Viruela símica: no hay que bajar la guardia
Desde que se detectó en Europa en los primeros días de mayo pasado, los casos de viruela del mono -también llamada viruela símica- ya se han reportado en más de 90 países. En julio la Organización Mundial de la Salud declaró a esta enfermedad como emergencia de salud pública con carácter internacional y esta semana se registró el primer caso en nuestra región.
Se trata de una infección zoonótica vírica, lo que significa que puede propagarse de animales a seres humanos. También puede pasar de una persona a otra a través del contacto directo con la erupción infecciosa, costras o fluidos corporales. Este tipo de transmisión puede producirse por contacto estrecho con secreciones de las vías respiratorias o lesiones cutáneas de una persona infectada, o con objetos contaminados recientemente. La transmisión a través de diminutas gotas respiratorias suele requerir un contacto cara a cara prolongado, lo que aumenta el riesgo para los profesionales de la salud y para los familiares de la persona enferma que comparten el mismo hogar.
En nuestro país el número de contagios informados siguió en aumento, aunque hasta el momento no hay casos de extrema gravedad. Según la OMS, la cadena de transmisión documentada más larga en una comunidad ha aumentado en los últimos años de seis a nueve infecciones sucesivas de persona a persona. Esto, sostienen los expertos del organismo internacional, puede ser un reflejo de la disminución de la inmunidad en todas las comunidades debido al cese de la vacunación contra la viruela. En este contexto, es de vital importancia que la comunidad tenga información clara sobre cómo se producen los contagios para, de esa manera, evitar las situaciones de mayor riesgo.
Un dato tranquiliza a los sistemas de salud: a diferencia del Sars Cov 2 que provoca el Covid-19, el virus de la viruela del mono -el Monkeypox virus-, también identificado como MPXV, por sus siglas en inglés, no es un patógeno desconocido para la comunidad científica, como en su momento lo fue el coronavirus que desató la pandemia. La viruela símica, como se dijo, es una zoonosis vírica, es decir, una enfermedad provocada por virus transmitidos de los animales a las personas que produce síntomas parecidos a los que se observaban en el pasado en los pacientes de viruela, aunque menos graves.
El caso reportado esta semana en Corrientes es el primero en la región. Teniendo en cuenta la proximidad con nuestra provincia, es importante que la población reciba información clara sobre cómo se producen los contagios para, de esa manera, evitar las situaciones de mayor riesgo. La enfermedad se ha manifestado en los últimos años principalmente en regiones de África central y occidental, por lo general cerca de selvas tropicales, aunque su presencia está aumentando en las zonas urbanas. El primer caso humano de viruela del mono se identificó en la República Democrática del Congo en 1970. Hasta ahora, se han identificado casos en once países de África occidental y central.
La oenegé Médicos Sin Fronteras y otras organizaciones humanitarias advierten que, tal como ocurrió en su momento con las vacunas para hacer frente al Covid-19, la falta de acceso a la vacuna de la viruela del mono en la mayoría de los países de África vuelve a ser un problema que impacta en la salud global. La asesora médica de vacunas de la Campaña de Acceso de Médicos sin Fronteras, Sharmila Shetty, dijo que lo que se necesita para es una mayor equidad de la distribución de vacunas contra el virus MPXV es una transferencia tecnológica a empresas africanas, para que los países de ese continente no tengan que depender únicamente de las donaciones de los estados más desarrollados.
Tal como observó la OMS, el nuevo escenario que plantea la viruela símica requiere una especial atención de las autoridades sanitarias en nuestra región. Se deben adoptar medidas de prevención para reducir el riesgo de la propagación de la enfermedad.
Si bien para la OMS el riesgo de viruela del simio es moderado a nivel global, es un error bajar la guardia y subestimar a esta enfermedad. Los virólogos coinciden en que es posible controlar el actual brote que se presenta a nivel global si se aplican estrategias de reducción de riesgo, como las medidas de protección y prevención para todas aquellas personas que forman parte de los llamados grupos vulnerables: individuos inmunodeprimidos, niños, adultos mayores y mujeres embarazadas.










