabajos. En rigor, se puso un límite máximo 15 kilómetros por día recorrido para poder cobrar ese incentivo monetario que, vale aclarar, entregan solo las empresas privadas que adhirieron al proyecto y que luego recuperan el monto aportado a través de deducciones impositivas.

Todo parece indicar que las bicicletas vuelven a ser protagonistas en muchas ciudades del mundo. La fabricación masiva de estos rodados comenzó en 1890 y en esos años fue un símbolo de libertad para los movimientos feministas europeos. En este siglo XXI, estos vehículos de dos ruedas siguen siendo el medio de transporte más económico, ecológico y saludable que aporta grandes beneficios para la salud mental y física de las personas. Sin importar el tamaño ni el modelo, las bicicletas, además de ser una gran aliada para la salud del usuario, también contribuyen a mantener bajos niveles de contaminación en las ciudades.

Es de esperar que en los próximos años las ciudades de nuestra provincia dispongan de más infraestructura que facilite esta movilidad sustentable y que, al mismo tiempo, cuenten con mejores calles que garanticen la seguridad de los ciclistas.