El hombre que se opuso a la carrera armamentista
El último líder de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov, falleció el martes a los 91 años, en Moscú. Será recordado como una de las principales figuras políticas del siglo XX, que trabajó por la creación de un orden mundial más pacífico. Por su compromiso con la reducción de arsenales nucleares, recibió el Premio Nobel de la Paz en 1990.
En octubre de 2018, Gorbachov escribió un artículo periodístico, que fue publicado por The New York Times, en el que alertaba de que todavía quedaban demasiadas armas nucleares en el mundo.
Su advertencia tomó estado público poco tiempo después de conocerse la decisión del entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de retirar a su país del Tratado sobre Misiles de Alcance Medio y Corto, firmado en 1987 Washington y Moscú para prohibir los misiles balísticos y de crucero con alcance de entre 500 y 5500 kilómetros.
La idea del mandatario norteamericano finalmente se concretó el 2 de febrero de 2019, cuando la potencia del norte suspendió en forma unilateral sus obligaciones derivadas de ese acuerdo. En ese momento, la salida del Tratado por parte de EEUU despertó temores en la comunidad internacional ante lo que se podía interpretar como el inicio de una nueva carrera armamentística global. Los miedos no fueron infundados.
Hoy el mundo mira con preocupación la invasión de Rusia a Ucrania y el aumento de tensiones entre China y Estados Unidos por la reciente visita de la presidenta de la Cámara de Representantes de EEUU, Nancy Pelosi, a Taiwán.
Además, el reacomodamiento de fuerzas en el tablero geopolítico mundial tiene como telón de fondo nuevas y crecientes tensiones en la relación entre Estados Unidos, Rusia y China, tres de los países que, junto con el Reino Unido y Francia, poseen el mayor número de armas nucleares.
Al grupo de naciones que disponen de este armamento se suman Corea del Norte, India, Israel y Pakistán. Según los responsables de la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares, en el mundo existe un total de 17.300 cabezas nucleares.
Aunque los líderes de las naciones que poseen armamento nuclear afirman que solo disponen de ellas para disuadir y garantizar sus políticas de defensa, como dijo en una oportunidad el canciller chino, Wang Yi, al explicar que Pekín mantiene su arsenal en "el nivel mínimo necesario", existen motivos de sobra para preocuparse, sobre todo teniendo en cuenta lo que ocurrió en 1945 con las tragedias de Hiroshima y Nagasaki.
El Instituto de Investigación de Desarme de la ONU alertó, a los pocos días del inicio del conflicto en Europa del Este, sobre el hecho de que todos los países con armas de destrucción masiva tienen programas de modernización nuclear en marcha y que el panorama de control de armas está cambiando, en parte debido a la disputa estratégica entre China y Estados Unidos.
Cabe recordar que, en 1985, cuando Gorbachov asumió como secretario general del Partido Comunista de la URSS, ya había reconocido la necesidad avanzar hacia "una reducción mayor y real de armas y no el desarrollo de nuevos sistemas de armas, ya sea en el espacio o en la Tierra". Unos años más tarde, el líder de la Unión Soviética remarcó en otro de sus discursos que "el derecho a vivir en paz y libertad es el derecho básico más importante de cada individuo".
Al ser distinguido con el Nobel de la Paz, recordó que había trabajado para buscar el diálogo con otras superpotencias y para reducir el armamento en poder de los soviéticos hasta alcanzar "un tamaño razonable". También observó en esa oportunidad que "la paz mundial no es unidad en la similitud, sino unidad en la diversidad".
Por estas horas, Gorbachov es recordado también como la figura política que inició las reformas en el seno de la Unión Soviética que condujeron a la caída del comunismo en la URSS y al fin a la Guerra Fría.
"El mundo ha perdido a un destacado líder mundial, multilateralista comprometido e incansable defensor de la paz", dijo ayer el secretario general de la ONU, António Guterres, tras conocerse la noticia del fallecimiento de una figura clave que, en reiteradas oportunidades, llamó a detener la carrera armamentista, recordando que el poder destructivo de las armas atómicas representa una grave amenaza para la supervivencia humana.










