Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarionorte.com/a/222154

El Rojo lo ganó en una ráfaga gracias a Fernández

Sarmiento lo ganaba con un gol de Fernia, pero Leandro rescató a Independiente y convirtió dos goles en tres minutos para darlo vuelta.

Fernández celebra uno de sus goles. Foto: Juan José García.

Hay jugadores que pueden ganar un partido. Y Leandro Fernández demostró que es uno de esos futbolistas capaces de cambiar el rumbo de un encuentro. Rebelde, temperamental, inclasificable e impredecible, el delantero de 31 años dio vuelta la historia en una ráfaga de apenas tres minutos. Sus dos goles en un lapso de tres minutos fueron un merecido premio a la perseverancia, la tenacidad y la persistencia.

En un equipo que perdía, que se ahogaba en la frustración, que naufragaba en las turbias aguas de la intrascendencia y no se la caía ni una idea para sumergirse en el área de un Sarmiento que procuró cerrarse tras ponerse en ventaja, el atacante intentó siempre. Y contagió a todos con su temple, con su enjundia para impedirles desmoronarse. Y rescató a sus compañeros. Y también a Julio César Falcioni, quien hubiese quedado en la cuerda floja si el Rojo no lograba volverse de Junín con tres puntos atesorados en la valija.

Jugó un buen partido Independiente. De hecho, mereció terminar el primer tiempo en ventaja ya que supo generar varias situaciones muy claras de gol. Sin embargo, los de Avellaneda padecieron la falta de eficacia: tuvieron un cabezazo de Insaurralde que tapó Meza, un disparo desviado de Pozzo tras una gran jugada individual de Batallini, una bomba de Fernández que sacó el arquero y un cabezazo de Barreto que se estrelló en el travesaño. Todo pareció desmoronarse para el Rojo cuando, en el arranque del complemento, Fernia abrió el partido para el Verde luego de una jugada accidentada en la que hubo errores del arquero Milton Álvarez, Vigo y Barreto.

Ya en desventaja, Independiente sintió el fuerte impacto anímico del gol del gol de Sarmiento. No merecía ir perdiendo, pero perdonar es un pecado capital en el fútbol. Los dirigidos por Falcioni lo habían hecho varias veces en el primer tiempo y estaban pagando el precio más alto por la falta de eficacia.

En ese momento, cuando el fastidio y la impotencia comenzaban a apoderarse de un conjunto que no encontraba la forma de quebrar a la férrea defensa del local, Fernández apareció para levantar a la tropa. No siempre con buenas resoluciones, aunque sí con mucho corazón. Por momentos inestable, el delantero fue al frente con orgullo.

Salió a defender su amor propio a capa y espada mientras otros agachaban la cabeza. Batallini, otro que muchas veces resolvió mal, lo acompañó en esa aventura, en esa pelea contra las adversidades que se le presentaron a Independiente durante el partido. Fue en ese instante cuando la fortuna, que le venía dando la espalda al Rojo, se apiadó y decidió hacerle un guiño a Fernández, quien de tanto intentar tuvo premio y contó con dos desvíos que lo ayudaron a empujar la pelota hacia la red.

Independiente, que venía de vencer a Aldosivi, volvió a ganar dos partidos de forma consecutiva por torneo después de más de un año.- La última vez había sido entre la sexta y séptima fecha de la Superliga de 2021, cuando se impuso a Racing (1-0) y Rosario Central, el 12 de agosto, también con el Emperador en el banco. En el medio había pasado una eternidad:51 partidos por campeonato y también el ciclo entero de Eduardo Domínguez. El Rojo lo ganó por el espíritu, por la garra de Fernández.

Fuente: Infobae.