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Beneficios de mantener ambientes bien aireados

Ventilar, filtrar y limpiar el aire que se respira en ambientes cerrados forman parte de las medidas más efectivas para reducir el riesgo de contraer enfermedades causadas por virus respiratorios. Varios estudios científicos que se hicieron en los meses más críticos de la pandemia demostraron que los beneficios de una correcta ventilación van mucho más allá del coronavirus.

Según datos oficiales, en nuestra provincia se registró en la última semana un importante descenso de casos de Covid 19, por lo que es de esperar que la curva de contagios siga descendiendo. Pero no hay que bajar la guardia. Hoy se sabe que, además del lavado frecuente de manos y de las campañas de vacunación, también es importante la renovación permanente del aire para evitar que se multipliquen los contagios.

Como se sabe, la transmisión del virus Sars Cov 2, que causa la enfermedad Covid 19, se produce a través de pequeñas gotas que normalmente una persona libera al respirar, hablar, estornudar o toser, y que permanecen flotando más tiempo en los ambientes cerrados. A medida que aumenta la concentración de estas gotas en un espacio con poca ventilación también aumentan las posibilidades de contagio. Por eso los expertos aconsejan que el aire circule en forma permanente para evitar que se acumulen estos aerosoles que facilitan la propagación del patógeno.

Está comprobado que la ventilación de aulas, oficinas, locales y cualquier otro espacio que es compartido por varias personas durante varias horas es fundamental para evitar nuevos contagios. Si se tiene en cuenta que en nuestra provincia se acaba de establecer el carácter optativo del uso del barbijo en lugares cerrados, laborales, recreativos y educativos, entonces es importante que se haga hincapié en la necesidad de ventilar bien los ambientes, pero no solo para prevenir contagios del patógeno que provoca la enfermedad Covid 19 sino para reducir también el riesgo frente a otros virus respiratorios.

Los investigadores que estudian el comportamiento de los aerosoles en lugares cerrados señalan que mantener puertas y ventanas abiertas de manera continua genera un flujo de aire permanente, y eso evita que se acumulen las pequeñas gotitas a las que se adhieren los virus. No obstante hay que reconocer que el riesgo de transmisión cero no existe. Todas las medidas de prevención reducen el riesgo, pero no lo eliminan completamente. Pero si queda claro que las diminutas partículas cargadas de virus permanecen en el aire de las áreas mal ventiladas, entonces se comprende mejor por qué las actividades al aire libre son más seguras que las que se realizan en el interior de un edificio.

Cabe recordar que algunas enfermedades respiratorias comunes como la gripe también se originan en virus que se propagan por aerosoles, y por eso es importante asegurar que en el lugar donde se pasan muchas horas tenga una correcta ventilación. Días atrás, el microbiólogo de la Universidad McGill, de Canadá, Raymond Tellier, planteó que es poco probable que el Sars-Cov-2 sea la última pandemia transmitida por el aire, y por lo tanto las mismas medidas que protegen de los virus comunes también podrían proteger del próximo patógeno desconocido.

Los expertos en la prevención de enfermedades causadas por virus respiratorios aconsejan evitar o reducir al máximo las situaciones que faciliten la inhalación del aire exhalado por las personas con las que se comparte un mismo espacio. Para reducir el riesgo, observan, es necesario evitar los espacios cerrados con mucha gente y los entornos con poca ventilación.

Un trabajo de divulgación realizado por el científico español experto en el estudio de aerosoles y profesor de Ciencias Ambientales en la Universidad de Colorado, EE.UU., José Luis Jiménez, confirma que el contagio con virus respiratorios es mucho más fácil en interiores con poca o nula ventilación que en lugares al aire libre. Esto se debe a que el patógeno se mantiene flotando más tiempo en el aire entre cuatro paredes. Lo hace con finos aerosoles que contagian con solo respirarlos. En los espacios abiertos, en cambio, se diluye. A este fenómeno se lo compara con el humo de un cigarrillo. Una persona comparte una habitación con un fumador, entonces tiene muchas más probabilidades de aspirar el humo que si estuviera con el mismo fumador al aire libre. De ahí la importancia de ventilar bien todos aquellos espacios que se comparten con muchas personas a la vez.

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